Decíamos tiempo atrás que el
camarada Sánchez tenía en el punto de mira a las redes sociales, ya que las
considera dispensadoras de odio y propagadoras de bulos, buscando, en fin, la
dañina polarización; así que, poco tiempo después de su anuncio, ya tenemos
aquí la nueva herramienta para medir el odio, y se llama, no es broma, Hodio, y
viene a ser una huella contra esos males que parece ser que nos devoran.
Así que Hodio se pondrá manos a
la obra y elaborará un ranking público y transparente que mida el odio que
generan esas plataformas a las que el personal, en especial los menores, está
abonado. Será delicioso comprobar qué criterios manejará el gobierno para
señalar lo que es odio, pero conociendo al camarada Sánchez, un odiador
profesional, nos tememos lo peor. Pero esto, siendo relevante, no es lo
decisivo, ya que la cuestión es saber qué premios recibirán los primeros
del ranking. Dado que no parece que estas plataformas radiquen en España, ni
falta que les hace, se complica su cierre, ¿entonces serán sus gestores
españoles obligados a realizar algún cursillo de reeducación? Creemos que el
camarada Sánchez tirará por lo más cómodo y prosaico, pero sobre todo
lucrativo, que son las multas. Eso si no va a por la vía penal, Marlaska ya
está al acecho con su policía cibernética, contra los usuarios que fomenten el
odio y la polarización, principios rectores de la norma.
Visto lo visto, a partir de ahora
y en previsión de cualquier clase de castigo, a las ocho de la tarde todos al
balcón a odiar fuerte.



