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miércoles, 25 de febrero de 2026

La marea azul

 


El gobierno del camarada Sánchez anuncia la desclasificación de unos documentos, hasta hora considerados secretos, relacionados con la intentona golpista del 23-F. Viniendo del camarada la noticia causa estupor y desconfianza a partes iguales, si bien genera la lógica expectación: que si se hablará del rey emérito, que si saldrá a la luz el papel jugado por el CESID, que si Tejero fue engañado como un chino…Especulaciones de todo tipo. Veremos.

Pero de momento lo más llamativo es la justificación que hace de dicha desclasificación la ministra portavoz: hay que luchar contra los bulos de la extrema derecha e impedir que los jóvenes de este país sigan cantando el Cara al sol por nuestras calles. Escuchando esta chorrada es cuando el respetable adivina que esto no es ya una cortina de humo para tapar las vergüenzas del sanchismo sino un ejercicio de soberana estupidez.

Una marea de camisas azules brazo en alto recorre y pisa fuerte el asfalto de nuestras ciudades avisando que volverá a reír la primera, para terminar confluyendo en la capital y buscar la embajada de Ucrania y alistarse en la lucha contra el invasor ruso, porque es notorio que Rusia es-lo fue y lo será-culpable. El problema para las ilusiones de estos jóvenes bizarros es que los trenes están como están y cuando lleguen a la zona de conflicto se encontrarán con que la paz de Trump ha estallado por todo lo alto. Lo dicho, otro sainete del camarada Sánchez en este glorioso final de la fiesta.


viernes, 20 de febrero de 2026

Justicia poética

 


La España del camarada Sánchez es una especie de sainete que ya hubiese firmado con gusto el gran Arniches. El DAO policial, que no es el otro DAO-una enzima intestinal-sino una especie de CEO dentro de los ceneperos, léase cuerpo nacional de policía, se ve forzado a dimitir tras una querella por varios delitos entre los que está el de agresión sexual a una subordinada. Soslayando la tardanza en denunciar por parte de la agredida, que ya resolverán los ropones de turno, no deja de tener su gracia, por aquello de la justicia poética, que este sujeto, perro de presa en aquellos tiempos de la pandemia, el estado de alarma y el confinamiento, deba pechar ahora con el peso de la otra justicia, o injusticia, la de los hombres y mujeres: ya se verá.

Qué tiempos aquellos en los que este hombre del orden y la ley, acompañado por un benemérito general, salía a rueda de prensa diaria dando cuenta de todos aquellos infelices que habían sido detenidos-quítame allá esas pajas-por burlar el injusto confinamiento decretado por el camarada Sánchez y avalado, salvo VOX, por resto de fuerzas políticas. Ahora, unos años después de los instantes de gloria a los que tiene derecho cualquier imbécil, el DAO cenepero, que no es el enzima intestinal, se ve obligado a bajar a la arena del foro, con leones y leonas, y sopesar cómo lucha contra los elementos, mientras la plebe siempre pastueña espera el próximo sainete que dejará en anécdota al anterior. Pleitos tengas y los ganes.


martes, 17 de febrero de 2026

Odia el delito

 


Decíamos ayer, a cuenta del terrorismo etarra, que el aparente vencedor había sido derrotado en la práctica, en el día a día, que al final es lo que cuenta a la hora de hacer balance. En este sentido, van cayendo como gota malaya anécdotas sangrantes que dejan en mantillas la máxima penal de corte socialdemócrata que nos dice que hay que odiar el delito y compadecer al delincuente. En verdad, hay que compadecer a la víctima, y por difeerntes razones.

Y así, descubrimos que un etarra con largo historial en asesinatos cuenta con el apoyo del fiscal para que cuando obtenga la libertad, o un tercer grado que le permita tomar vinos con sus paisanos, pueda estar relativamente cerca de las víctimas de sus fechorías, de 50 kilómetros impuestos en sentencia a sólo 50 metros, ahí es nada. Si bien se trata de un tecnicismo que admite diferentes interpretaciones, no deja de ser curioso que el representante del ministerio público tenga el mismo celo que la defensa del terrorista en facilitar una cómoda y más tranquila reinserción social del verdugo.

Al final, no será descartable que las víctimas, para no sufrir más escarnio, sean las que deban alejarse de los criminales marchando bien lejos para no entorpecer la relación del criminal con sus seres queridos. Y ello por mandato legal y recogido en sentencia. Lo dicho, la derrota del vencedor.