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viernes, 25 de octubre de 2024

Cancelado

 


Íñigo Errejón, aquél del núcleo irradiador y niño bien de Pozuelo, amén de defensor a ultranza de toda clase de dictaduras comunistas, ha sido cancelado. Bueno, quizá sea más correcto decir que se ha autocancelado ante la que se le viene encima. Parece ser, consejos vendo que para mí no tengo, que el muchacho acosó a unas cuantas mujeres, mientras que a otras, las que ya habían caído en sus redes, las sometió a prácticas sexuales poco ortodoxas.

En una infumable carta de despedida el tipo justifica su retirada echando la culpa al neoliberalismo y a un patriarcado-átenme esa mosca por el rabo-del que no ha sabido sacudirse, como si los marxistas de verdad no estuviesen a acostumbrados a cabalgar contradicciones, que ahí está el camarada Iglesias con el casoplón de Galapagar. Flaqueza de espíritu, de ahí que en la carta ya confiese que recibe tratamiento-acompañamiento dice con pedantería-, que a buen seguro será de corte freudiano.

La historia arrancó en la redes sociales con una delación, qué sería del comunismo sin un chivatazo, de una activista mediática que está en esa misma órbita política, para luego ser aireada por un diario digital que hasta hace bien poco consideraba al cancelado como un faro intelectual. Como colofón, la camarada Yolanda Díaz asevera que Errejón dimite como resultado de la investigación interna de Sumar. Vamos, que al dimisionario le han hecho una autocrítica. Glorioso.


miércoles, 20 de marzo de 2024

La plusvalía

 


Ahora que la vicepresidenta Yolanda Díaz quiere recortar los horarios de la hostelería, el camarada Pablo Iglesias ha abierto una taberna, Garibaldi, en Madrid: dado el éxito de su partido, bien se puede decir que en el garito caben todos los militantes y sobra espacio. No parece que la taberna tenga precios populares, al menos si atendemos al precio de esa ensalada Garibaldi, máxime si comprobamos que en el mismo barrio hay menús, cuatro primeros y cuatro segundos platos, de 11 euros, que obviamente no son nada del otro mundo pero que es lo que hay cuando los trabajadores, currantes de verdad por los que Iglesias asaltaría el cielo, deben comer fuera de casa cada día.

También es muy probable que los parroquianos del negocio, como buenos cuadros dirigentes de la izquierda, tengan un poder adquisitivo elevado, que vengan todos de Galapagar, pero no deja de ser curioso, atendiendo al precio de la ensalada, que el camarada Iglesias abrace una de las grandes aberraciones del capitalismo, la plusvalía, cosechada siempre a costa del trabajador. Pero ya dijo nuestro flamante restaurador, oído cocina, que hacer política era cabalgar contradicciones, ahora a lomos de camareros y pinches.


miércoles, 21 de febrero de 2024

Apoyo a la crianza

 


El gobierno pretende eliminar el concepto de familia numerosa y sustituirlo por el de familia con especial necesidad de apoyo a la crianza. Siempre fueron peligrosos los rábulas, y más si merodean por los centros de poder, pero adornados con la virtud del progresismo se convierten en un arma letal. Hace ya un tiempo que se decidió suprimir el libro de familia, presumimos que por ser un vestigio del franquismo. Ahora le llega el turno a otra figura emblemática, la familia numerosa.

La regulación es farragosa, o de dudosa legalidad, pues el Consejo de Estado se posicionó en contra por diferentes motivos, y busca reconocer, según sus promotores, la gran diversidad de familias, o similares, pero lo más gracioso es la nueva denominación y esa crianza que evoca a granjas o cosas parecidas, otra muestra más de la distopía que vivimos. Lo extraño es que se mantenga el término familia, tal vez sea para despistar al personal hasta la próxima reforma, pues no debe olvidarse que los podemitas, promotores de la reforma, sostienen que los hijos no son de los padres sino del Estado. Eso sí, algunas comunidades autónomas han puesto el grito en el cielo, pero no por el fondo del asunto sino porque la norma, dicen, invade sus competencias. Acabáramos.


martes, 14 de febrero de 2023

Los rojos

 


Un chiste circuló en este sentido durante los años setenta en torno a Leonid Ilich Brezhnev, el de cejas de búho. Para impresionar a su madre, la invitó al Kremlin, le mostró sus poderes y pertenencias, su nivel de vida, sus coches alineados en le garaje, sus dachas, sus alfombras persas, sus cotizados cuadros, sus legiones de criados, todo ello para que comprobara lo lejos que había llegado desde que abandonó la aldea ucraniana. Pero mamá Brezhnev, impasible no movía un músculo. Ninguna de aquellas maravillas parecía impresionarle. El secretario del PCUS (1964-1982) la llevó entonces hasta el pabellón de caza, que era un palacio versallesco. La paseó por los jardines, hizo que tocara la orquesta de muchos profesores, le mostró la pinacoteca, los salones de oros y caobas, las paredes de platino, la biblioteca llena de incunables, las espadas de Wan, los frescos de Andréi Rubliov, la corona de Pedro el Grande.

  -Bueno, madre, di algo- ¿Qué te parecen los tesoros que tu hijo ha conseguido?

 -Está bien, muy bien, hijo, pero ¿qué pasará cuando vuelvan los rojos?

Esta anécdota la relata el inolvidable Manuel Leguineche en su Madre Volga, un recorrido por la Rusia del siglo XX. Viene que ni pintada al contemplar a la banda podemita disfrutando de un buen desayuno en el Ritz, o eso aseguran los medios, patrocinado por la sanidad privada, anatema al que tanto recurren las gentes de izquierda, los rojos, aunque sea para patologías de poca envergadura. Ahí estaba el intrépido Echeminga, un trasunto de aquel Yezhov, jefe de la policía política que fue purgado por Stalin, barruntando, quizá, qué pasará cuando vuelvan los rojos. Carpe diem...    

 

jueves, 24 de noviembre de 2022

Remake

 


Decíamos ayer que la ministra Montero estaba teniendo un mal perder con la nefasta ley del sólo sí es sí-pero y si sí-y lo ha vuelto a demostrar en el congreso de los diputados, que según ella es la sede de la soberanía popular, cuando en verdad es la sede-artículo 1 de la Constitución-de la soberanía nacional: el matiz es importante, no es baladí ni tampoco un debate entre leguleyos constitucionalistas, que ya sabemos el concepto de pueblo que tiene esta tropa de parias de la tierra.

El caso es que una diputada de VOX afeó a la ministra sus desprecio por los jueces, profesionales que habían dedicado muchos años para aprobar una dura oposición, añadiendo que el único mérito de Montero era haber estudiado en profundidad a Pablo Iglesias. Ardió Troya: la fina piel de la ministra-quién no recuerda aquello del jarabe democrático de los de abajo-no encajó bien la acusación y muy airada, y señalando a los diputados de VOX, aseguró que ella y sus huestes iban a parar los pies a esa banda de fascistas.

La ira y las advertencias de Montero tienen mucho de remake: imposible no recordar cuando en esa misma sede de la soberanía nacional, no popular, otro Pablo Iglesias amenazó a Maura con el atentado personal, evento que, casualidades, se produjo poco después. Parece que la ministra Montero-si bien no llega tan lejos, al menos de forma expresa-también ha estudiado en profundidad a este otro Pablo Iglesias.


lunes, 21 de noviembre de 2022

Democratizar

 


Decíamos ayer, a cuenta de la trifulca sobre la ley del sólo sí es sí-pero y si sí-, que los promotores del artefacto no digerían bien las rebajas de penas a los agresores sexuales como consecuencia de la aplicación de un principio básico del Derecho Penal, la retroactividad favorable al reo. Por ello exigían que los jueces, antes de ejercer como tales, se doctorasen en perspectiva de género. Ahora una señora, portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid va un paso más allá y exige que se democratice el acceso a la carrera judicial. Ahí es nada.

Es agotador explicarlo, pero conveniente cuando se trata de debatir con ignaros: pocas cosas hay más democráticas que el acceso a la carrera judicial, una competición basada en la capacidad, el estudio y el sacrificio personal. Entran los mejores de la oposición, que luego sean malos o buenos es cuestión que no afecta al método de selección. Esto es difícil de entender para todas estas señoritas que no han trabajo fuera  de la política y que no han tenido que competir contra nadie. Claro, que no es difícil averiguar qué entiende esta tropa por democratizar: que los jueces, al estilo de aquellas democracias populares, sean elegidos por el pueblo. Qué viejo todo.

 

jueves, 10 de febrero de 2022

Patetismo

 


Dicen, y es cierto, que no hay ética sin estética: véase al efecto la patética imagen que ayer ofrecieron el camarada Iglesias y su ex pareja Montero en el juicio contra un periodista acusado de acosar a sus dos hijos y a su niñera. Serios y muy compungidos, pero sobre todo muy unidos y conjuntados en la indumentaria y con aire de falsa humildad, acudían a la vista oral en busca de una justicia que ellos siempre han negado a los demás. Lejos quedan aquellos tiempos en los que el líder podemita decía que los escraches eran el jarabe democrático de los de abajo. Claro, que por aquella época Pablo e Irene no estaban tan arriba como ahora, con una mansión al alcance de muy pocos de sus votantes que genera la lógica envidia de los más pobres, que nunca son de izquierdas.

Pero el patetismo de esta dupla, acudiendo a los tribunales por un quítame allá esas pajas, no es más que la ardua tarea de cabalgar las contradicciones, expresión esta a la que es muy dado el camarada Iglesias. Ya lo advirtió Nicolás Gómez Dávila, que comunista es el que lucha para que el Estado le asegure una existencia burguesa. Dinero, protección, mansión, niñera...y ¡hasta pleitos!


jueves, 13 de enero de 2022

Anomalías

 


El ministro Garzón, una anomalía, o quizá patología, que acredita que España es cualquier cosa menos un país serio, la lía de nuevo cuando despotrica en un medio extranjero sobre la mala calidad de la carne que exportamos. En el fondo, la anomalía-o patología-Garzón no es otra cosa que la mentalidad privilegiada de la izquierda caviar, la misma del consejos vendo que para mí no tengo. De igual forma que la anomalía Garzón se hace fotos preparando un arroz con pinta espantosa luciendo una sudadera de la Alemania comunista, también nos deja otras imágenes en las que degusta un chuletón con una pinta excelente, esas piezas de gran calidad que, presumimos, no se exportan al primero que las demanda.

En el fondo, todo esto no es más que lanzar un escupitajo al pobre, y si es un ganadero maltratado por la Unión Europea, pues mejor. A fin de cuentas, qué pretende el comunismo del anómalo Garzón sino crear pobres, alimentarlos mal y poco y luego liquidarlos de manera sistemática. Para eso sólo hay que promocionar una carne sostenible que sólo puedan consumir las élites de la nomenclatura: la famélica legión ya irá muriendo por el aburrimiento que genera ese paraíso.


viernes, 17 de diciembre de 2021

El relevo

 


Un tal Castells deja de ser ministro de universidades y pasa el testigo a un tal Subitats, que es de la misma cofradía podemita y separatista: al efecto, véase al susodicho votando en el plebiscito del 1 de octubre e intúyase, fácil es si se conoce su trayectoria, el sentido de su voto. Uno se pregunta para qué sirve un ministerio de universidades, que a la vista está el trabajo desarrollado por el mórbido Castells, y sólo llega a una conclusión: será por dinero…Pero el Estado de Partidos, capitaneado ahora por el camarada Sánchez, necesita retroalimentarse, así que, como dice José Mota, las gallinas que entran por las que salen, por lo que el perfil del nuevo ministro es idéntico al del que se va, salvo por ese matiz del separatismo activo del tal Subirats.

Como manda la liturgia, el nuevo ministro prometerá-es una forma de hablar-la Constitución como norma fundamental del Estado en presencia del Rey, el mismo señor que dos días después de que el tal Subirats votase por la independencia de Cataluña tuvo que salir a decir que hasta aquí habíamos llegado. Y en efecto, cuatro años después hasta aquí hemos llegado, o más bien, de aquí no nos hemos movido. Como dicen algunos optimistas sin remedio, habrá que refundar el constitucionalismo y ver si podemos-¡sí se puede!-dejar atrás tanta obscenidad. Todo un sueño. O una quimera.

 

viernes, 29 de octubre de 2021

La dulce infancia

 


El ministro Garzón, esa lumbrera que añora el comunismo hasta el punto de lucir una sudadera de la  extinta Alemania del Este mientras cocina un arroz, ha decidido prohibir la publicidad de dulces, zumos, postres, chocolates y similares dirigida a niños. Será que esos productos son propios de otras épocas de nefasto recuerdo para la memoria de Garzón. Ya no tuvo reparos el ministro en adornar las bebidas azucaradas con el IVA máximo, y como la gente sigue bebiendo la chispa de la vida, menos nociva que el alcohol, al menos para el hígado, habrá pensado el hombre que puede seguir con su particular cruzada, en este caso contra la obesidad infantil. Pero aquí hay algo más, que ya sabemos que el chocolate, que era todo un lujo en los países comunistas, provoca euforia y estimula el cerebro, luego se trata de preparar a los niños para que, ya creciditos, sean perfectos imbéciles en una sociedad lanar.

Decía el gran poeta Leopoldo María Panero, que en la infancia vivimos y después sólo sobrevivimos. El ministro Garzón ha decidido liquidar la dulzura de esa edad con la misma saña con la que le gustaría acabar con todo lo que huela, aunque sea poco, a felicidad. Para niños y adultos, aquí no hay distinción que valga. Puede parecer una contradicción esa preocupación por la salud de los menores de edad mientras se fomenta la legalización de drogas para todos los públicos o que mujeres menores de edad puedan abortar sin consentimiento de los padres, pero ya dijo Pablo Iglesias, parafraseando a Lenin, que hacer política era cabalgar entre contradicciones. Pero siempre hay algo en lo que la izquierda más rancia nunca se contradice, ofreciendo siempre una idea fija, sin fisuras: la lucha sin cuartel contra la felicidad de las personas. Y qué mejor plan en ese sentido que empezar por la infancia y su dulzura.

* Imagen cortesía de @mescojono.

jueves, 10 de septiembre de 2020

Fuera de la ley

 


Dice una embozada ministra de igualdad que aquéllos que niegan que la violencia tenga género están fuera de la ley. Soslayando el empleo de ese género que ya quedó desacreditado en su día por la Real Academia de la Lengua, lo que la ministra viene a decir es algo muy propio del estalinismo que representa, que el que se mueve no sale en la foto, por no decir que una vez declarado en rebeldía y sometido la interdicción, su único destino es el Gulag.

Hay que perseguir al negacionismo en todas sus facetas, tanto da que sea en la versión de poner en duda la mal llamada violencia de género como en cuestionar la pandemia que nos asola, en no llevar mascarilla o en incumplir una cuarentena. Pero si no niegas sino que afirmas, como Abascal diciendo que este gobierno es lo peor en ochenta años, entonces también te quedas fuera de la ley, pues se interpreta-puro silogismo-que eso es una alabanza del franquismo, que sería mejor gobierno que el sanchismo. Y en ésas estamos, en ilegalizar la Fundación Francisco Franco.


lunes, 27 de julio de 2020

Jarabe democrático




Ya dijo Pablo Iglesias que el escrache era el jarabe democrático de los de abajo, y lo decía él, que ya entonces, sin haber alcanzado el marquesado de Galapagar, veía las cosas desde muy arriba. Anda revuelta la progresía porque Monedero, vaya nombre para un comunista, ha sufrido un escrache en Cádiz, siendo expulsado de lo que parece ser una peña taurina por, eso dicen, gentes de VOX. Vuelve el fascismo al grito de fuera, maricón, claman las huestes podemitas en lo que no deja de ser un alarde de ridículo histerismo, de un consejos vendo que para mí no tengo que mueve a la hilaridad. A fin de cuentas, se van conociendo detalles, y viendo imágenes todo parece indicar que un Monedero bastante perjudicado por el alcohol iba buscando gresca y repartiendo cachetes nada amistosos a los que él consideraba enemigos de clase. Manolete, si no sabes torear...

Pero así se escribe la historia. La paliza de Alsasua contra unos guardias civiles y sus novias fue una pelea de bar y esto de Monedero en Cádiz es como el asesinato de Lorca. Ya tarda Marlis en enviar a sus policías del odio en busca de los autores de tan horrible crimen. Será por jarabe...

viernes, 17 de abril de 2020

Economía básica



Como aconsejó Ortega con el problema catalán, hay que conllevar como buenamente se pueda este confinamiento que no es otra cosa que un arresto domiciliario envuelto en el verbo melifluo del ministro Marlaska, de ahí que tenga uno que entretenerse de la mejor manera posible y si es gratis mejor.  Con vídeos, por ejemplo. Veamos uno. El hermano del ministro Garzón, un tal Eduardo que dice ser economista, proponer la solución para conseguir el pleno empleo y la felicidad: que el Estado omnipresente imprima billetes sin parar para pagar los empleos necesarios del personal. Lógicamente, ese mismo Estado sería el que debería inventarse los trabajos que el mercado no demanda. Así, por ejemplo, se puede contratar a mil personas para que se dediquen a contar granitos de arena en las playas. ¿Serviría para algo? Por supuesto: para que esos trabajadores cobrasen un sueldo que no tendría porque ser bajo.

Esta idea fue brindada por Don Eduardo hace bastante tiempo pero ahora, en el fragor de la batalla contra el virus, parece que ha sido adoptada por el gobierno y bajo el patrocinio singular del camarada Iglesias. Renta mínima la llaman. Y sin necesidad de trabajar. Para qué.

martes, 23 de julio de 2019

El populacho soberano




España es un pobre país, un inválido que ha sido tomado, saqueado por la chusma más indecente, y como el Congreso de los Diputado es la sede de la soberanía nacional, o popular, allí se concentra esa calamidad para recibir el tratamiento de señorías.

Sube a la tribuna un diputado separatista y comunista y hace chistes sobre VOX y las pistolas, justo después de haber hablado, y poner como modelo de no se sabe bien qué, de un tal Indalecio Prieto, un socialista que tenía unos escoltas un poco descontrolados, tanto que no tuvieron reparo en asesinar a Calvo Sotelo, pistoletazo de salida de una guerra que ya no podía demorarse ni un segundo más. Y luego que si Abascal se pasa mucho hablando del frente popular para definir a lo que tenemos enfrente. Y el pueblo, el bueno, sin poder portar armas.

viernes, 26 de abril de 2019

Currantes



Ir por lana y volver trasquilado. Algo así le ocurrió a un reportero de un medio progre que preguntaba la intención de voto a un trabajador que acarreaba peso. El hombre fue claro y contundente: él vota a VOX, y su mujer también, qué pasa. El reportero no daba crédito: ¡si eres un currante¡ ¿cómo osas? ¿no tienes conciencia de clase? Pues no lo parece, o sí, según se mire bien, porque explicaba el currante que él nunca había vivido mejor que con la derecha en el gobierno. Más claro el agua, impecable como cierre de campaña electoral. Quién que no sea rico puede permitirse el lujo de ser de izquierdas. En fin, que al reportero trasquilado y amargado sólo le faltó recordar al iluminado comunista que lamentaba su mala suerte con la parroquia a la que debía predicar. Justicia poética.


martes, 2 de abril de 2019

Una estadística



Ayer, coincidiendo con el que antaño era llamado Día de la Victoria, acudió Pablo Iglesias al cementerio de Paterna para ver los trabajos de exhumación de una fosa donde podría estar enterrado un tío suyo, represaliado por el franquismo. Resulta conmovedor-justicia poética-contemplar las lágrimas de un estalinista convencido ante una fosa común, pues es más que sabido que nadie ha enterrado a más gente en esos nichos comunitarios que los ejecutores del socialismo real. Y es que la hipocresía del líder podemita no hace sino soslayar aquella célebre sentencia del padrecito Stalin: la muerte de un hombre es una tragedia; la muerte de millones es una estadística. La desmemoria, en fin.

sábado, 23 de febrero de 2019

¿Y tú que propones, compa?




Corre un vídeo de Errejón visitando un popular barrio de Madrid, aunque en realidad lo que hace es toparse con unos jóvenes de un llamado Frente Obrero y sufrir un escrache, eso que Pablo Iglesias definió como el jarabe democrático de los de abajo. Y así es, porque esos jóvenes del Frente Obrero están bien abajo, al menos si se les compara con Errejón, un niño bien de Pozuelo, ya no digamos Iglesias, el del casoplón en la sierra.

Tenía la escena algo entrañable y conmovedor, con unos ingenuos revolucionarios que de su desengaño hacen partícipe al líder que visita el barrio pobre y que, lanzados por la pendiente, ponen el dedo en la llaga con el lamento más doloroso: ¡ya hasta los obreros votan a VOX! Descolocado quedó Íñigo ante el reproche, aunque con la cara de Kérenski que ya lucía debió responder que sólo los ricos pueden permitirse el lujo de ser de izquierdas, y que la verdad está en la socialdemocracia que todo lo diluye, pero no estaba el horno para bollos y el hombre sólo pudo balbucear ¿y tú que propones, compa? El compañero de viaje en segunda o tercera clase exigió mejores condiciones de vida para la gente, ignorando que la izquierda, si gobierna, sólo sube el nivel de vida de los líderes, que para eso están arriba. Y luego dicen que no hay mayor tonto que un obrero de derechas.

jueves, 18 de octubre de 2018

La delación




El Ayuntamiento de Madrid ha abierto un expediente en materia urbanística a Echeminga por realizar obras en su vivienda sin la preceptiva licencia. La cosa tiene su miga por varios motivos: el consistorio es podemita, la vivienda, recién alquilada, está en el muy patricio barrio de Salamanca y, quizá lo mejor,  la infracción ha sido denunciada por un vecino que demuestra poca simpatía por el recién llegado, ay, la delación, siempre tan comunista, como justicia poética. Se desconocen, todavía es pronto, qué alegaciones en su descargo formulará el genio, o ingenio, argentino, pero tal vez pensaba el hombre que dada su minusvalía estaba exento de ciertos engorros administrativos, qué menos que tamaña regalía en un Estado del bienestar como el que disfrutan algunos.

También tiene su gracia que el hombre haya instalado, sin el correspondiente permiso, cámaras de seguridad en el exterior de la vivienda, enfocando a la calle, lo que demuestra que la cabra, aunque con sus carencias, siempre tira al monte. Uno imagina al orwelliano Echeminga al calor de un brasero y controlando a todo aquel que se acerque a la finca, receloso y temeroso de que pueda llegar una repetición de la historia que provoque sacas masivas de las gentes pudientes en el Madrid más granado. Y es que la turba airada no entiende aquello de que sólo los ricos, como Echeminga, Iglesias y Carmena, pueden permitirse el lujo de ser de izquierdas.

martes, 22 de mayo de 2018

Los herederos




Quisieron los padres fundadores del consenso del 78 que la propiedad privada y la herencia tuviesen reconocimiento constitucional, si bien la función social de estos derechos delimitaría su contenido. Era un guiño al Estado socialdemócrata que se nos venía encima, como aquella dedicatoria de Hayek-a los socialistas de todos los partidos-en Camino de servidumbre. Ha sido ahora, con la compra del chalé de Galapagar por Iglesias y Montero, cuando se ha podido apreciar en todo su esplendor esa función social de la herencia: el patrimonio de los progenitores de los compradores, especialmente en el caso del macho alfa, ha servido para la concesión del crédito hipotecario necesario para financiar la adquisición sobre la que se sustentará el proyecto de vida en común de la pareja.

Lógicamente, esa herencia futura no deja de ser una expectativa de derechos que bien podría evaporarse, ya sea porque los dueños de la misma la dilapidan, ya sea porque el legislador decide confiscarla con el temido impuesto de sucesiones, tributo por el que los podemitas sienten una especial querencia. Mas no hay que engañarse: esa herencia futura, que ni siquiera es todavía yacente, no es más que un formalismo exigido por la entidad de crédito para adecentar un expediente que apesta tanto como el Estado de partidos del que la pareja es uno de los más claros exponentes.

Quedémonos con lo que de gracioso tiene el asunto, las bellísimas contradicciones de los más ortodoxos, o la justicia poética que tiene esta entrada en el denostado sistema por la puerta grande y no la de servicio: la propiedad del burgués de nuevo cuño avalada con la institución no menos burguesa de la herencia. ¿Y la función social de ambas? Pues para eso, camino de servidumbre, han sido convocadas las bases.

viernes, 18 de mayo de 2018

Los exquisitos




Coincidiendo con el 15-M, cuya celebración-incluso instauración como ¡fiesta nacional!-ya sólo exige el otro Pablo, Echenique, se ha conocido la importante casa que ha adquirido Pablo Iglesias, en comandita con su pareja, allá por la célebre sierra de Madrid. Adiós, pues, a su humilde piso de Vallecas, inmueble del que Iglesias hacía gala cada vez que tenía ocasión, como lo hacía con su ropa de Alcampo y el abuelo chequista. Muchos se han escandalizado por una compra que mete de lleno al podemita en lo más clásico de la izquierda, que no es otra cosa que el consejos vendo que para mí no tengo, aunque no han sido sus votantes los que se han quejado por el derroche, sino aquellos que desde el centro o la derecha jamás votarán a este neocomunista con logorrea, como tampoco tendrán una casa de ese tipo, salvo excepciones.

Estamos ante una versión de aquella izquierda exquisita que tan bien retrató el recientemente desaparecido Tom Wolfe: cámbiese, si acaso, un maravilloso apartamento en Manhattan por un casoplón en la sierra y a Leonard Bernstein por el jotero Echeminga como maestro de ceremonias. Aseguran que la flamante adquisición-metáfora de la entrada de Iglesias y familia en el Sistema-cuenta con dependencias para el servicio: esperemos que si lo hubiere, que lo habrá si vienen gemelos o mellizos, que vendrán, cuente el personal con las debidas coberturas en materia social y laboral. Precedentes hay de lo contrario entre estos exquisitos.