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miércoles, 12 de enero de 2011

Agur



La pasada noche, y a cuenta de la enésima tregua farsa de la secta, PJ Ramírez entrevistó en su televisión al etarra arrepentido Juan Manuel Soares Gamboa. No era la primera vez que esto sucedía, y seguramente no será la última, pero en esta ocasión la entrevista/interrogatorio-con el periodista, que bien pudo ser víctima del arrepentido, en el papel de duro fiscal-tuvo una profundidad de la que careció la anterior. La cosa no fue más que un breve resumen del magnífico libro que hace ya años nos dejó Matías Antolín tras múltiples conversaciones con el protagonista de una historia que es de todos, la del terrorismo etarra en los años 80 con el Comando Madrid, antes España. Fue un documento, más que entrevista, que tocó los atentados más importantes en los que participó Soares, aunque al final supo a poco, se quedó corto en lo referente al día a día de un comando terrorista, las idas y venidas, la financiación, principalmente porque Ramírez quiso llevar el asunto, y no está mal con los vientos que soplan, al terreno de la culpa y el arrepentimeinto, qué sientes cuando te miras al espejo cada día, qué sentías cuando apretabas el gatillo, qué le dirías a tus víctimas. Preguntas que el interesado respondía de forma lacónica, con unos deseos evidentes de pasar página que no podían ocultar un cierto abatimiento, magro consuelo para esas víctimas y sus familiares.
En la parte final del programa, cuando más interesante era, se echó en falta una ronda de preguntas por parte del público, lo que a buen seguro impidió el ego de un director que se gustaba a sí mismo en plan Gitta Sereny dialogando con Franz Stangl, comandante de Treblinka. Sin entrar a valorar cuestiones como el arrepentimiento, la mayor o menor colaboración con la justicia y la rapidez en la concesión del tercer grado y posterior libertad al convicto, se quedó en el tintero, y existen imágenes que lo prueban, que Soares Gamboa, entonces en prisión, lideró una pequeña revuelta de presos etarras que condenaban el asesinato de Miguel Ángel Blanco. En resumen, un buen documento, aunque el libro, como suele ocurrir con las novelas que se llevan a la pantalla, llega más lejos en el relato de los hechos y en las motivaciones que pueden llevar a un tipo normal a convertirse en criminal.

6 comentarios:

Rafael dijo...

No vi la entrevista, pero sí leí en libro en su día.

Respecto a "Agur Eta", es de agradecer que alguien que ha cometido crímenes se arrepienta de ello y lo manifeste públicamente. Quizá sí me quedé con un leve sinsabor de alguna descripción ¿épica? ¿pretendidamente simpática? de algún atentado, lo cual no casaba demasiado bien con el reconocimiento de la magnitud del mal causado. Verse en el espejo cada mañana no es nada grato (lo sé por experiencia).

Javier Tellagorri dijo...

En los etarras hay que distinguir entre dos tipos básicos : el "pringao" actual, que es un simple kale-borroka adsorbido por Eta y cuya mente es inferior a la de un caniche, y el que iba por ideología más o menos.

Cuenta Jon Juaristi, escritor y exetarra de la primera época, que la causa y culpa de que los jóvenes como él se alistaran a Eta y arruinaran sus vidas era la falsa historia que sus padres, falsas víctimas del franquismo, les contaban desde niños.

Probablemnete el Soares Gamboa pertenezca a este segundo grupo y por eso tiene capacidad de reflexionar minimamente.

Los otros jamás se arrepentirán porque son puros talibanes adoctrinados para ponerse en el desfiladero de una cárcel de por vida.

Reinhard dijo...

Recuerdo esa obra de Juaristi, La tribu atribulada, y se inspiraba en Kipling: Te preguntas, viajero, por qué hemos muerto jóvenes/ y por qué hemos matado tan estúpidamente./ Nuestros padres mintieron: eso es todo.

Parece ser que Soares Gamboa tenía formación universitaria, algo impensable en los borrokos de ahora.

Rafael, aunque las descripciones de los atentados son muy buenas, no existe, como usted afirma, ese toque épico, más bien aflora la cobardía del modus operandi.

Josito dijo...

Me parece surrealista que alguien entreviste a alguien que quiso asesinarle.
Un saludo.

Reinhard dijo...

Es surrealista, en efecto, pero creo que es una de esas entrevistas soñadas por cualquier periodista.

Señor Ogro. dijo...

Me parece bien que se arrepientan, que pidan perdon, que cuenten sus experiencias, etc, que luego todo eso se les tenga en cuenta.

Dicho esto, este tio tiene demasiada sangre en las manos. Salvo que TODAS las familias de sus víctimas le hayan perdonado, yo le tendría en la carcel.