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lunes, 23 de enero de 2023

Por la Constitución

 


Gran manifestación sabatina en Madrid-con una pequeña secuela dominical en Barcelona-con pomposas apelaciones a la Constitución del 78 para pedir la dimisión del gobierno. Átenme esa mosca por el rabo: la norma máxima que hasta aquí nos ha traído invocada como pócima mágica para echar al camarada Sánchez. Ahí estaba VOX, el comodín de la ultraderecha para los medios progresistas, que son casi todos, subido al mismo carro que PP y Ciudadanos, demostrando que, más allá de poner en dedo en llaga de vez en cuando, de outsider tiene poco.

Mucho ruido y pocas nueces: y así, el camarada Sánchez dice que esa manifestación defienden una España uniforme y excluyente, diagnóstico ramplón, pues más o menos lo mismo pueden decir los manifestantes sobre él y sus políticas, y que, como Azaña en aquella república extravagante, sólo gobierna para los suyos. Mas no llegará la sangre al río, pues unos y otros están encantados con la Constitución. La única diferencia es que Sánchez la retuerce sin miramientos, pero sin llegar a romperla. Y si no, para eso tiene a los máximos exégetas de la norma a su servicio, para decir que no se rompe. Pero así es el Régimen, ése que tanto reivindican los manifestantes- confundiendo democracia y Constitución-y el camarada Sánchez a su manera, y que con tanto esfuerzo y sacrificio se dieron los españoles. Toda una fiesta.


lunes, 16 de enero de 2023

Sadismo

 


La progresía ha montado en cólera porque el gobierno de Castilla y León pretendía obligar a los sanitarios a ofrecer a las mujeres que quieran abortar escuchar el latido del feto y hacerse una ecografía 4D. En realidad, la propuesta era de Vox, socio de gobierno del PP, y parecía que prosperaría pero el presidente regional dice ahora que no será obligatoria cuando parecía que sí lo iba a ser, aunque Vox insiste que sí. Quizá esa marcha atrás obedezca a que el circo feminista dice que la propuesta es sadismo contra las mujeres, cuando el verdadero sadismo lo sufre el feto que es abortado, pero reconocer eso sería salirse del guion y empezar a desmontar el chiringuito woke que a tantos paniaguados da de comer. También señalan los detractores de la medida, que posiblemente sea abortada, que eso es terrible para la mujer. Presumimos que estos gurús consideran terrible que una mujer en ese trance pueda cambiar de opinión y seguir con el embarazo. Oscurantismo de lo más rancio: mejor no saber, no ver, no oír. ¿Y el padre, si es conocido? Ése no cuenta, para qué si la decisión no es suya.

Al hilo de esta polémica que se avecina, no está de más recordar que sigue pendiente que el Tribunal Constitucional, ahora con flamante presidente, se pronuncie sobre la ley del aborto de Zapatero. Últimas noticias aseguran que esa cuestión, tras quince años, se va a acelerar. Dado el nuevo talante del Tribunal, con Pumpido a la cabeza, es fácil adivinar el fallo de la sentencia. No hace falta una ecografía, ni del fallo ni de la fundamentación jurídica. Aunque es posible que ese feto ya venga muerto.


lunes, 9 de enero de 2023

Reeducación

 


El psicólogo y escritor canadiense Jordan Peterson, autor del libro 12 reglas para vivir: un antídoto al caos, ha sido obligado a realizar un curso de reeducación por dañar personas en redes. Ahí es nada. La razón es que el reputado profesional ha retuiteado, vulgo dar publicidad en Twitter, al político conservador Pierre Poilievre, contrario al primer ministro Trudeau, amén de haber sido crítico con el actual gobierno de su país. ¿Y quién le obliga a realizar dicho curso? Pues el colegio profesional al que pertenece, que además le amenaza con suspender su licencia para ejercer la profesión si no se presta a entonar el mea culpa y decir que no lo volverá a hacer más.

Que Canadá es el paraíso de la ideología woke no constituye ningún secreto, pero esto va un paso más allá en el propósito totalitario de los sátrapas de ese trasunto de Fidel Castro que es Trudeau, toda una legión en Norteamérica y ya también en la Europa de Bruselas. Se desconoce en qué consistirá, si el ofensor se presta a ello, el curso, o cursito, de reeducación, si será duro o blando, exigente o como esos que en España han de pasar los conductores que han perdido su permiso de conducir por una alcoholemia y que son un mero trámite de unas cuantas horas que el personal aprovecha para dormitar.

En cualquier caso, esto recuerda mucho a aquellos procesos de los regímenes comunistas en los que el acusado se veía obligado a retractarse en público de lo que había hecho, o decían que había hecho, para acabar luego ante el verdugo o en el Gulag. Ya imaginamos al psicólogo reaccionario asistiendo a su cursito y obligado a comer una ración de gusanos so pena de expulsión del mundo académico. Qué buena pieza habría escrito Solzhenitsyn sobre toda esta basura basada en la delación.