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viernes, 20 de febrero de 2026

Justicia poética

 


La España del camarada Sánchez es una especie de sainete que ya hubiese firmado con gusto el gran Arniches. El DAO policial, que no es el otro DAO-una enzima intestinal-sino una especie de CEO dentro de los ceneperos, léase cuerpo nacional de policía, se ve forzado a dimitir tras una querella por varios delitos entre los que está el de agresión sexual a una subordinada. Soslayando la tardanza en denunciar por parte de la agredida, que ya resolverán los ropones de turno, no deja de tener su gracia, por aquello de la justicia poética, que este sujeto, perro de presa en aquellos tiempos de la pandemia, el estado de alarma y el confinamiento, deba pechar ahora con el peso de la otra justicia, o injusticia, la de los hombres y mujeres: ya se verá.

Qué tiempos aquellos en los que este hombre del orden y la ley, acompañado por un benemérito general, salía a rueda de prensa diaria dando cuenta de todos aquellos infelices que habían sido detenidos-quítame allá esas pajas-por burlar el injusto confinamiento decretado por el camarada Sánchez y avalado, salvo VOX, por resto de fuerzas políticas. Ahora, unos años después de los instantes de gloria a los que tiene derecho cualquier imbécil, el DAO cenepero, que no es el enzima intestinal, se ve obligado a bajar a la arena del foro, con leones y leonas, y sopesar cómo lucha contra los elementos, mientras la plebe siempre pastueña espera el próximo sainete que dejará en anécdota al anterior. Pleitos tengas y los ganes.


martes, 17 de febrero de 2026

Odia el delito

 


Decíamos ayer, a cuenta del terrorismo etarra, que el aparente vencedor había sido derrotado en la práctica, en el día a día, que al final es lo que cuenta a la hora de hacer balance. En este sentido, van cayendo como gota malaya anécdotas sangrantes que dejan en mantillas la máxima penal de corte socialdemócrata que nos dice que hay que odiar el delito y compadecer al delincuente. En verdad, hay que compadecer a la víctima, y por difeerntes razones.

Y así, descubrimos que un etarra con largo historial en asesinatos cuenta con el apoyo del fiscal para que cuando obtenga la libertad, o un tercer grado que le permita tomar vinos con sus paisanos, pueda estar relativamente cerca de las víctimas de sus fechorías, de 50 kilómetros impuestos en sentencia a sólo 50 metros, ahí es nada. Si bien se trata de un tecnicismo que admite diferentes interpretaciones, no deja de ser curioso que el representante del ministerio público tenga el mismo celo que la defensa del terrorista en facilitar una cómoda y más tranquila reinserción social del verdugo.

Al final, no será descartable que las víctimas, para no sufrir más escarnio, sean las que deban alejarse de los criminales marchando bien lejos para no entorpecer la relación del criminal con sus seres queridos. Y ello por mandato legal y recogido en sentencia. Lo dicho, la derrota del vencedor.


jueves, 12 de febrero de 2026

La derrota del vencedor

 


Un etarra con un largo historial criminal burla la prisión, al menos la más severa, para disfrutar un régimen de semilibertad. Automáticamente, como un resorte, saltan todas las alarmas de un régimen en descomposición: cómo hemos llegado a esto, escarnio a las víctimas, no hay derecho, que si el tal Marlaska está vendido, pero claro, ahora es competencia de la comunidad autónoma vasca, si sigue teniendo esa denominación, y así hasta la náusea.

Odia el delito y compadece al delincuente es ya, y desde hace tiempo, máxima meliflua que ya no aparece en los manuales de Derecho Penal, si acaso en los de criminología, mamotretos insufribles diseñados para que puedan ascender funcionarios de policía o de prisiones. Y qué más da este caso, se pregunta el respetable, si otros criminales de reconocido prestigio y alejados del ámbito terrorista acortan sus penas sin que los medios se hagan eco. Quizá en el caso del etarra ahora agraciado, pero eso el común de los respetables lo ignore, asome aquel diagnóstico certero de Rogelio Alonso plasmado en La derrota del vencedor. Ha llovido desde su publicación, pero seguirá lloviendo, y otros criminales de la misma naturaleza seguirán saliendo. Como setas.