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jueves, 19 de mayo de 2022

Inspectores

 


Feijóo se ha metido en harina y anda de promesa en propuesta para regenerar España, y así, como el que no quiere la cosa y hace un brindis al sol, propone una ley que cree un cuerpo de inspectores que garantice y controle ese célebre 25% de lengua española en las aulas catalanas. Brindis al sol porque la alta inspección ya existe, si bien parece que sirve para poco, por lo que ahora la genial idea busca que ese cuerpo de funcionarios de élite meta en cintura a todos aquellos disectores de centros escolares que no cumplan la ley.

En realidad todo es mucho más sencillo: si ya existen resoluciones judiciales que avalan esa cuota mínima de lengua española, es más fácil y barato que esos inspectores sean los del Cuerpo Nacional de Policía, que siguen deambulando por Cataluña con unas competencias cada vez más escasas, los que hagan cumplir la ley, pues ése y no otro es el principal cometido de cualquier funcionario de policía. Todo lo demás son ganas de enredar y marear la perdiz. Al fin y al cabo, si se crease ese nuevo cuerpo de inspección escolar nos podríamos encontrar-entra aquí en juego la doctrina Bendodo-con que más tarde la competencia al respecto se cediese ¡a las comunidades autónomas! Para eso nos quedamos como estamos y vamos tirando con jueces que ordenen y policías que hagan cumplir lo ordenado. Si es posible.


miércoles, 2 de febrero de 2022

Obviedades

 


Decía ese gran pensador colombiano que fue Nicolás Gómez Dávila que el sufragio universal no pretende que los intereses de la mayoría triunfen, sino que la mayoría así lo crea. También señalaba que aquello que el reaccionario dice nunca interesa a nadie: ni cuando lo dice, porque parece absurdo, ni al cabo de unos años, porque parece obvio.

Viene esto a colación porque el personal, espoleado por tertulianos cretinos pero no vacunado contra ellos, parece indignado por la última treta del gobierno: aprobar el uso de la siniestra mascarilla en el exterior en el mismo decreto que convalida la llamada paguilla a los pensionistas. De estos fraudes ya alertó otro ilustre reaccionario, Antonio García Trevijano, cuando el Régimen del 78 arrancaba con fuerza, siendo por ello tildado de lunático, enemigo de la democracia y otras lindezas que al notable republicano resultaban indiferentes. Ya hablaba Trevijano de partitocracia, concepto que ahora, muchos años después, no es más que una obviedad pero que entonces parecía cosa absurda. Mas la mayoría de esta sociedad lanar sigue creyendo, con paguilla o sin ella, que sus intereses están triunfando.


lunes, 8 de julio de 2019

Ciudadanos y el orgullo



Como dejó escrito el maestro Góngora en Déjame en paz, amor tirano: ...sembré una estéril arena, cogí vergüenza y afán.

viernes, 5 de julio de 2019

El tiempo perdido



Hace unos días Girauta causaba sensación en Twitter al colgar esta enigmática fotografía con dos reflexiones que provocaron intriga: Las punzadas por el tiempo perdido. La dicha de no haberlo malgastado todo. Si traigo ahora esta pose y las frases circundantes es por el episodio de Murcia y el veto a VOX. ¿Han perdido el tiempo? ¿les queda algún cartucho? Él sabrá. Ayer, en la misma red social, Girauta arremetía contra los que critican a Ciudadanos por estas posturitas, para terminar recomendando a VOX que guardase su miedo y su ira. Ciudadanos era esto, la música de la Transición.

martes, 4 de junio de 2019

Más consenso




Ciudadanos, que es el tridente formado por Rivérez, Giráutez y Villéguez, con el toque masónico de Garicánez, ha decidido jugar el mismo papel que el tonto en la mili y largar aquello de que se joda el sargento, que no como rancho. Con la excusa de la oposición a todo nacionalismo, el partido naranja trata a VOX como un proscrito y asegura que nada pactará con gente de esa naturaleza. Tampoco sorprende la postura de un partido que quiso, y casi consigue, hacer presidente a Sánchez, o que inicialmente se mostró tibio, por no decir abiertamente contrario, a la aplicación del 155 a los rebeldes catalanes mientras el partido de Abascal era el único que ejercía la acción popular en tamaño proceso.

Parecía que Ciudadanos era un partido que venía a romper el Consenso del 78, a terminar con las prácticas corruptas de este peronismo castizo, pero nos hallamos ante otra pata del mismo banco que ha decidido tratar al único outsider como si fuese la peste separatista. Bien mirado, nada extraña: a Barcelona trajeron a Manolo Valls, el Platanito, como azote de nacionalistas y ahora, visto el éxito, se rumorea que el francés quiere fundar un partido catalanista ¡moderado! Otro Duran Lleida, justo lo que necesitábamos, he ahí la esencia de Ciudadanos.

miércoles, 30 de mayo de 2018

El caos de siempre




De todas las reacciones que la moción de censura de Sánchez contra Rajoy ha provocado entre el personal afecto a la mamandurria ha sido la mejor, sin duda alguna, la última ocurrencia de Ciudadanos, una propuesta que, además de nacer muerta, pretende salvar la patria de la conjunción de  sus tradicionales enemigos, pero que lo único que hace es demostrar que el partido naranja es otra pata más del mismo banco de siempre, el del Consenso del 78.

Ofrecer una terna de ilustres socialistas-Redondo, Jáuregui y Solana-para liderar la moción en lugar del pérfido Sánchez es casi tan cómico como obsceno. Soslayando la valoración de la talla política de los elegidos, que a estas alturas no merece la pena por absurda, ante una propuesta tan audaz se pregunta uno en qué aspectos han visto los nacionalistas catalanes el neofalangismo del que acusan a Rivera y sus gentes. No será por la audacia de sus propuestas de regeneración-no digamos revolución-ni por la juventud, véase la edad de la terna, de los líderes elegidos para la empresa. Qué viejo, y caótico, es todo.

martes, 13 de junio de 2017

De la locuacidad



De todas las reacciones que ha suscitado el anuncio de la consulta separatista la más curiosa, pero también la más patética, ha sido la que expresó Albert Rivera en Twitter a los pocos minutos de parir la burra. Literalmente, nuestro Macron afirmaba: Llevan años sembrando división, enfrentamiento y odio. Acabemos con  el “procés” y abramos una nueva etapa de reconciliación en Cataluña. Nada igual, aunque salvando las distancias pero también dirigido a un adversario sordo al respecto, se leía desde aquel célebre discurso de un  Azaña ya derrotado: paz, piedad, perdón.

Habría que preguntarle a Rivera con quién tenemos que reconciliarnos aquellos que con nadie nos hemos peleado, asistiendo estupefactos a un proceso de sedición en toda regla sin que un solo representante del Estado haya metido en cintura a los rebeldes. Por otra parte, los episodios violentos desde que Mas se lanzó por la pendiente, han sido siempre protagonizados por los mismos, los sediciosos. La boutade de Rivera recuerda mucho a la de aquellos ágrafos que hablaban, y siguen hablando, de conflicto vasco para referirse al terrorismo etarra. No sorprende que Jiménez Losantos, antaño defensor a ultranza de Rivera, lo haya definido como papanatas de provincias. Papanatas y locuaz, como Azaña.

martes, 16 de mayo de 2017

Los socios



Pablo Casado, cuya talla intelectual le lleva a ser como los niños y borrachos, que siempre dicen la verdad, afirma que sus socios de investidura no les dejan bajar los impuestos. Si bien no parece que la cosa le resulte muy dramática, no en vano entre socialdemócratas anda el juego, sí que tiene que haber mucho de cierto en la aseveración, pues la querencia de Ciudadanos por elevar todo lo que sea gasto público está fuera de toda duda. Ahí queda para el recuerdo, y como muestra del desprecio por la libertad, la hiperactiva Villacís en el 1 de Mayo rodeada de banderas rojas y liberados sindicales. Y todavía quedan tertulianos, siempre camino de servidumbre, que nos dicen que España necesita un partido socialista fuerte. ¿Hay espacio para tantos socialistas? ¿Y para tantos tertulianos?

viernes, 12 de mayo de 2017

El Valle



Siempre se dijo, y con razón, que Albert Rivera era el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro. Y es ahora, en el terreno de lo fúnebre, cuando  el hombre se ha puesto a desempeñar otra faceta que no deja indiferente y que explicará en breve en su cadena amiga, la de ejercer de desenterrador de los restos de Franco. Parece que la posición de Ciudadanos en esta cuestión no ha sido pacífica a nivel interno, pero ya se sabe que el partido naranja es de Rivera y Girauta y nadie más, por lo que pronto se pasará página sin fractura alguna. 

Lo mejor, no obstante, es ese deseo de Rivera de convertir el Valle de los Caídos en el Arlington español. Dada la ola de patriotismo que recorre España de un tiempo a esta parte y el amor fraterno que devora a sus gentes, no parece que la propuesta tenga mucho recorrido. Y nos reíamos con Zapatero y su alianza de civilizaciones.