El gobierno del camarada Sánchez anuncia
la desclasificación de unos documentos, hasta hora considerados secretos,
relacionados con la intentona golpista del 23-F. Viniendo del camarada la noticia
causa estupor y desconfianza a partes iguales, si bien genera la lógica
expectación: que si se hablará del rey emérito, que si saldrá a la luz el papel
jugado por el CESID, que si Tejero fue engañado como un chino…Especulaciones de
todo tipo. Veremos.
Pero de momento lo más llamativo es la justificación que hace de dicha desclasificación la ministra portavoz: hay
que luchar contra los bulos de la extrema derecha e impedir que los jóvenes de
este país sigan cantando el Cara al sol por nuestras calles. Escuchando
esta chorrada es cunado el respetable adivina que esto no es ya una cortina de
humo para tapar las vergüenzas del sanchismo sino un ejercicio de soberana
estupidez.
Una marea de camisas azules brazo
en alto recorre y pisa fuerte el asfalto de nuestras ciudades avisando que volverá
a reír la primera, para terminar confluyendo en la capital y buscar la embajada
de Ucrania y alistarse en la lucha contra el invasor ruso, porque es notorio
que Rusia es-lo fue y lo será-culpable. El problema para las ilusiones de estos
jóvenes bizarros es que los trenes están como están y cuando lleguen a la zona
de conflicto se encontrarán con que la paz de Trump ha estallado por todo lo
alto. Lo dicho, otro sainete del camarada Sánchez en este glorioso final de la
fiesta.


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