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jueves, 25 de mayo de 2017

Pequeñas irregularidades



Echenique ha sido multado por la Seguridad Social por no tener asegurado a su asistente personal, siendo grotesco que por no pagar en su día una cuota barata, ahora pueda caerle una cantidad astronómica, pero éstas son las cosas de la socialdemocracia, esa recaudación masiva a la que tanto debe el podemita en cuestión. Con todo, lo más gracioso en este contencioso es que Echenique desdeña el principio pro operario, tan presente en el Derecho laboral y tan apreciado por sus cofrades, y se refugia en el mercantilismo puro y duro, dando a entender, más o menos, que lo suyo con el asistente era una relación entre empresarios: ahí es nada. Y sin IVA. El consejos vendo que para mí no tengo tan propio de la izquierda. Chúpate esa; o chúpame la minga, Dominga.

martes, 23 de mayo de 2017

El tour



Al rebelde Puigdemont han decidido darle una vuelta por Madrid para que explique su proyecto secesionista, gentileza sin igual que acredita el cosmopolitismo de la capital. Así, tras visitar el Ayuntamiento podemita, el hombre deberá decidir si acepta el guante lanzado por la vicepresidenta del gobierno para explicar su desconexión en el Congreso, que es algo que ya hizo Ibarretxe con su célebre plan y también, a su manera, Antonio Tejero, si bien éste salió preso tras una visita que no estaba programada. Para completar el tour, y dado que estamos en una Feria que no se anima de ninguna manera, podrían hacer con el catalán como hicieron con Heinrich Himmler y llevarlo a la plaza de Las Ventas, pues  ya se sabe que los toros, proscritos en Cataluña, son patrimonio cultural. Que lo cortés no quite lo valiente.

viernes, 19 de mayo de 2017

Vicios viejos



Sin desconocer que la Constitución de 1812, el Reglamento provisional para la Administración de Justicia de 1835 y otras disposiciones posteriores, mejoraron considerablemente el procedimiento criminal, sería temerario negar que aun bajo la legislación vigente no es raro que un sumario dure ocho o más años, y es frecuente que no dure menos de dos,  prolongándose en ocasiones por todo este tiempo la prisión preventiva de los acusados; y aún podría añadirse, para completar el cuadro, que tan escandaloso procesos solían no ha mucho terminar por una absolución de la instancia, sin que nadie indemnizará en este caso a los procesados de las vejaciones sufridas en tan dilatado período, y lo que es más, dejándoles por todo el resto de su vida en situación incómoda y deshonrosa, bajo la amenaza perenne de abrir el nuevo procedimiento el día que por malquerencia se prestaba a declarar contra ellos cualquier vecino rencoroso y vengativo. Esta práctica abusiva y atentadora a los derechos del individuo pugna todavía por mantenerse, con éste o el otro disfraz, en nuestras costumbres judiciales; y es menester que cese para siempre, porque le ciudadano de un pueblo libre no debe expiar faltas que no son suyas, ni ser víctima de la impotencia o del egoísmo del Estado.

Así de contundente y con prosa tan pulcra se mostraba Don Manuel Alonso Martínez, a la sazón ministro de Gracia y Justicia, en la Exposición de Motivos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, allá por el año 1882. Mucho ha llovido desde entonces, pero vistos los vicios procesales actuales, que ya en el siglo XIX se denunciaban, poco parece que hayan cambiado las cosas en el siempre proceloso mundo del foro. Pensemos ahora en un Catalá cualquiera, de esos que no consideran la prevaricación sea una forma de corrupción política, dando esas pinceladas a una ley de tal envergadura, sufriendo por las vejaciones de cualquier procesado, lamentado la incompetencia del Estado, que es la misma que la de la clase política. Imposible; a lo sumo, y gracias, parir el concepto de investigado para no estigmatizar más allá de los necesario. Qué estigma, sin duda, pero el de ellos.