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martes, 7 de julio de 2015

Un cabestro



Estaba cantado que la bandera del PNV, toda una sinécdoque litúrgica, luciría en el ayuntamiento de Pamplona cuando al actual alcalde le diese la gana, véase San Fermín, y a Rajoy, presidente de la cosa en sus ratos libres, le ha faltado tiempo para decir que esa exhibición es una burla al sentimiento mayoritario de los navarros. Pero la hemeroteca es siempre traicionera, y muchos navarros recuerdan la promesa del gallego en la campaña electoral de hace cuatro años, la que garantizaba derogar la disposición transitoria cuarta de la Biblia del 78 y vetar así cualquier posible anexión de Navarra a una gran Euskal Herria. De aquella burla nunca más se supo, de ahí que ahora resulte grotesco escuchar los lamentos de este hombre melancólico que el destino nos ha regalado y que siempre añora lo que nunca jamás sucedió.

Eso sí, para tranquilidad de aquellos navarros inquietos por unos acontecimientos que corren más que los mozos delante de los toros, el estadista anuncia ante tamaña fechoría la presentación de un recurso contencioso administrativo que, como es de ver, no paraliza absolutamente nada pero que justifica la nómina de unos cuantos abogados del Estado, toda una entelequia en las llamadas comunidades históricas. Lo dicho, un cabestro. 

domingo, 5 de julio de 2015

jueves, 2 de julio de 2015

Mear y no echar gota



Estaba cantado que la dinámica Potemos iba a dar muchas jornadas de gloria a la ciudad de Barcelona, sinécdoque de una Catatònia que pretende demostrar al mundo que puede-sí se puede-ser un Estado Nación como cualquier otro, aunque para ello, y mientras llega el día soñado, sea la España del expolio la que paga a sus funcionarios y proveedores. Parecía que el listón había quedado insuperable cuando el sandalio Fernandes sacó su zapato progresista en lo que fue todo un presagio de la decadencia de Rato, pero faltaba por llegar esta especialista en el post-porno para demostrar que todo es posible y probable-sí, otra vez se puede-en una ciudad que aspira a resucitar un espíritu cumbayá en el que ya se contemplan lateros pakis y negros bolseros.

¿Y qué es el post-porno? Ni idea, pero el nuevo fichaje de Colau es especialista en ello, aunque vista la imagen más divulgada de la chica y su currículum uno no aprecia otra cosa que la lluvia dorada de toda la vida, algo que Almodóvar ya llevó al cine convencional en los años de la rancia movida y que escandaliza bastante menos que un par de monjas chifladas haciendo apología del neocomunismo que nos devora. Dado el cargo de la comunicadora y sus antecedentes, estamos ante una experta en lenguaje no verbal, lo que en los tiempos que corren, y hastiados de tertulianos infames y logorrericos, es de agradecer: al fin y al cabo, la infamia que se asoma no precisará de muchas explicaciones.