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jueves, 5 de febrero de 2026

Más control

 



El camarada Sánchez anuncia un plan para impedir que los menores de 16 años puedan acceder a las redes sociales. El camarada, cuando vienen mal dadas, véase el caos ferroviario, saca un conejo de la chistera para entretener al personal, lo que recuerda, salvando las distancias, a Stalin, que no tenía reparos en purgar a miles de disidentes y campesinos cuando la producción era una porquería.

De inicio, llama la atención que se fije el límite en los 16 y no en los 18 años, pero alguna razón habrá en el diseño de la norma que escapa al común de los mortales, como tampoco sabemos cuál será el control tecnológico efectivo para que esa barrera no sea burlada por el menor que decide ser un verso suelto y que a tan tierna edad, y pese a que no pueda votar, ya desconfía de cualquier clase de gobernante y que, como decía el clásico, no tiene interés en iniciar ningún camino de servidumbre. Pero el camarada Sánchez no da puntada sin hilo, y así, entre las medidas prometidas, hay una muy curiosa: implantar en esas redes una huella de odio y polarización. Para qué, se pregunta intrigado el vulgo. Pues para demostrar cómo esas plataformas alimentan la división y amplifican el odio. Acabáramos.

El concepto de odio está más o menos claro desde la óptica del gobierno, pero no ocurre lo mismo con la polarización. ¿Es sinónimo de sectarismo? ¿Tal vez división? ¿Por ventura estamos ante el cainismo con el que se adornan a garrotazos los españoles? Sólo el camarada Sánchez y su sanedrín lo saben. En cualquier caso, todo se traducirá en sanciones económicas y penales-más delitos en los juzgados-para dichas plataformas, o el algoritmo como enemigo a batir. Eso sí, y como colofón ante este nuevo campo de batalla, el PP reivindica la norma futura y nos cuenta que ellos ya propusieron en su día algo parecido. En fin, no parece que en esto último haya mucha polarización.


jueves, 29 de enero de 2026

Por decreto

 


El gobierno del camarada Sánchez anuncia una regularización masiva de inmigrantes, o migrantes. A favor de la moción los nada sospechosos habituales. Esto es, la patronal, que ya hace números con más mano de obra barata para repartir comida a domicilio, los obispos, que con la excusa del amor al prójimo algún que otro chiringuito tienen relacionado con la asistencia social-Cáritas-y la subvención que ésta conlleva, que el cepillo cada vez da menos beneficio, y la progresía cómodamente instalada en el poder y sus aledaños que purga de esta guisa su mala conciencia-es un decir-de izquierda exquisita y caviar.

Éramos pocos-españoles todos- y parió la abuela de los inmigrantes, o migrantes, justo ahora que la Europa de los mercaderes se pone un poco, sólo un poco, restrictiva con esta espinosa cuestión y calibra cómo mitigar los excesos de tanto buenismo. No parece que el gobierno justifique la medida con la excusa de que los nuevos legalizados contribuyan a pagar las pensiones, entre otras razones poque ese obsceno argumento ya no cuela, si es que alguna vez coló. Eso sí, se tranquiliza al personal exhibiendo una exclusión: no podrán beneficiarse de la medida aquellos extranjeros en situación irregular que tengan antecedentes penales. Pero ojo, a éstos, por mucho que se contemple en el Código Penal, no los echa de aquí ni el Dios de los obispos.

Lo mejor de la norma es su espíritu, que es el del camarada Sánchez, por lo que se tramitará por la vía del decreto para que entre en vigor al día siguiente: ni el Invicto sacaba tanto jugo y beneficio del consejo de ministros.

 

martes, 27 de enero de 2026

El tonto de la boina

 


Un tal David Uclés, un tipo que luce boina al estilo Josep Pla, si bien su gracia literaria es mucho menor, ha decidido adornarse con la polémica a cuenta  de unas jornadas sobre-cómo no- la Guerra Civil, la guerra que perdimos todos, eso dicen los promotores, entre ellos Arturo Pérez Reverte, un tipo equidistante como pocos, de ahí su reconocido prestigio. El tal Uclés anda crecido sobre su boina tras ganar el Premio Nadal, por no citar otro libro anterior, sobre-cómo no-nuestra contienda, obra que ha vendido lo que no es habitual en un país de pocos lectores. El caso es que el de la boina ha decidido borrarse de ese evento, y lo hace porque por allí pontificarán, entre otros, Aznar y Espinosa de los Monteros, descendientes de vencedores en aquella guerra. Y eso no lo puede consentir el de la boina.

En fin, más de lo mismo, tentativas de una estúpida reconciliación que ya no tiene sentido en un solar donde sólo impera el revanchismo de la memoria histérica por una guerra que perdieron los que merecieron perderla, que fueron los mismos que la provocaron, y ahí está Uclés con sus histerias para certificarlo. Una pena-es ironía-en este valle de lágrimas, porque seguro que Aznar se marca una intervención muy conciliadora glosando la figura de otro tonto, en este caso sin boina y con pocos lectores, como Manuel Azaña, responsable directo de aquel desaguisado y sectario como Uclés, el tonto de la boina.