Dentro de esa gira en la que está
inmerso por toda Europa, el presidente de Ucrania se dio una vuelta, plasma de
por medio, por el congreso de los diputados para recabar apoyos en su lucha
contra el malvado Putin. Quizá asesorado por el pelaje del personal, Zelenski
apeló al recuerdo del bombardeo de Guernica. Estamos en abril de 2022, pero
parece abril de 1937 en Guernica. Lógicamente, tamaña afirmación
sentimentaloide-que no consta la soltase también en Alemania-arrancó el aplauso de casi todo el hemiciclo y provocó la respuesta
del camarada Sánchez, quien fiel a sus principios trazó un paralelismo entre la
situación de Ucrania y el terrible franquismo que padecieron los españoles.
Si el tal Zelenski fuese un poco ecuánime, o al menos estuviese bien asesorado en lo que a historia se refiere, debería haber dicho que los rusos están exterminado en Ucrania casi tanto como lo hicieron en Paracuellos del Jarama con la ayuda de comunistas y socialistas españoles meses antes del bombardeo de Guernica. Pero bastante tiene el pobre hombre con situar a España en el mapa de Europa. Que siga la gira: claque no faltará.



