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jueves, 18 de abril de 2013

Cosa juzgada



La historia es aparentemente sencilla, rotunda por lo que tiene de ajuste de cuentas con un pasado, el del protagonista, que nunca se ha ido del todo. Casi treinta años después de la fechoría, el autor material del asesinato de un dirigente batasuno concede una entrevista y le dice al periodista lo que siempre ocultó al juez y al fiscal: yo apreté el gatillo. Obviamente, el confeso no se ampara en el transcurso del tiempo, pues como por aquí avala la memoria histérica nadie olvida nada, sino en ese principio básico del Derecho que nos dice que una persona no puede ser juzgada dos veces por los mismos hechos. Nuestro hombre salió absuelto y eso nadie lo puede cambiar.

Dejando a un lado aquello que ya se sabía, o al menos se intuía, queda para la posteridad lo grotesco, lo chapucero: la improvisación en el atentado, el arma del crimen que se abandona en cualquier lugar y lo genuinamente español, el dinero que se queda en el camino como una suerte de pago a cuenta de cualquier impuesto. En cuanto al arrepentimiento, yo sólo apreté el gatillo del arma, valga para el tal Morcillo lo mismo que para otros casos ya conocidos en el otro bando: una declaración de principios que, como el catalán de Aznar, forma parte de la intimidad, por lo que habrá que presumirlo como cierto, pero muy poco más.

Ahora que andamos metidos en vías de reconciliación y sacando del armario ese muerto-el espíritu de la Transición-que tanto apesta, con esa vía Nanclares por la que de momento no apuestan muchos terroristas, con gentes del PP vasco que se hacen fotografías con aquellos que hasta hace bien poco escupían en su cara y con un Bolinaga redivivo gracias a la caridad cristiana del ministro Fernández, qué bueno sería, pelillos a la mar y en justa reciprocidad, ver a las gentes de Bildu/Amaiur/Sortu darse un fraternal abrazo al estilo Transición con este hombre, Morcillo, ya mayor y arrepentido.

12 comentarios:

Señor Ogro. dijo...

La justicia española de la señorita Pepis; con sus delitos caducables, como si el robar millonadas fuera como tener un yogur en la nevera.

O sus asesinos que se chotean de la justicia tras tomarla el pelo 3 o 40 veces. O esos asesinos que entrullados y castigados a dos mil trescientos cuarenta y seis años de carcel, salen a los 15 años con N asesinatos a sus espaldas y sin cumplir los requisitos de arrepentimiento y reinserción.

Porque no todos somos iguales en este país, para poder robar o matar hay que ser borbon, sindicalista, político o etarra.

Reinhard dijo...

Sr. Ogro, en este país la máxima socialdemócrata ha sido tuneada, deconstruida, que queda más fino: odia el delito y compadece al contribuyente.

Aitor Mento dijo...

Y para que nos olvidemos de caridades cristianas del comehostias Fernández Díaz y otras minucias varias como el paro y los desahucios, y sin movernos del catolicismo hipócrita, ahora promueven de urgencia la reforma de la ley del Aborto.

Exactamente el mismo proceder de otro gobierno, el de ZP, cuando agitaba otros fantasmas como la Memoria Histérica y la Igual Dá, para que el personal se olvidase de los problemas perentorios.

Aitor Mento dijo...

Señor Ogro, lo de los yogures en la nevera ya no es lo mismo después de la Directiva Cañete dejó libertad a las empresas fabricantes para que establezcan la fecha de caducidad.

Señor Ogro. dijo...

Don Aitor, entonces podemos afirmar que hasta un yogur dura más que el deseo de la justicia en perseguir delincuentes.

Yogures en la nevera, dosieres en cajones de jueces... si al final....

Reinhard dijo...

No saquen a este ministro, que ahora dice que hay que ducharse con agua fría. Que se lo diga a los que han de hacerlo por cojones tras ver cómo les cortaron el gas por falta de pago.

tolerancio dijo...


yo solo apreté el gatillo... una aportación breve pero fundamental, en fin...

lo de ducharse con agua fría, lo cuenta con tal naturalidad, sr reinhard que debe de ser cierto... ojo que nos adentramos en la senda de las ocurrencias y de las gansadas de épocas pasadas y no superadas... ¿el gabinete ministerial habrá sido poseído por el espíritu de un pajarico chiquitico o del etéreo contador de nubes? cuidadín...

Reinhard dijo...

Tolerancio, a este Cañete-con qué bueyes hay que arar-quisiera yo verlo duchándose con agua fría en Teruel, o Soria, en el mes de enero.

Aitor Mento dijo...

Señor Ogro, la directiva Cañete sobre los yogures, que se estableció y se puso en marcha de un día para otro, por muy prosaica que pueda parecer, demuestra hasta qué punto esta cosa que dice llamarse Gobierno de España actúa rápido para lo que le interesa.

Queda la duda, eso sí, de por qué los yogures y no, por ejemplo, los zumos envasados o el jamón cocido. Mucho me temo que el marido de Mari Cospe tiene intereses tambíen en la industria láctea.

Aitor Mento dijo...

Tolerancio, algo tiene que ver lo que usted dice. El pajarico se le habrá quedado bien chiquitico a Cañete con las duchas frías.

Recordemos, por otra parte, que en tiempos no excesivamente lejanos las duchas frías se aplicaban a los locos en los manicomios. Incluso a los borrachos, a veces. A buen entendedor...

Aitor Mento dijo...

Más en serio ( pero no mucho más ), ha dado usted en el clavo, Tolerancio. De hecho, el precedente más inmediato de lo de Cañete lo estableció ese mismo señor que al parecer se convirtió en pajarico chiquitico.

tolerancio dijo...


espectacular documento videográfico don aitor... la deuda del ministro Cañete con el meollo bolivariano del ahorro energético es evidente... se podría hablar de plagio por lo que Cañete debería abonar a los herederos del finado regalías de autor... sensacional hallazgo... chapeau