TWITTER

viernes, 13 de marzo de 2026

Hodio

 


Decíamos tiempo atrás que el camarada Sánchez tenía en el punto de mira a las redes sociales, ya que las considera dispensadoras de odio y propagadoras de bulos, buscando, en fin, la dañina polarización; así que, poco tiempo después de su anuncio, ya tenemos aquí la nueva herramienta para medir el odio, y se llama, no es broma, Hodio, y viene a ser una huella contra esos males que parece ser que nos devoran.

Así que Hodio se pondrá manos a la obra y elaborará un ranking público y transparente que mida el odio que generan esas plataformas a las que el personal, en especial los menores, está abonado. Será delicioso comprobar qué criterios manejará el gobierno para señalar lo que es odio, pero conociendo al camarada Sánchez, un odiador profesional, nos tememos lo peor. Pero esto, siendo relevante, no es lo decisivo, ya que la cuestión es saber qué premios recibirán los primeros del ranking. Dado que no parece que estas plataformas radiquen en España, ni falta que les hace, se complica su cierre, ¿entonces serán sus gestores españoles obligados a realizar algún cursillo de reeducación? Creemos que el camarada Sánchez tirará por lo más cómodo y prosaico, pero sobre todo lucrativo, que son las multas. Eso si no va a por la vía penal, Marlaska ya está al acecho con su policía cibernética, contra los usuarios que fomenten el odio y la polarización, principios rectores de la norma.

Visto lo visto, a partir de ahora y en previsión de cualquier clase de castigo, a las ocho de la tarde todos al balcón a odiar fuerte.

 


martes, 10 de marzo de 2026

Tribunales a la carta

 


El ministro de cultura, un mostrenco que, al estilo de su camarada Yoli Díaz, a duras penas sabe leer y escribir, ha entrado al trapo en el asunto de Julio Iglesias y aquellas poco creíbles denunciantes que relataban oscuros episodios de índole sexual ocurridos, presuntamente, muy lejos de nuestras fronteras y hace bastante tiempo. Puesto que la Audiencia Nacional se declaró, y con toda la razón, incompetente para juzgar al cantante, el ministro exige que lo juzgue otro tribunal. Y cuál, se pregunta el vulgo encogiéndose de hombros. Pues cualquiera, el que sea, barrunta el mostrenco Urtasun. Que uno se declare competente, da igual, aunque sea de la jurisdicción social o de la contencioso-administrativa, a quién le importa.

Explicar a esta gente la Ley Orgánica del Poder Judicial es harto complicado y no merece la pena, pero sus deseos, o más bien exigencias, demuestran a las claras su talante totalitario y poco respetuoso con la justicia. En el fondo, lo que quisieran el mostrenco y la Yoli, que ha sido demandada por Julio Iglesias, es que éste fuese juzgado en un ministerio, qué mejor que el de cultura, y a puerta cerrada, sin abogado y sin posibilidad de recurrir el fallo, que a buen seguro sería una condena. ¿La pena? Ya la pueden imaginar, pero iría en consonancia con los castigos que se imponían en aquellos procesos de Moscú. Y es que para muchos y muchas la vida sigue igual.


jueves, 5 de marzo de 2026

No a la guerra

 


El camarada Sánchez, que no da puntada sin hilo, sacó ayer a pasear el fantasma de aquella guerra de Irak a la que España, como es costumbre, nunca fue. No a la guerra, largaba el camarada como si aquello fuese la gala de los Goya. Sesudos analistas, firmes defensores de aquella fotografía del Trío de las Azores, nos advierten, más al pueblo llano que al resistente Sánchez, que esta guerra y aquella de 2003 son muy diferentes, que la gente no apoyaba la de Irak y ahora sí está conforme, dicen ellos, con el ataque contra la teocracia iraní, y zarandajas por el estilo en tertulias de ágrafos y charos.

Pero en algo sí que hay una coincidencia entre ambas guerras: la amenaza de las armas de destrucción masiva, sean químicas o nucleares en los escenarios del conflicto. Amenaza difusa, o más bien dudosa por no decir inexistente, en cualquier caso, puesto que en la guerra de Irak no aparecieron esos arsenales y sobre Irán qué decir, pues que llevamos años y años escuchando al primer ministro israelí advirtiendo al mundo de los necios gentiles que ya sí, que los ayatolás tienen bombas nucleares y que Occidente, ese faro del wokismo, será arrasado por ellas. Y aquí estamos, vivos y coleando y haciendo largas colas en las gasolineras para llenar el depósito del coche, que el motor eléctrico de los sacamantecas de Bruselas no seduce al personal. Decía el clásico que la guerra es la continuación de la política por otros medios. También es cierto que en muchas ocasiones la guerra no es más que una cortina de humo para tapar escándalos y vergüenzas y hacer el juego a los cafres de siempre.