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lunes, 25 de mayo de 2015

El parto de la burra



Consumado el parto de la burra, un cierto aire de melancolía lo invade todo, desde el triste y cantado final del partido de Rosa Díez hasta la pérdida de feudos sagrados para el PP, pasando por un efecto Ciudadanos que no ha sido tan impactante como se esperaba, por no hablar del pinchazo de separatistas vascos y catalanes en unos comicios que para ellos siempre son plebiscitarios. Llega, y parece que con ganas de quedarse, un perroflautismo que quizá sea el destino de un país abocado a desaparecer por el sumidero de la Historia: Rajoy no quería liberales ni conservadores, así que tendrá populistas, no en vano hasta un tipo como Monago ejerce de rapero en sus ratos libres. Alegría para Potemos, que con menos éxito del previsto tendrá la llave para terminar fagocitando a todos aquellos que en su día Willi Münzenberg definió como el club de los inocentes, los tontos útiles imprescindibles en cualquier viaje a ninguna parte. Pero el gran triunfo es para Ada Colau, quien con el sueldo astronómico de alcaldesa de Barcelona podrá, por fin, comprarse una vivienda. Y sin hipoteca.