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miércoles, 6 de marzo de 2019

Clases prácticas



Si por algo se está caracterizando el juicio contra los rebeldes catalanes es por las clases prácticas que en materia procesal y de manera gratuita está dando el magistrado Marchena, Presidente del Tribunal, a los letrados de los procesados, profesionales que han optado por una defensa política y no técnica que no augura buenos resultados. Este vídeo es una muestra de ello, si bien Marchena, indulgente, todavía podría haber sido más duro con el abogado Pina cuando éste, exhortado por el magistrado, ha formulado esta pregunta al testigo: ¿está usted completamente seguro que no hubieron cargas policiales? Hubieron cargas policiales. Hubieron cargas. Una reconvención lingüística habría sido el remate.

lunes, 4 de marzo de 2019

Redenciones




La política como redención, he ahí la actualización patria de la vieja máxima socialdemócrata de odia el delito y compadece al delincuente. Una candidata de Podemos a las municipales fue condenada a treinta años de prisión-reclusión mayor se decía entonces-por asesinato, si bien sólo cumplió siete, presumimos que por buena conducta, estudios variados y redención por trabajo. Ahora, ya talludita, la señora quiere ser alcaldesa de su ciudad, algo para lo que la ley le brinda amparo, sin duda, pero que demuestra una vez más que legal y legítimo son conceptos que no acostumbran a ir de la mano.

Hay en estas cuestiones una curiosa asimetría: si te dedicas a la política y hurtas unas cremas o falseas un titulillo has de abandonar esa vocación, aunque por las cremas no hayas sido juzgado o lo del titulillo esté por ver en un juicio con todas las garantías, pero la imputación basta para convertirte en un apestado. Por contra, los crímenes más abyectos, más si está la izquierda de por medio, no tienen peso en la cosa pública si la pena está cumplida, porque el licenciamiento penitenciario equivale a la reinserción. Bueno, y tener cumplida la inhabilitación para cargo público que haya sido impuesta en la sentencia, que ahí está Otegui sin poder ser, todavía, lehendakari. Un Otegui, por cierto, que sin despeinarse ha dicho a un medio catalán que en la política española faltan líderes de la talla de ¡Ernest Lluch! Es lo malo de ser víctima de un asesinato consumado, que ya no te puedes presentar a ninguna elección.

viernes, 1 de marzo de 2019

Una merienda




Paul Lafargue, aquél que escribió El derecho a la pereza, decía que al día siguiente a la revolución habría que pensar en divertirse. Mutatis mutandi algo así explicó el intrépido Rufián en el juicio contra los golpistas catalanes: el 1 de octubre, día de la rebelión, o revolución, él se fue a merendar. Lo extraño es que el día de marras él no estuviese en Madrid, dando cuenta de algún cocido, aunque bien mirado, el muchacho sí tiene pinta de llevar toda la vida merendando, bocadillos de nocilla o de calamares. He ahí la épica de esta revolución de funcionarios con lazos amarillos, votar y comer y volver a votar-censo universal-y volver a comer, o ya merendar. Lo dicho, del derecho a la autodeterminación al derecho a la pereza.