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viernes, 16 de junio de 2017

¿Cómo te llamas?



El Consenso del 78 da otro paso en la cuadratura del círculo y decide, por fin, que el apellido del padre deje de ser preferente por defecto. Hasta ahí todo perfecto, y en interés del menor recién nacido, no venga ya a este valle de lágrimas con traumas y estigmas. El problema surgirá cuando no haya acuerdo entre el progenitor A y el B, pues de momento el C no tiene cabida en este consenso, aunque todo se andará. En ese caso, será el encargado del Registro Civil, un funcionario simpático que no tiene otros problemas que resolver, ni en su Registro ni en su casa, el que decida la suerte del tierno infante.

Eso sí, el legislador aconseja que se eviten malsonancias-Armando Guerra no parece muy adecuado-o que prevalezca el que suene mejor-Florido siempre luce mejor que Pérez- o incluso el menos común, así Pollón o Poyón son apellidos que por ahí corren. Siempre, a falta de acuerdo, queda la opción tan arbitral-jueces futboleros hubo que se llamaban Acebal Pezón o Condón Uriz-de tirar una moneda al aire, pero que sea de Euro, que estas extravagancias son muy europeas. Dentro del desmadre normativo, otro más, lo mejor es el optimismo de la Dirección General de Registros, que afirma que en la mayoría de los casos habrá acuerdo y no se generarán retrasos-el plazo es de tres días antes de que decida la autoridad-para que el niño/a tenga apellidos ya ordenados y bien puestos. Habrá consenso, pues.

martes, 13 de junio de 2017

De la locuacidad



De todas las reacciones que ha suscitado el anuncio de la consulta separatista la más curiosa, pero también la más patética, ha sido la que expresó Albert Rivera en Twitter a los pocos minutos de parir la burra. Literalmente, nuestro Macron afirmaba: Llevan años sembrando división, enfrentamiento y odio. Acabemos con  el “procés” y abramos una nueva etapa de reconciliación en Cataluña. Nada igual, aunque salvando las distancias pero también dirigido a un adversario sordo al respecto, se leía desde aquel célebre discurso de un  Azaña ya derrotado: paz, piedad, perdón.

Habría que preguntarle a Rivera con quién tenemos que reconciliarnos aquellos que con nadie nos hemos peleado, asistiendo estupefactos a un proceso de sedición en toda regla sin que un solo representante del Estado haya metido en cintura a los rebeldes. Por otra parte, los episodios violentos desde que Mas se lanzó por la pendiente, han sido siempre protagonizados por los mismos, los sediciosos. La boutade de Rivera recuerda mucho a la de aquellos ágrafos que hablaban, y siguen hablando, de conflicto vasco para referirse al terrorismo etarra. No sorprende que Jiménez Losantos, antaño defensor a ultranza de Rivera, lo haya definido como papanatas de provincias. Papanatas y locuaz, como Azaña.