Decíamos ayer que la actualidad
informativa de España no es otra que la de la corrupción, es por ello que las
tertulias, esa otra sede la soberanía nacional, echan humo con las soflamas de
los periodistas o asimilados que ejercen de rábulas de incierto prestigio. Y
así, en una tertulia televisiva un director de medio digital muy hostil al gobierno
afirma que la negativa de la Mesa del Congreso a que se votasen unas enmiendas para
pedir un adelanto electoral constituye un ataque contra la soberanía popular.
Veamos, la Constitución española, vigente sobre el papel, en su artículo 1.2 nos dice que la soberanía
nacional reside en el pueblo español...Pero de ahí a confundir soberanía
popular-de esto hablan los podemitas en la Taberna Garibaldi-con nacional hay
un buen trecho, pero tampoco se trata de largar aquí un ensayo constitucional
que a poco conduciría. No obstante, el tertuliano de guardia insistió varias
veces-era ya un trasunto de Erich Honecker-con el término soberanía popular sin
que el resto de cofrades le afeasen la chorrada.
En otra tertulia, esta radiofónica,
pasaban cuentas con la declaración judicial de Zapatero ante el ropón de turno
de la Audiencia Nacional. Micrófono en mano, uno de esos rábulas de vocación no
entendía que el ex presidente del gobierno se negase a responder a las
preguntas del fiscal, o más bien, de manera literal, que no colaborase con
el Ministerio Público. Volvamos a ver, que no cuesta dinero: ¿debe colaborar el
investigado, antaño imputado, con el togado que busca pruebas para hundirlo en
la miseria? Lo nunca visto desde los tiempos de los inquisidores de El
nombre de la rosa. Penitenciagite!, rábula tertuliano. Continuará…


