Aseguran fuentes bien informadas
que fue José María Aznar el que redactó aquel discurso incendiario de Pablo
Casado contra Abascal en la moción de censura contra Sánchez. No es descabellado: si algo
caracteriza al Partido Popular desde los tiempos del que fuera presidente del
gobierno es esa extraña habilidad para darse tiros en el pie. Las elecciones
catalanas han demostrado la estupidez de esa estrategia, suicida para los
intereses de los populares, que deja a VOX como única referencia para todos
aquellos que, dispuestos a votar, quieren mojarse un poco.
Invocaba Casado en Barcelona la
superación del frentismo-qué otra cosa puedes invocar con cucas, marotos y
teodoros como estrategas electorales-y renegaba de las cargas policiales del 1
de octubre, que es como repudiar la aplicación de ley y buscar la concordia con
los que hace tiempo que se echaron al monte. Mas no hay autocrítica, sostenella y no enmendalla, así que la
lectura de los hechos no es otra que decir que el éxito de VOX es el éxito del
sanchismo. Al menos los liberalios ciudadanos, otra banda en liquidación, le
echan la culpa a la abstención. Váyase, señor Casado, váyase.



