Banca solidaria
lunes, 30 de abril de 2012
sábado, 28 de abril de 2012
En el adiós de Pep
No era malo como centrocampista.
Representa lo políticamente correcto en España. Es decir, la hipocresía. Como
hipócrita es un verdadero artista, un genio. Ha conseguido que se le perdone
todo, y que a los que se le oponen no se les perdone nada. No he visto cosa
igual. Puede mentir con tal tranquilidad, poniendo esa cara y ese tono… pero a
ver, ¡que te hemos visto dar patadas! ¡Que hemos visto meter goles con la mano!
Vende la mula ciega que es impresionante. Espero que sea el próximo presidente
de la república catalana.
Federico Jiménez Losantos, en Jot Down.
Cuando Pep recibió la medalla de honor del parlamento catalán, afirmó en su discurso que si los catalanes madrugaban, pero mucho, y trabajaban, que esa es otra, eran un país imparable. Hace escasos días era el consejero de trabajo el que venía a matizar las palabras de Pep y aconsejaba a los jóvenes catalanes que madrugasen, sin duda, pero para coger el primer avión con destino a Londres para allí servir cafés. Y es que en menos de un año las cosas han empeorado más de lo previsto, y sobre las recomendaciones madrugadoras de Pep, pero en casa, se impone la cruda realidad de una emigración más que probable. En el adiós de Pep al Barcelona-sinécdoque de Cataluña-flota la misma melancolía que acompañará siempre a los futuros camareros catalanes en Londres, sin que todavía sepamos, ni nadie nos haya explicado, en qué hemos fallado.
Cuando Pep recibió la medalla de honor del parlamento catalán, afirmó en su discurso que si los catalanes madrugaban, pero mucho, y trabajaban, que esa es otra, eran un país imparable. Hace escasos días era el consejero de trabajo el que venía a matizar las palabras de Pep y aconsejaba a los jóvenes catalanes que madrugasen, sin duda, pero para coger el primer avión con destino a Londres para allí servir cafés. Y es que en menos de un año las cosas han empeorado más de lo previsto, y sobre las recomendaciones madrugadoras de Pep, pero en casa, se impone la cruda realidad de una emigración más que probable. En el adiós de Pep al Barcelona-sinécdoque de Cataluña-flota la misma melancolía que acompañará siempre a los futuros camareros catalanes en Londres, sin que todavía sepamos, ni nadie nos haya explicado, en qué hemos fallado.
jueves, 26 de abril de 2012
La caza
Wanted. La policía catalana busca la colaboración del ciudadano morigerado para dar caza y captura a todo un grupo de presuntos profesionales de la guerrilla urbana. No es que uno no sea solidario con la esforzada tarea de los servidores del orden, que lo es, ni que le importen muy poquito los destrozos causados con motivo de una huelga general que convoca la chusma de siempre, que no le preocupan, sino que aquella educación sentimental recibida a base de películas del Oeste acaba pasando factura más tarde o temprano: ¿dónde está la recompensa por dar una información que servirá para que el consejero de turno-con palco fijo en Can Barça-se coloque una medalla? ¿y el glamour del Dead or Alive que siempre acompañaba al Wanted de rigor colgado en todas las tabernas? Pero en esta Barcelona perroflauta ya no hay tabernas sino kebabs con el tufo acre de las especias, metáfora de una recesión sobre la que con chulería castiza se balancea un crecido Montoro. Añadan que la web para la delación sólo está en la lengua de Pompeyo Fabra y quizá se comprenda la indiferencia más absoluta con la que unos cuantos nos tomamos esta cacería.
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