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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Corazón de perro

Este verano he podido leer una de las muchas asignaturas pendientes que tengo con la literatura rusa, una obra prohibida por el régimen soviético hasta los años setenta. En Corazón de perro Mijaíl Bulgákov desarrolla una trama espectacular plagada de humor y sarcasmo: un médico que investiga el rejuvenecimiento humano implanta en el cerebro de un apaleado pero amable y reflexivo perro callejero la hipófisis de un delincuente. El perro, lejos de rejuvenecer, se transforma en un ser humano física y moralmente repugnante que termina por afiliarse al partido comunista y consigue ser nombrado "subdirector del subdepartamento de limpieza de animales vagabundos", convirtiendo la vida del científico en un infierno.
El médico, cuya oposición al régimen comunista es más formal que práctica, la estética frente a la zafiedad, se ve obligado a convivir con aquello que más detesta y, renegando de su asombroso descubrimiento, devuelve al perro a su estado natural.
Mutatis mutandi, y como estoy aburrido en este oasis de paz y amor, he parido un remake de la historia: un brillante científico decide implantar en el seso de un toro de Osborne la hipófisis de un político catalán nacido en Andalucía, muy amante de la tauromaquia y muerto en extrañas circunstancias. Su noble propósito no es otro que salvar la fiesta nacional de las garras de los nacionalistas, pero el producto que renace del experimento no es otro que un político traidor a sus principios y orígenes que termina por sancionar el fin de los toros en Cataluña. Decepcionado y muerto de asco, el científico decide devolver al toro a su estado natural y enviarlo a la finca de Córdoba de la que nunca debió salir.
La moraleja de toda esta historia de perros y toros es que cualquier cambio o transformación radical, ya sea en la ciencia o en la sociedad, termina en un rotundo fracaso.

sábado, 28 de agosto de 2010

Testigos de Persia



Testigos de Jehová:
La actitud de la sociolingüística patriota catalana, que cada quince años anuncia el fin del catalán en un plazo de cincuenta años, es la misma que la de los Testigos de Jehová que cada quince años anuncian el fin del mundo en un plazo de cincuenta años.


Miquel Porta Perales, Diccionario Persa de Cataluña: Guía para entrar y salir de Cataluña. La Esfera de los Libros, 2.006

domingo, 22 de agosto de 2010

Madrid


....Porque Madrid es así: en su chulería y su urgencia por morder los días, no halla el momento para
homenajearse. Las autoridades lo intentan, recordando efemérides y toda clase de fruslerías sentimentales; pero la costra dura de la ciudad repele su vana prosopopeya. Cada día y cada noche se abalanza sobre sí misma, con las uñas fuera y las mandíbulas apretadas, Nunca fue animal doméstico que ronronea satisfecho bajo las caricias del amo, sino fiera que ruge a la intemperie para acallar el hambre y el miedo....Porque Madrid es demasiado efervescente para caber en un término municipal. Y por mucho que crezca sus constelación de cemento, sus arterias de asfalto mantienen el organismo sincronizado en un solo latido, hasta sus más remotas extremidades.... Madrid nunca construiría una ensoñación romántica en torno a su propia identidad, como otras ciudades; ni falta que le hacía. Por no necesitar, ni siquiera necesitaba que la quisieran. Y sin embargo, el hecho cierto era que muchos de los que andábamos por sus calles, en una especie de alarde masoquista, la amábamos sin remedio.

La estrategia del agua, de Lorenzo Silva. Destino 2.010.