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viernes, 20 de marzo de 2026

La exaltación del asesinato

 


Que Occidente es ya una sociedad distópica es una realidad inapelable que no admite discusión alguna, un dogma absoluto que deja en pañales otras distopías que triunfaron en la literatura y el cine. Reino Unido aprueba una reforma de la vigente ley sobre el aborto que haría las delicias del feminismo más radical: será legal la interrupción del embarazo hasta el momento del nacimiento. Tal como suena: los decadentes Lores de su majestad ya no entran en disquisiciones-para qué-sobre el nasciturus y su viabilidad o si estamos o no ante lo que se pueda considerar una vida humana.

Obviamente, debemos pensar que, llegado el caso, o más bien el asesinato de un feto de nueve meses, o casi, los médicos, habrá que llamarlos así, procederán a la comisión del crimen con ese cuerpo todavía en el seno materno, y que se hará con alguna solución química, vulgo veneno, y que ello no ponga en peligro la salud de la madre, aunque tampoco hay que descartar métodos más violentos. Posteriormente habrá que extraer al difunto del interior de la madre y echarlo al cubo de la basura. Sobra decir que para cumplir con la exigente legislación medioambiental esos restos serán incinerados, ya que lo contrario podría suponer severas multas para los infractores.

No es necesario desarrollar mucho que esta delirante decisión del legislador británico tendrá poco predicamento entre la cada vez más numerosa comunidad musulmana: seguro que sus líderes políticos y religiosos tomarán debida nota para el momento en que en esa ciénaga, la de los decadentes Lores, pase a ser regida por ellos mismos y nadie más. Ya queda menos.


viernes, 13 de marzo de 2026

Hodio

 


Decíamos tiempo atrás que el camarada Sánchez tenía en el punto de mira a las redes sociales, ya que las considera dispensadoras de odio y propagadoras de bulos, buscando, en fin, la dañina polarización; así que, poco tiempo después de su anuncio, ya tenemos aquí la nueva herramienta para medir el odio, y se llama, no es broma, Hodio, y viene a ser una huella contra esos males que parece ser que nos devoran.

Así que Hodio se pondrá manos a la obra y elaborará un ranking público y transparente que mida el odio que generan esas plataformas a las que el personal, en especial los menores, está abonado. Será delicioso comprobar qué criterios manejará el gobierno para señalar lo que es odio, pero conociendo al camarada Sánchez, un odiador profesional, nos tememos lo peor. Pero esto, siendo relevante, no es lo decisivo, ya que la cuestión es saber qué premios recibirán los primeros del ranking. Dado que no parece que estas plataformas radiquen en España, ni falta que les hace, se complica su cierre, ¿entonces serán sus gestores españoles obligados a realizar algún cursillo de reeducación? Creemos que el camarada Sánchez tirará por lo más cómodo y prosaico, pero sobre todo lucrativo, que son las multas. Eso si no va a por la vía penal, Marlaska ya está al acecho con su policía cibernética, contra los usuarios que fomenten el odio y la polarización, principios rectores de la norma.

Visto lo visto, a partir de ahora y en previsión de cualquier clase de castigo, a las ocho de la tarde todos al balcón a odiar fuerte.

 


martes, 10 de marzo de 2026

Tribunales a la carta

 


El ministro de cultura, un mostrenco que, al estilo de su camarada Yoli Díaz, a duras penas sabe leer y escribir, ha entrado al trapo en el asunto de Julio Iglesias y aquellas poco creíbles denunciantes que relataban oscuros episodios de índole sexual ocurridos, presuntamente, muy lejos de nuestras fronteras y hace bastante tiempo. Puesto que la Audiencia Nacional se declaró, y con toda la razón, incompetente para juzgar al cantante, el ministro exige que lo juzgue otro tribunal. Y cuál, se pregunta el vulgo encogiéndose de hombros. Pues cualquiera, el que sea, barrunta el mostrenco Urtasun. Que uno se declare competente, da igual, aunque sea de la jurisdicción social o de la contencioso-administrativa, a quién le importa.

Explicar a esta gente la Ley Orgánica del Poder Judicial es harto complicado y no merece la pena, pero sus deseos, o más bien exigencias, demuestran a las claras su talante totalitario y poco respetuoso con la justicia. En el fondo, lo que quisieran el mostrenco y la Yoli, que ha sido demandada por Julio Iglesias, es que éste fuese juzgado en un ministerio, qué mejor que el de cultura, y a puerta cerrada, sin abogado y sin posibilidad de recurrir el fallo, que a buen seguro sería una condena. ¿La pena? Ya la pueden imaginar, pero iría en consonancia con los castigos que se imponían en aquellos procesos de Moscú. Y es que para muchos y muchas la vida sigue igual.