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miércoles, 8 de abril de 2026

Los vulnerables

 


En Barcelona, ciudad sin ley, un hombre de más de sesenta años se desplaza en silla de ruedas y toma asiento en un banco para tomar el sol primaveral. De repente, un extranjero de los habituales para estos menesteres se acerca con ánimo de ave de rapiña y le arranca una cadena, ante lo que el hombre de más de sesenta años se defiende con una pequeña navaja y el presunto delincuente, herido de muerte, pasa a mejor vida mientras emprendía la huida.

Consecuencia de lo anterior es que el hombre en silla de ruedas acaba en prisión provisional, comunicada y sin fianza por un delito de homicidio. ¿Reiteración delictiva? No lo parece. ¿Riesgo de fuga? Quia. Al hombre en silla de ruedas y que necesita oxígeno de manera permanente le han hecho un bocadillo entre juez y fiscal, algo habitual entre ropones de reconocido prestigio. Ahora, y tras una cierta presión popular, parece que la fiscalía recula y dice que pedirá su libertad si se acredita que el hombre está en una situación vulnerable. Terrible redundancia, la de la vulnerabilidad de la víctima del delito. Pleitos tengas y los ganes.