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martes, 29 de junio de 2021

Trans

 


Me manda un correo el amigo Tolerancio y me dice que tenemos que vernos un día de estos, pero que para entonces igual se llama Javiera, o Felisa: creo que igualmente lo reconocería, pero quién se sabe qué atributos lucirá en ese momento. Vivimos tiempos convulsos y de la mano de esa convulsión nos llega la Ley Trans de la ministra Montere, que entre otras cosas permitirá que los menores de edad puedan cambiar de nombre y de sexo en el Registro Civil como el que cambia de chaqueta o de corte de pelo y sin autorización de los antaño padres y hoy progenitores A y B. Esos mismos menores que no pueden comprar alcohol o tabaco, vicios perniciosos que alienan al individuo, podrán hacer trabajar a un funcionario en base a un capricho o un cabreo.

Las consecuencias de este delirio en todos los ámbitos pueden ser tremendas; así, una nueva mujer podrá ir al gimnasio y compartir vestuario con mujeres de toda la vida. ¿Podrán esas mujeres negarse a despelotarse ante el/la/le/lo intruso/a/e? No lo parece, pero habrá que ver qué cuentan la ley sus reglamentos. ¿Podrá pronunciarse en contra de esa modernidad el dueño del gimnasio? Atenta la guardia con un posible delito de odio, que la policía sí está para estas gaitas. Se vienen tiempos de gloria a nivel mundial, que tampoco innovamos tanto: a la vuelta de la esquina están las olimpiadas con atletas trans en la categoría femenina. Y por aquí preocupados con el amigo Orbán, el rebelde húngaro. O tempora, o mores.


10 comentarios:

Fuga dijo...


¿Para cuándo una cámara de crionización para congelarse y que lo despierten dentro de un par de siglos?

Traveller dijo...


Victor Orban empieza a ser uno de mis admirados héroes, aunque solo sea porque tiene los 00 para plantarle cara a los burócratas europeos. Si a eso le añades que Budapest es una de las ciudades más bonitas de Europa, empiezo a plantearme la posibilidad de una re-domiciliación. Una más, aunque la verdad es que ya no sabe uno adonde irse.

Tiene algún problemilla: el endiablado idioma y que aquí a los gitanos se les llamaba húngaros. Tampoco es que la comida sea excesivamente atractiva.

Fuga dijo...

Me temo que, tal y como va el mundo, la residencia será itinerante...vamos a vernos unos cuantos de Logan tratando de escapar de la locura colectiva.

Reinhard dijo...

No somos innovadores en todo este desmadre trans, pues son vientos que ya soplan desde hace tiempo en USA y Europa. Al respecto, es fundamental "La masa enfurecida" de Douglas Murray.

Hungría debe ser el paraíso, buen lugar para perderse.

Fuga dijo...

El de Murray es bueno, pero es más potente el de Axel Kaiser. En mi opinión.

En cualquier caso tienes razón, el fenómeno del hundimiento es occidental ergo generalizado, y nosotros no somos precisamente líderes en este suicidio. Seguimos a los demás.

tolerancio dijo...


budapest es una maravilla, doy fe... aunque desconozco por completo el resto del país. La cocina, no sé... hay pizzerías en todas partes, pero el palinka es mejor que el orujo, en mi opinión...

leí con fruición el libro de douglas murray por recomendación y gentileza de don reinhard... ahí está todo...

fdo: javiera...

lo del deporte es una incógnita... pero lo de la mítica "kratochmilova" puede ser una broma con la que se avecina...

Reinhard dijo...

Fuga, esto te interesa.

A dos manos, Cantó.

Fuga dijo...


Podría ponerle uno o dos proyectos en la mesa sobre la materia que te aseguro lo tendrían currando muchas horas sin tiempo para jugar con el nabo.

Pero no lo haré. En estos 22 años en Madrid ya he sacado una idea muy clara sobre cómo entiende el poder la oligarquía local y resulta (no te lo vas a creer) que son siameses de la oligarquía catalana.

Dos caras de la misma moneda.

Fuga dijo...


Parece que Xavi Alonso ha derrotado por 3ª vez a Hacienda, fiscales y abogados del Estado.

Que vaya atento...ahora es cuando el Estado Mafia le pasa el asunto a sus Villarejos.

Traveller dijo...


A Hacienda no se le puede derrotar. Su capacidad de venganza es infinita, por cualquiera de las vías admitidas o no admitidas en derecho.