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viernes, 12 de noviembre de 2021

El mercadeo de la justicia

 


Hay que reconocer que el Régimen del 78 tiene cosas graciosas y brinda momentos inolvidables. Especial mención merece en ese choteo el reparto de la justicia entre PSOE y PP: como el Estado de Partidos es una comedia, ahí están el camarada Sánchez y el aspirante Casado tirándose los trastos a la cabeza mientras bajo mano se reparten los ropones de las más altas instancias, no sea que, morigerado y atontado el pueblo, sean sus ilustrísimas señorías los que echen abajo el sistema con resoluciones incómodas que denoten una cierta independencia, que ya es ser optimista, pero el que usurpa el poder-sic semper tyrannis-nunca duerme tranquilo.

Y así, como el pasteleo que exige el guion obliga a Casado a tragar hasta con la elección de jueces afines a ¡Podemos!, tenemos al ropón Sáez Valcárcel aupado al Tribunal Constitucional. Puede resultar chocante que a ese órgano llegue un tipo que afirma que quemar fotos del Jefe del Estado no es otra cosa que un acto ritual, pero en el Régimen nada es chocante por mucho que lo parezca. ¿Acaso un juez comunista va a dinamitar un sistema al que tanto debe? Ni uno de Bildu, oiga.


lunes, 8 de noviembre de 2021

La claque

 


Congreso del PSOE andaluz durante el fin de semana. Interviene la ministra de Hacienda, andaluza de pro, y hace referencia a la reciente sentencia del Tribunal Constitucional sobre ese expolio institucional llamado plusvalía municipal. No os preocupéis, que eso lo arreglo yo el lunes, brama la ministra. Ante tamaña chulería, todos los presentes se ponen en pie y ovacionan a la gran recaudadora de tributos. Soslayando la puesta en escena a la búlgara, que no es poco, la imagen patética plantea una disyuntiva a la hora de interpretar la ovación: o el personal es tonto y le gusta pagar un impuesto manifiestamente injusto, o como sostenemos algunos, sólo los ricos se pueden permitir el lujo de ser de izquierdas. Claro, que también cabe una tercera interpretación perfectamente posible, que la claque estuviese compuesta mayoritariamente por alcaldes del partido que ven en esa promesa la garantía de subsistencia económica para el chiringuito que tienen montado, otra pata de banco de un régimen que sigue gozando de buena salud. Más de lo mismo: el caos, el caos.


martes, 2 de noviembre de 2021

La pandemia de los liberalios

 


Que Pablo Casado va con el pie cambiado es tan notorio y evidente que da mucha pereza contarlo, pero a veces hay que escudriñar un poco alguna de sus bromas. El PP ha presentado una proposición de ley para obligar a las plataformas que sustentan las redes sociales a identificar con el DNI a todos los que se den de alta. Cuando la izquierda controla todo el discurso mediático, estableciendo lo que es correcto y lo que no lo es, con una policía a su servicio rastreando todo aquello que pueda ser constitutivo de un delito de odio, vienen los libaralios de Casado a coartar la expresión más libre y espontánea de toda aquella gente, muchos de ellos votantes de su partido, que no tiene otros canales que las redes sociales para dar su opinión desde el más humilde anonimato. Claro, que tampoco sorprende la iniciativa en un tipo que primero apoyó el encierro del personal en sus casas y que después instó la promulgación de una ley de pandemias, aunque para pandemias, y parafraseando a Hayek en Camino se servidumbre, las que nos traen cada día y con cualquier excusa los liberalios de todos los partidos. Como dice un tuitero de reconocido prestigio, esta tropa de Casado hubiese puesto fuera de la ley, caso de encontrarlo, al autor de El Lazarillo de Tormes. Será por leyes...