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miércoles, 8 de abril de 2026

Los vulnerables

 


En Barcelona, ciudad sin ley, un hombre de más de sesenta años se desplaza en silla de ruedas y toma asiento en un banco para tomar el sol primaveral. De repente, un extranjero de los habituales para estos menesteres se acerca con ánimo de ave de rapiña y le arranca una cadena, ante lo que el hombre de más de sesenta años se defiende con una pequeña navaja y el presunto delincuente, herido de muerte, pasa a mejor vida mientras emprendía la huida.

Consecuencia de lo anterior es que el hombre en silla de ruedas acaba en prisión provisional, comunicada y sin fianza por un delito de homicidio. ¿Reiteración delictiva? No lo parece. ¿Riesgo de fuga? Quia. Al hombre en silla de ruedas y que necesita oxígeno de manera permanente le han hecho un bocadillo entre juez y fiscal, algo habitual entre ropones de reconocido prestigio. Ahora, y tras una cierta presión popular, parece que la fiscalía recula y dice que pedirá su libertad si se acredita que el hombre está en una situación vulnerable. Terrible redundancia, la de la vulnerabilidad de la víctima del delito. Pleitos tengas y los ganes.


jueves, 26 de marzo de 2026

La Comisión

 


El gobierno del camarada Sánchez ha creado una Comisión de la Verdad -no es broma pese al sonido orwelliano que tiene la cosa-para esclarecer las violaciones de derechos humanos durante la guerra civil y el franquismo. Como toda comisión-la célebre Cheka era otra comisión-necesita un presidente, y quién mejor que el jurista de reconocido prestigio Baltasar Garzón para comandar esa nave de la justicia extemporánea y fraudulenta. No sería osado aventurar que tal comisión, si nos centramos en la guerra civil, sólo investigará los crímenes presuntamente cometidos por el bando vencedor, soslayando las tropelías cometidas por los vencidos, que fueron los auténticos chekistas.

Siempre se dijo, y con razón, que los republicanos perdieron la guerra pero ganaron la literatura, si bien también ganaron la batalla de la propaganda. Ahora, casi cien años después, van más allá y pretenden ganar otra batalla, la de la Verdad. Y cuando Verdad se escribe con mayúsculas y precisa del presupuesto público es lo más parecido a la mentira. Y para ello nada mejor que un gestor para esa comisión como aquel que otrora bautizaron como el juez campeador, el mismo que devino en prevaricador. Y es que prevaricar y mentir son acciones que siempre fueron de la mano.

 


viernes, 20 de marzo de 2026

La exaltación del asesinato

 


Que Occidente es ya una sociedad distópica es una realidad inapelable que no admite discusión alguna, un dogma absoluto que deja en pañales otras distopías que triunfaron en la literatura y el cine. Reino Unido aprueba una reforma de la vigente ley sobre el aborto que haría las delicias del feminismo más radical: será legal la interrupción del embarazo hasta el momento del nacimiento. Tal como suena: los decadentes Lores de su majestad ya no entran en disquisiciones-para qué-sobre el nasciturus y su viabilidad o si estamos o no ante lo que se pueda considerar una vida humana.

Obviamente, debemos pensar que, llegado el caso, o más bien el asesinato de un feto de nueve meses, o casi, los médicos, habrá que llamarlos así, procederán a la comisión del crimen con ese cuerpo todavía en el seno materno, y que se hará con alguna solución química, vulgo veneno, y que ello no ponga en peligro la salud de la madre, aunque tampoco hay que descartar métodos más violentos. Posteriormente habrá que extraer al difunto del interior de la madre y echarlo al cubo de la basura. Sobra decir que para cumplir con la exigente legislación medioambiental esos restos serán incinerados, ya que lo contrario podría suponer severas multas para los infractores.

No es necesario desarrollar mucho que esta delirante decisión del legislador británico tendrá poco predicamento entre la cada vez más numerosa comunidad musulmana: seguro que sus líderes políticos y religiosos tomarán debida nota para el momento en que en esa ciénaga, la de los decadentes Lores, pase a ser regida por ellos mismos y nadie más. Ya queda menos.