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miércoles, 6 de abril de 2022

La gira de Zelenski

 


Dentro de esa gira en la que está inmerso por toda Europa, el presidente de Ucrania se dio una vuelta, plasma de por medio, por el congreso de los diputados para recabar apoyos en su lucha contra el malvado Putin. Quizá asesorado por el pelaje del personal, Zelenski apeló al recuerdo del bombardeo de Guernica. Estamos en abril de 2022, pero parece abril de 1937 en Guernica. Lógicamente, tamaña afirmación sentimentaloide-que no consta la soltase también en Alemania-arrancó el aplauso de casi todo el hemiciclo y provocó la respuesta del camarada Sánchez, quien fiel a sus principios trazó un paralelismo entre la situación de Ucrania y el terrible franquismo que padecieron los españoles.

Si el tal Zelenski fuese un poco ecuánime, o al menos estuviese bien asesorado en lo que a historia se refiere, debería haber dicho que los rusos están exterminado en Ucrania casi tanto como lo hicieron en Paracuellos del Jarama con la ayuda de comunistas y socialistas españoles meses antes del bombardeo de Guernica. Pero bastante tiene el pobre hombre con situar a España en el mapa de Europa. Que siga la gira: claque no faltará.

lunes, 4 de abril de 2022

Un congreso muy moderado

 


Acabó el congreso del PP de Feijóo y lo hizo con pena y también con gloria; la pena era ver el rostro impenetrable de Aznar en una pantalla gigante y la gloria, como recoge un diario, era ofrecer una gran coalición al PSOE del camarada Sánchez. Porque ésa y no otra es la voluntad de este PP vintage que recupera a tipos como González Pons, Dolors Montserrat o Iñaki Oyárzabal. Ahí es nada.

El centro centrado muy moderado al que está abonado el PP provoca que se monte un congreso para, en teoría, refundar el partido-aplaudiendo al dirigente que ha provocado este cisma-y que no haya una sola propuesta que implique un mínimo rearme ideológico. Todo es filfa políticamente correcta-la del ecologismo, el feminismo, un bilingüismo sano y cordial,  cariñosos guiños a los sindicatos, y diálogo, mucho diálogo-que a nadie seduce fuera de ese conglomerado. Se mira de reojo a VOX y se quiere recuperar a los votantes que, hartos de esa filfa anodina, se fueron al partido de Abascal, pero al mismo tiempo se marcan distancias con esa fuerza emergente recalcando que el PP no es VOX.

¿Y qué es el PP? Pues en esa incógnita están sus dirigentes, pero sobre todo los votantes que todavía permanecen fieles y que se preguntan por qué su partido va camino de convertirse en un partido bisagra.

 

viernes, 1 de abril de 2022

El caos

 


Decíamos ayer, a cuenta de una inflación que se acerca al 10%, que el camarada Sánchez cada vez se parece más a Maduro. Las comparaciones, o coincidencias, no acaban ahí: el precio disparado de los combustibles genera colas en las gasolineras mientras muchos empresarios del sector amenazan con cerrar por no poder asumir la bajada de precio impuesta por el gobierno. ¿Y la culpa? Pues de Putin, un comodín que supera a Franco, otra baza segura que da todo el juego del mundo.

Cuando estaba en la oposición, y sabía que no ganaría unas elecciones, el camarada Sánchez concedió una entrevista en la que afirmaba que le gustaría ser recordado como el presidente que arregló la economía. Años después, y aupado al poder por separatistas y proetarras y un fulano de Teruel, el camarada observa cómo y de qué manera el caos se apodera de todo: ¡o nosotros o el caos! ¡El caos, el caos! Da igual, también somos nosotros. Así que el respetable acapara gasolina y alimentos como buenamente puede.

Pero el camarada busca el apoyo de todos-no falta el de Ana Botín arrimando el hombro junto a su calefacción-con promesas que sabe que no cumplirá, excepto la de no bajar impuestos, mientras exhibe ese artefacto jurídico que es la Ley de Seguridad Nacional que se resume en el ¡Exprópiese! bolivariano. ¿Y la oposición? Ahí está Cuqui Gamarra exigiendo al gobierno un giro de 360 grados en su estrategia. Lo dicho, el caos.