Un tal David Uclés, un tipo que
luce boina al estilo Josep Pla aunque con menos gracia literaria, ha decidido
adornarse con la polémica a cuenta de
unas jornadas sobre-cómo no- la Guerra Civil, la guerra que perdimos todos, eso
dicen los promotores, entre ellos Arturo Pérez Reverte, un tipo equidistante como pocos. El tal Uclés anda crecido
sobre su boina tras ganar el Premio Nadal, por no citar otro libro anterior, sobre-cómo no-nuestra contienda, del que
ha vendido lo que no es habitual en un país de pocos lectores. El caso es que
el de la boina ha decidido borrarse de ese ridículo encuentro a cuenta de la guerra
que perdieron los de siempre porque por allí pontificarán Aznar y Espinosa de
los Monteros, descendientes de vencedores en aquella contienda. Y eso no lo
puede consentir el de la boina.
En fin, más de lo mismo, tentativas
de una estúpida reconciliación que ya no tiene sentido en un solar donde sólo
impera el revanchismo de la memoria histérica por una guerra que perdieron los que
merecieron perderla, que fueron los mismos que la provocaron, y ahí está Uclés
con sus histerias. Una pena, es ironía en este valle de lágrimas, porque seguro que Aznar se marca una
intervención glosando la figura de otro tonto, en este caso sin boina y con
pocos lectores, como Manuel Azaña, responsable directo de aquel desaguisado y
sectario como Uclés, el tonto de la boina.


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