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miércoles, 20 de mayo de 2020

El despilfarro que no cesa




En este año de la peste y del experimento comunista no gana el pueblo para duelos y el gobierno para fiestas. Y así, mientras el personal sin trabajo no cobra el subsidio y guarda cola-con distancia reglamentaria de dos metros- en los bancos de alimentos, el Misterio de Igualdad-en la pobreza, cabría añadir-riega con cien millones de euros a las comunidades autónomas para que luchen, es un decir, contra la violencia de género. Quizá este dispendio obedezca a la posibilidad de que el final del estado de alarma, con la reapertura de los juzgados, genere un aluvión de denuncias de estos ilícitos, y todo como consecuencia de un confinamiento demasiado largo para el que nadie estaba preparado. Porque debe saberse que esta violencia genera sentencias pero sobre todo ayudas, subsidios y demás martingalas.

A simple vista este derroche de dinero puede parecer una contradicción insoportable si atendemos al desastre económico general, pero sabido es que para la izquierda el dinero público no es de nadie. Por otra parte, y si se trata de contradicciones patrias, qué hay más extravagante y contradictorio que la Guardia Civil protegiendo la dacha del marqués de Galapagar frente a la cacerolada popular. Puestos a seguir soltando ayudas, que repartan cacerolas:  tal vez se llenen de comida, aunque sea de la beneficencia.

martes, 12 de mayo de 2020

Un experimento comunista




Mucho se habla de la renta universal pero en realidad lo que procede es hablar de la cola universal. España, como buen experimento comunista, es ya una cola permanente se mire como y por donde se mire. Colas virtuales en las oficinas de desempleo para cobrar un subsidio que no llega, colas en los bancos de alimentos, colas en  las farmacias y comercios y colas en los bares que tímidamente van abriendo sus puertas, colas de corredores en los carriles bici de las ciudades que nos trasladan a la película de Forrest Gump y colas en las entidades bancarias que anticipan un corralito. Donde de momento no hay colas es en las oficinas de Hacienda para cumplimentar la declaración de la renta, por la sencilla razón de que el falso estado de alarma las mantiene cerradas.

Dicen los sacamantecas que nos gobiernan que de esta crisis saldremos con más Estado. Y qué imagen más real del Estado que la del funcionario que impasible e indolente despacha la cola ante la ventanilla con un lacónico vuelva usted mañana. Y hace cuatro días nos reíamos del personal que acaparaba papel higiénico…Qué tiempos aquellos.

martes, 5 de mayo de 2020

Todo muy normal




Días atrás el camarada Sánchez acuñó el término nueva normalidad para dibujar el escenario al que llegaremos si el virus chino sigue reculando. Todo ello de la mano de la desescalada, término que suena mucho a esas peluquerías tan añoradas como bares y restaurantes. Y qué será la nueva normalidad, se pregunta el pueblo soberano y arrestado. El Boletín Oficial del Estado nos da una pista al permitir que los ocupas puedan empadronarse en la casa del expropiado con independencia de la controversia jurídica al respecto, que los juzgados están cerrados hasta el mes de agosto. Y todo para cobrar la renta mínima patrocinada por el camarada Iglesias. Incluso cabrá el empadronamiento en una cueva, hasta un  espacio sin techo podrá tener la consideración de domicilio. He ahí la nueva normalidad, sin techo pero no sin padrón, mucho menos sin paga.

Ya lo dice el proverbio-cómo no-chino, si le das un pescado a un hombre comerá un día, si le enseñas a pescar crearás un sufrido contribuyente para toda la vida. Todo está inventado y todo es muy normal, sólo faltaba lo del padrón.