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domingo, 10 de mayo de 2015

Tendencias



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Es evidente, y bien está que así sea, que los cuerpos policiales se adaptan a las nuevas tecnologías en su lucha contra la delincuencia, usando las redes sociales tanto para investigar delitos como para advertir a la población de los males que acechan en cualquier esquina, de ahí que no sorprendan iniciativas como ésta por parte de la Guardia Civil. Lo que llama la atención es el uso del término Euskadi, un neologismo parido por Sabino Arana no sé sabe bien en base a qué inspiración; y no es que tenga nada en contra de esa expresión, más de una vez la he usado de una forma natural, aunque siempre me he decantado por la más popular de País Vasco, pero sí resulta algo chocante esa adaptación de la Benemérita al lenguaje políticamente correcto, que a día de hoy, y mayoritariamente, es el de los nacionalistas, aunque un portavoz de ese cuerpo siempre podrá decirnos que Euskadi es un término legal que ya se recoge en el propio Estatuto de Autonomía y que ellos siempre están, faltaría más, al servicio de la legalidad. Aunque ésta en ocasiones resulte estupefaciente.

jueves, 7 de mayo de 2015

Poco hecho



El Tribunal Supremo ha decidido devolver la causa contra el exministro López Aguilar al juez instructor por entender que la patata caliente tiene, ahí es nada, un déficit argumental, que es algo parecido a cuando devolvemos un filete en el restaurante por no estar hecho a nuestro gusto, que el cliente siempre tiene razón. No había, pues, fumus boni iuris. Sin entrar a valorar el fondo del asunto ni la calidad de la carne, hay que quedarse con la reacción de la exmujer de López, quien fiel a su discreción habitual ha manifestado alegrarse por esta decisión, aunque no sabemos si se alegra por ella misma, por él, por los niños o por la maltrecha justicia, si bien la señora y presunta víctima siempre ha manifestado que nunca presentó denuncia por unos hechos que, según juez y fiscal, podían resultar delictivos.

Pero es lo que tiene la siempre antipática ley penal, que dice que hay delitos que se persiguen de oficio, guste o no guste a la presunta víctima, que es como cuando siendo un niño tu madre te obligaba a comerte el filete estuviese como estuviese, que aquello no era un restaurante. De lege ferenda, y para evitar espectáculos de este tipo, la ida y vuelta que marea y que pone la mosca tras la oreja al personal, lo aconsejable sería suprimir el privilegio-ley privada en su etimología-del fuero: que el filete sea mejor o peor, pero igual para todos.

martes, 5 de mayo de 2015