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viernes, 14 de enero de 2011

Revelador



Memoria histórica


Y es que Eichmann, así lo afirman quienes le conocieron bien, era un hombre vulgar, anodino, discreto y obediente. Tan disciplinado y gris como el perfecto burócrata alemán, como aquellos, tal vez compañeros de armas o partido, que durante años ocultaron su paradero por indicaciones de la superioridad. Aunque tampoco hay que descartar la propia iniciativa en los funcionarios que escamotearon la información, quizá por el peso enorme de una historia que ya no iba con ellos y que seguramente verían como la remoción pura y dura de un pasado cuya sombra era demasiado alargada. Es evidente, no obstante, que hay filones históricos o periodísticos que, como algunas culpas colectivas, no se agotan nunca.

6 comentarios:

MGA dijo...

El increible hombre normal. Ummm... ¿de qué me suena eso?

Reinhard dijo...

Sonar, suena mucho;¿alguna pista?

MGA dijo...

Mire en el barril de amontillado...

Reinhard dijo...

ahh, Pepito, de los de Iznájar de toda la vida. Ha sido un despiste imperdonable, quizá porque lo han devuelto a un cierto anonimato.

Javier Tellagorri dijo...

Precisamente lo malo del Eichmann sea eso : el clásico germano capaz de obedecer a ciegas y cargarse a todos los millones de personas que se le pongan delante sin el más mínimo sentido de culpabilidad.

Se sabe que tras el fin de la guerra y de su huída facilitada por el Vaticano, la CIA sabía exactamente en dónde se escondía y lo ocultó siempre.
Fueron los del Mossad lo que no cejaron en buscarle, localizarlo, secuestrarlo y llevarlo a Israel para ser juzgado y ahorcado.

Reinhard dijo...

Eichmann fue capturado al final de la guerra por los americanos; si bien hacía usar una falsa identidad, es bastante sospechoso que pasase inadvertido a sus captores durante un tiempo considerable, llegando incluso a huir de su cautiverio. Sospechoso.

Su captura por el Mossad es un episodio ejemplar de trabajo concienzudo y perseverante.