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jueves, 26 de marzo de 2026

La Comisión

 


El gobierno del camarada Sánchez ha creado una Comisión de la Verdad -no es broma pese al sonido orwelliano que tiene la cosa-para esclarecer las violaciones de derechos humanos durante la guerra civil y el franquismo. Como toda comisión-la célebre Cheka era otra comisión-necesita un presidente, y quién mejor que el jurista de reconocido prestigio Baltasar Garzón para comandar esa nave de la justicia extemporánea y fraudulenta. No sería osado aventurar que tal comisión, si nos centramos en la guerra civil, sólo investigará los crímenes presuntamente cometidos por el bando vencedor, soslayando las tropelías cometidas por los vencidos, que fueron los auténticos chekistas.

Siempre se dijo, y con razón, que los republicanos perdieron la guerra pero ganaron la literatura, si bien también ganaron la batalla de la propaganda. Ahora, casi cien años después, van más allá y pretenden ganar otra batalla, la de la Verdad. Y cuando Verdad se escribe con mayúsculas y precisa del presupuesto público es lo más parecido a la mentira. Y para ello nada mejor que un gestor para esa comisión como aquel que otrora bautizaron como el juez campeador, el mismo que devino en prevaricador. Y es que prevaricar y mentir son acciones que siempre fueron de la mano.

 


viernes, 20 de marzo de 2026

La exaltación del asesinato

 


Que Occidente es ya una sociedad distópica es una realidad inapelable que no admite discusión alguna, un dogma absoluto que deja en pañales otras distopías que triunfaron en la literatura y el cine. Reino Unido aprueba una reforma de la vigente ley sobre el aborto que haría las delicias del feminismo más radical: será legal la interrupción del embarazo hasta el momento del nacimiento. Tal como suena: los decadentes Lores de su majestad ya no entran en disquisiciones-para qué-sobre el nasciturus y su viabilidad o si estamos o no ante lo que se pueda considerar una vida humana.

Obviamente, debemos pensar que, llegado el caso, o más bien el asesinato de un feto de nueve meses, o casi, los médicos, habrá que llamarlos así, procederán a la comisión del crimen con ese cuerpo todavía en el seno materno, y que se hará con alguna solución química, vulgo veneno, y que ello no ponga en peligro la salud de la madre, aunque tampoco hay que descartar métodos más violentos. Posteriormente habrá que extraer al difunto del interior de la madre y echarlo al cubo de la basura. Sobra decir que para cumplir con la exigente legislación medioambiental esos restos serán incinerados, ya que lo contrario podría suponer severas multas para los infractores.

No es necesario desarrollar mucho que esta delirante decisión del legislador británico tendrá poco predicamento entre la cada vez más numerosa comunidad musulmana: seguro que sus líderes políticos y religiosos tomarán debida nota para el momento en que en esa ciénaga, la de los decadentes Lores, pase a ser regida por ellos mismos y nadie más. Ya queda menos.


viernes, 13 de marzo de 2026

Hodio

 


Decíamos tiempo atrás que el camarada Sánchez tenía en el punto de mira a las redes sociales, ya que las considera dispensadoras de odio y propagadoras de bulos, buscando, en fin, la dañina polarización; así que, poco tiempo después de su anuncio, ya tenemos aquí la nueva herramienta para medir el odio, y se llama, no es broma, Hodio, y viene a ser una huella contra esos males que parece ser que nos devoran.

Así que Hodio se pondrá manos a la obra y elaborará un ranking público y transparente que mida el odio que generan esas plataformas a las que el personal, en especial los menores, está abonado. Será delicioso comprobar qué criterios manejará el gobierno para señalar lo que es odio, pero conociendo al camarada Sánchez, un odiador profesional, nos tememos lo peor. Pero esto, siendo relevante, no es lo decisivo, ya que la cuestión es saber qué premios recibirán los primeros del ranking. Dado que no parece que estas plataformas radiquen en España, ni falta que les hace, se complica su cierre, ¿entonces serán sus gestores españoles obligados a realizar algún cursillo de reeducación? Creemos que el camarada Sánchez tirará por lo más cómodo y prosaico, pero sobre todo lucrativo, que son las multas. Eso si no va a por la vía penal, Marlaska ya está al acecho con su policía cibernética, contra los usuarios que fomenten el odio y la polarización, principios rectores de la norma.

Visto lo visto, a partir de ahora y en previsión de cualquier clase de castigo, a las ocho de la tarde todos al balcón a odiar fuerte.