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jueves, 13 de junio de 2019

Visto para sentencia




Ha quedado visto para sentencia el llamado juicio del siglo en España, el de los separatistas catalanes y su intentona de secesión. El interés ya sólo reside en discusiones jurídicas y tipos penales, cuya resolución al respecto se enseñará algún día en las facultades de Derecho. Porque habrá indulto, y si no lo hay tendrán los reos un tratamiento penitenciario de lo más suave. Por eso los procesados hicieron uso del derecho a la última palabra y vinieron a decir que lo volverían a hacer, y seguramente lo hagan. Y es curioso, y denota la seguridad que tienen en el poco tiempo que pasarán en prisión. Porque ese derecho a la última palabra es una previsión legal pensada, en un sistema procesal que en general es muy garantista, para hundir al reo, para echar por tierra todo el trabajo de su defensa, y para, en expresión común, meter la pata, y muchos la meten. Pero no era el caso.

Y por esa pendiente de mesianismo, pedantería y sentimentalismo barato se lanzaron todos los procesados en alegre comandita, y hasta algún letrado no pudo contener la emoción y soltó una lagrimita. Tan obsceno como ridículo, y muy catalán. Queda, pues, visto para sentencia. Pero sobre todo queda visto para una repetición.

martes, 11 de junio de 2019

Una quiebra




El Tribunal de Cuentas ha enviado un informe al Congreso de los Diputados en el que advierte a sus señorías de aquello que es obvio y notorio desde hace tiempo, que la Seguridad Social, y con ella el sistema público de pensiones, está quebrada. Mas como dicho Tribunal no es el legislador, se imploran medidas que serán drásticas, pero no se especifican cuáles habrán de adoptarse.

Nadie quiere ponerle el cascabel a un gato tan arisco, pero todos los caminos conducen al mismo escenario de miseria y escarnio para el contribuyente: más impuestos, ya sean nuevos, viejos o retocados. Ya advertía aquel estadista llamado Rajoy que en pensiones como en educación había que tirar por lo privado, sin añadir que no por mucho tirar por ese camino se pagarían menos impuestos. Sólo si algún día el sistema quiebra de verdad, con el consiguiente impago de las pensiones, comprenderá el personal, a la hora de ir a una ventanilla a reclamar lo cotizado, que aquello no era un ahorro sino un reparto. Y lo peor, que eran unos tahúres los que lo iban repartiendo. Hagan juego.   

martes, 4 de junio de 2019

Más consenso




Ciudadanos, que es el tridente formado por Rivérez, Giráutez y Villéguez, con el toque masónico de Garicánez, ha decidido jugar el mismo papel que el tonto en la mili y largar aquello de que se joda el sargento, que no como rancho. Con la excusa de la oposición a todo nacionalismo, el partido naranja trata a VOX como un proscrito y asegura que nada pactará con gente de esa naturaleza. Tampoco sorprende la postura de un partido que quiso, y casi consigue, hacer presidente a Sánchez, o que inicialmente se mostró tibio, por no decir abiertamente contrario, a la aplicación del 155 a los rebeldes catalanes mientras el partido de Abascal era el único que ejercía la acción popular en tamaño proceso.

Parecía que Ciudadanos era un partido que venía a romper el Consenso del 78, a terminar con las prácticas corruptas de este peronismo castizo, pero nos hallamos ante otra pata del mismo banco que ha decidido tratar al único outsider como si fuese la peste separatista. Bien mirado, nada extraña: a Barcelona trajeron a Manolo Valls, el Platanito, como azote de nacionalistas y ahora, visto el éxito, se rumorea que el francés quiere fundar un partido catalanista ¡moderado! Otro Duran Lleida, justo lo que necesitábamos, he ahí la esencia de Ciudadanos.