martes, 20 de junio de 2017
viernes, 16 de junio de 2017
¿Cómo te llamas?
El Consenso del 78 da
otro paso en la cuadratura del círculo y decide, por fin, que el apellido del padre deje de ser preferente por defecto. Hasta ahí todo perfecto, y en interés
del menor recién nacido, no venga ya a este valle de lágrimas con traumas y
estigmas. El problema surgirá cuando no haya acuerdo entre el progenitor A y el
B, pues de momento el C no tiene cabida en este consenso, aunque todo se
andará. En ese caso, será el encargado del Registro Civil, un funcionario
simpático que no tiene otros problemas que resolver, ni en su Registro ni en su
casa, el que decida la suerte del tierno infante.
Eso sí, el legislador aconseja
que se eviten malsonancias-Armando Guerra no parece muy adecuado-o que
prevalezca el que suene mejor-Florido siempre luce mejor que Pérez- o incluso
el menos común, así Pollón o Poyón son apellidos que por ahí corren. Siempre, a
falta de acuerdo, queda la opción tan arbitral-jueces futboleros hubo que se
llamaban Acebal Pezón o Condón Uriz-de tirar una moneda al aire, pero que sea
de Euro, que estas extravagancias son muy europeas. Dentro del
desmadre normativo, otro más, lo mejor es el optimismo de la Dirección General
de Registros, que afirma que en la mayoría de los casos habrá acuerdo y no se
generarán retrasos-el plazo es de tres días antes de que decida la
autoridad-para que el niño/a tenga apellidos ya ordenados y bien puestos. Habrá
consenso, pues.
martes, 13 de junio de 2017
De la locuacidad
De todas las reacciones que ha
suscitado el anuncio de la consulta separatista la más curiosa, pero también la
más patética, ha sido la que expresó Albert Rivera en Twitter a los pocos
minutos de parir la burra. Literalmente, nuestro Macron afirmaba: Llevan años sembrando división,
enfrentamiento y odio. Acabemos con el
“procés” y abramos una nueva etapa de reconciliación en Cataluña. Nada
igual, aunque salvando las distancias pero también dirigido a un adversario
sordo al respecto, se leía desde aquel célebre discurso de un Azaña ya derrotado: paz, piedad, perdón.
Habría que preguntarle a Rivera
con quién tenemos que reconciliarnos aquellos que con nadie nos hemos peleado,
asistiendo estupefactos a un proceso de sedición en toda regla sin que un solo
representante del Estado haya metido en cintura a los rebeldes. Por otra parte,
los episodios violentos desde que Mas se lanzó por la pendiente, han sido
siempre protagonizados por los mismos, los sediciosos. La boutade de Rivera recuerda mucho a la de aquellos ágrafos que
hablaban, y siguen hablando, de conflicto vasco para referirse al terrorismo
etarra. No sorprende que Jiménez Losantos, antaño defensor a ultranza de
Rivera, lo haya definido como papanatas
de provincias. Papanatas y locuaz, como Azaña.
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