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martes, 10 de marzo de 2026

Tribunales a la carta

 


El ministro de cultura, un mostrenco que, al estilo de su camarada Yoli Díaz, a duras penas sabe leer y escribir, ha entrado al trapo en el asunto de Julio Iglesias y aquellas poco creíbles denunciantes que relataban oscuros episodios de índole sexual ocurridos, presuntamente, muy lejos de nuestras fronteras y hace bastante tiempo. Puesto que la Audiencia Nacional se declaró, y con toda la razón, incompetente para juzgar al cantante, el ministro exige que lo juzgue otro tribunal. Y cuál, se pregunta el vulgo encogiéndose de hombros. Pues cualquiera, el que sea, barrunta el mostrenco Urtasun. Que uno se declare competente, da igual, aunque sea de la jurisdicción social o de la contencioso-administrativa, a quién le importa.

Explicar a esta gente la Ley Orgánica del Poder Judicial es harto complicado y no merece la pena, pero sus deseos, o más bien exigencias, demuestran a las claras su talante totalitario y poco respetuoso con la justicia. En el fondo, lo que quisieran el mostrenco y la Yoli, que ha sido demandada por Julio Iglesias, es que éste fuese juzgado en un ministerio, qué mejor que el de cultura, y a puerta cerrada, sin abogado y sin posibilidad de recurrir el fallo, que a buen seguro sería una condena. ¿La pena? Ya la pueden imaginar, pero iría en consonancia con los castigos que se imponían en aquellos procesos de Moscú. Y es que para muchos y muchas la vida sigue igual.


jueves, 5 de marzo de 2026

No a la guerra

 


El camarada Sánchez, que no da puntada sin hilo, sacó ayer a pasear el fantasma de aquella guerra de Irak a la que España, como es costumbre, nunca fue. No a la guerra, largaba el camarada como si aquello fuese la gala de los Goya. Sesudos analistas, firmes defensores de aquella fotografía del Trío de las Azores, nos advierten, más al pueblo llano que al resistente Sánchez, que esta guerra y aquella de 2003 son muy diferentes, que la gente no apoyaba la de Irak y ahora sí está conforme, dicen ellos, con el ataque contra la teocracia iraní, y zarandajas por el estilo en tertulias de ágrafos y charos.

Pero en algo sí que hay una coincidencia entre ambas guerras: la amenaza de las armas de destrucción masiva, sean químicas o nucleares en los escenarios del conflicto. Amenaza difusa, o más bien dudosa por no decir inexistente, en cualquier caso, puesto que en la guerra de Irak no aparecieron esos arsenales y sobre Irán qué decir, pues que llevamos años y años escuchando al primer ministro israelí advirtiendo al mundo de los necios gentiles que ya sí, que los ayatolás tienen bombas nucleares y que Occidente, ese faro del wokismo, será arrasado por ellas. Y aquí estamos, vivos y coleando y haciendo largas colas en las gasolineras para llenar el depósito del coche, que el motor eléctrico de los sacamantecas de Bruselas no seduce al personal. Decía el clásico que la guerra es la continuación de la política por otros medios. También es cierto que en muchas ocasiones la guerra no es más que una cortina de humo para tapar escándalos y vergüenzas y hacer el juego a los cafres de siempre.


miércoles, 25 de febrero de 2026

La marea azul

 


El gobierno del camarada Sánchez anuncia la desclasificación de unos documentos, hasta hora considerados secretos, relacionados con la intentona golpista del 23-F. Viniendo del camarada la noticia causa estupor y desconfianza a partes iguales, si bien genera la lógica expectación: que si se hablará del rey emérito, que si saldrá a la luz el papel jugado por el CESID, que si Tejero fue engañado como un chino…Especulaciones de todo tipo. Veremos.

Pero de momento lo más llamativo es la justificación que hace de dicha desclasificación la ministra portavoz: hay que luchar contra los bulos de la extrema derecha e impedir que los jóvenes de este país sigan cantando el Cara al sol por nuestras calles. Escuchando esta chorrada es cuando el respetable adivina que esto no es ya una cortina de humo para tapar las vergüenzas del sanchismo sino un ejercicio de soberana estupidez.

Una marea de camisas azules brazo en alto recorre y pisa fuerte el asfalto de nuestras ciudades avisando que volverá a reír la primera, para terminar confluyendo en la capital y buscar la embajada de Ucrania y alistarse en la lucha contra el invasor ruso, porque es notorio que Rusia es-lo fue y lo será-culpable. El problema para las ilusiones de estos jóvenes bizarros es que los trenes están como están y cuando lleguen a la zona de conflicto se encontrarán con que la paz de Trump ha estallado por todo lo alto. Lo dicho, otro sainete del camarada Sánchez en este glorioso final de la fiesta.