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jueves, 16 de enero de 2014

El oráculo


martes, 14 de enero de 2014

Belloteros intelectuales


La última gansada de este gobierno ha sido aprobar una nueva normativa que regule la calidad del jamón ibérico: pura pirotecnia como maniobra de distracción que demuestra el calado de los asuntos que se ventilan los viernes en Moncloa. En un país cada vez más intervenido, donde el liberalismo no llega ni a capítulo en la asignatura de Historia, si ésta todavía se da en los colegios e institutos, es normal que se tienda a legislar en pos de la presunta protección de especies, medios y espacios. Así, lo mismo se hacen leyes para proteger especies animales en peligro de extinción que se aprueban decretos para salvar paisajes antaño idílicos que ahora dan auténtica pena.

Es fácil presumir que será la promoción de este producto estrella de la gastronomía española el espíritu que habrá guiado al Ejecutivo en la aprobación de la normativa. Lástima de esa habitual falta de coordinación entre los diferentes ministerios, lo que demuestra una vez más que la tal Soraya sólo sirve para decorar espacios más bien reducidos: poca promoción va a tener el jamón de bellota si previamente, y ya llevamos dos años, el ministro Montoro no ha hecho otra cosa que esquilmar el bolsillo de los españoles, dejando a la clase media como esos pocos linces que todavía sobreviven en la Península: cuatro, famélicos, y completamente asustados. Quede pues el manjar de la bellota para degustación de la casta en recepciones oficiales y en el bar del Congreso.

domingo, 12 de enero de 2014

Asuntos internos


Volvemos por esta bitácora con el ínclito terrorista Kubati, proclamado portavoz de la banda de Estrasburgo y cuyo historial es lo de los más sangrientos entre los que un día, como aquel Cura Santa Cruz, decidieron echarse al monte y no para buscar setas. Pasa nuestro hombre de forma unánime entre los medios por ser el asesino de la reinsertada Yoyes, obviándose que en su carrera criminal hay al menos una decena o más de asesinatos. Cierto es que el crimen citado posee un plus de maldad que lo hace más atractivo, y más mediático, para designar al personaje: liquidar a una arrepentida, hacerlo en presencia de su hijo y, lo más llamativo, presentarse a la víctima-soy de ETA y vengo a matarte-antes de apretar el gatillo.

Puestos a buscar un atentado brutal de este terrorista, encontraríamos el cometido en 1986 contra el gobernador militar de San Sebastián: una bomba colocada sobre su vehículo causó la muerte del militar, su esposa, hijo y una transeúnte que por allí pasaba. Que todos los muertos son iguales ante los ojos de Dios o de los gusanos de la tierra que los acoge era hasta ahora una verdad incuestionable en la historia de la infamia terrorista, y había costado conseguirlo, porque durante los años de plomo parecía que si el muerto no vestía uniforme el duelo era mayor y el crimen se entendía menos. Cuando tiempo después llegó la socialización del dolor como estrategia de la banda, el público entendió por fin que todos los crímenes eran igual de repugnantes. 

Pero Kubati ya ha pasado a la posteridad como el asesino de Yoyes...y nadie más, por lo que su historial delictivo parece quedar reducido a un asunto interno de la banda, una vieja querella entre militantes con la retórica de la sinécdoque-una víctima, en este caso ex terrorista, por todas los demás-como patético epílogo. Y es que ni siquiera con el lenguaje, siempre perverso, han sido derrotados.