El ministro de cultura, un mostrenco
que, al estilo de su camarada Yoli Díaz, a duras penas sabe leer y escribir, ha
entrado al trapo en el asunto de Julio Iglesias y aquellas poco creíbles
denunciantes que relataban oscuros episodios de índole sexual ocurridos,
presuntamente, muy lejos de nuestras fronteras y hace bastante tiempo. Puesto
que la Audiencia Nacional se declaró, y con toda la razón, incompetente para
juzgar al cantante, el ministro exige que lo juzgue otro tribunal. Y cuál, se
pregunta el vulgo encogiéndose de hombros. Pues cualquiera, el que sea,
barrunta el mostrenco Urtasun. Que uno se declare competente, da igual, aunque sea
de la jurisdicción social o de la contencioso-administrativa, a quién le
importa.
Explicar a esta gente la Ley
Orgánica del Poder Judicial es harto complicado y no merece la pena, pero sus
deseos, o más bien exigencias, demuestran a las claras su talante totalitario y
poco respetuoso con la justicia. En el fondo, lo que quisieran el mostrenco y
la Yoli, que ha sido demandada por Julio Iglesias, es que éste fuese juzgado en
un ministerio, qué mejor que el de cultura, y a puerta cerrada, sin abogado y
sin posibilidad de recurrir el fallo, que a buen seguro sería una condena. ¿La
pena? Ya la pueden imaginar, pero iría en consonancia con los castigos que se
imponían en aquellos procesos de Moscú. Y es que para muchos y muchas la vida
sigue igual.


No hay comentarios:
Publicar un comentario