La España del camarada Sánchez es una especie de sainete que ya hubiese firmado con gusto el gran Arniches. El DAO policial, que no es el otro DAO-una enzima intestinal-sino una especie de CEO dentro de los ceneperos, léase cuerpo nacional de policía, se ve forzado a dimitir tras una querella por varios delitos entre los que está el de agresión sexual a una subordinada. Soslayando la tardanza en denunciar por parte de la agredida, que ya resolverán los ropones de turno, no deja de tener su gracia, por aquello de la justicia poética, que este sujeto, perro de presa en aquellos tiempos de la pandemia, el estado de alarma y el confinamiento, deba pechar ahora con el peso de la otra justicia, o injusticia, la de los hombres y mujeres: ya se verá.
Qué tiempos aquellos en los que
este hombre del orden y la ley, acompañado por un benemérito general, salía a rueda de prensa diaria
dando cuenta de todos aquellos infelices que habían sido detenidos-quítame allá esas pajas-por burlar
el injusto confinamiento decretado por el camarada Sánchez y avalado, salvo
VOX, por resto de fuerzas políticas. Ahora, unos años después de los instantes
de gloria a los que tiene derecho cualquier imbécil, el DAO cenepero, que
no es el enzima intestinal, se ve obligado a bajar a la arena del foro, con leones y leonas, y sopesar
cómo lucha contra los elementos, mientras la plebe siempre pastueña espera el próximo
sainete que dejará en anécdota al anterior. Pleitos tengas y los ganes.


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