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jueves, 7 de marzo de 2013

Entiérrese


El caprichoso destino ha querido que coincidan en el tiempo-para no enredar damos por buena la fecha oficial que ofrecen las autoridades bolivarianas-la muerte de Chávez y el cese/dimisión del fiscal jefe de Catatònia. El cinéfilo Torre-Dulce le ha venido a soltar a Rodríguez Sol un por qué no te callas con forma de expediente sancionador y el ropón díscolo ha preferido presentar la dimisión al fiscal general en persona y  como buenos amigos quedar para ir a un cinefórum una tarde de éstas, espacio lúdico donde el cesante/dimisionario le podrá explicar al jefe y resto de partícipes su concepto völkisch de la legalidad.

Si bien, por mucho que se empeñen algunos tertulianos en probar lo contrario, Rodríguez Sol no tiene nada de nacionalista, es curioso cómo la casta ropona en Catatònia tiende a mimetizarse con el paisaje mediante el arte de poner una vela a Dios y otra al Diablo: recuérdese al efecto como una tal Bozal pasó, sin solución de continuidad, de jefa de la abogacía del Estado en esa región a consejera de justicia en el primer gobierno de Mas; por no hablar de un tal Gimeno Jubero, presidente del TSJC que, amparándose a partes iguales en su desconocimiento del derecho administrativo y su carácter bizcochable, viene a decir que las resoluciones judiciales contra la inmersión lingüística son mera retórica y, si acaso y apurando, recomendaciones al legislador.

Pero todo este espectáculo no es sino la demostración de que el régimen del 78, un pasteleo pactado tras la muerte de Paco por lo peor de cada casa, anda tan quebrado como el balance de las cuentas del Reino de España. Si lo único que se puede esperar de los garantes de la legalidad es verlos bajar a la arena política sin quitarse la toga de faena, lo más sensato que podemos decir de este sistema putrefacto y delictivo, parafraseando al finado Chávez con aquellas expropiaciones de facto, es algo muy sencillo aunque nada fácil de conseguir: entiérrese.  

martes, 5 de marzo de 2013

Por el artículo 8



Cada cierto tiempo, y siempre que arrecia el temporal soberanista en Catatònia, aparece un militar que manifiesta lo más obvio, que como soldado de España no permanecería impasible ante una declaración de independencia por parte de esa región. No deja de ser curioso que estas declaraciones procedan siempre desde la comodidad que proporciona el retiro más o menos bien pagado, por lo que uno presume que esos militares que adelantan la hipótesis de la evidencia, y también de la legalidad, actúan como voceros de aquellos compañeros que todavía están en activo y no desean una reprimenda que mancille una impecable hoja de servicios que se ha ido labrado a lo largo de los años en misiones siempre de paz, que aquí no hay guerra desde que Paco trajo los cuarenta años de paz, o más recientemente desde que Umbral nos dejó aquel Fulgor de África.

Resulta penoso apreciar  cómo y de qué manera, con llamativos titulares y lamentos de estúpidos tertulianos que cobran mediante vales de grandes almacenes, saltan todas las alarmas cada vez que coroneles y generales retirados advierten de aquello que está contemplado como obligación constitucional y moral para un soldado y cuya omisión por las propias Fuerzas Armadas podría conllevar oprobio, repulsa generalizada y hasta reproche penal. Mas no tema el morigerado populacho, no se caguen patas abajo los necios polemistas, que la sangre no llegará al río. En caso de secesión, o simple intentona, de una parte del territorio basta una pequeña dotación de la Guardia Civil para que todo vuelva a su lugar y se ponga otro parche en nuestra gloriosa Historia.

sábado, 2 de marzo de 2013

Una vez más, que resuelva la providencia




Por Aitor Mento

Luis Bárcenas, alias el Cabrón, con la demanda por despido improcedente que presentó anteayer contra el PP, ha conseguido dejar en evidencia al partido en tres aspectos : como mentiroso, chapucero, y más vago que un camión lleno de chaquetas de policías locales.

Mentiroso y chapucero, porque ha enmendado la plana a Mari Cospe en su lamentable discurso del pasado lunes, con eso de la "solución en diferido" a la relación de Bárcenas con la Seguridad Social. En su denuncia, el ex tesorero hace constar que le dieron de baja en la SS a fecha 31 de enero, justo cuando se empezó a destapar en los medios todo su caso, y no antes como se han empeñado en el PP en mantener, y sin escrito previo de aviso.

Y vago, porque Bárcenas, entre escapada y escapada a esquiar ha "hecho los deberes", currándoselo y pasándose tardes "de notarios", mientras en el PP se han tocado los cigotillos a cuatro manos y dejan que sea la providencia la que les ayude, como las viejas beatas. Aún hoy, a casi un mes de ese 31 de enero, todavía el PP no ha puesto la varias veces anunciada querella contra su ex tesorero, sólo lo ha hecho Mari Cospe a título personal. Por cierto, que es esta señora como mínimo la que debería de haber dimitido ya el mismo martes por todo esto. Y no con una "solución en diferido", sino en riguroso directo.