TWITTER

Mostrando entradas con la etiqueta Rebeldes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rebeldes. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de marzo de 2026

No a la guerra

 


El camarada Sánchez, que no da puntada sin hilo, sacó ayer a pasear el fantasma de aquella guerra de Irak a la que España, como es costumbre, nunca fue. No a la guerra, largaba el camarada como si aquello fuese la gala de los Goya. Sesudos analistas, firmes defensores de aquella fotografía del Trío de las Azores, nos advierten, más al pueblo llano que al resistente Sánchez, que esta guerra y aquella de 2003 son muy diferentes, que la gente no apoyaba la de Irak y ahora sí está conforme, dicen ellos, con el ataque contra la teocracia iraní, y zarandajas por el estilo en tertulias de ágrafos y charos.

Pero en algo sí que hay una coincidencia entre ambas guerras: la amenaza de las armas de destrucción masiva, sean químicas o nucleares en los escenarios del conflicto. Amenaza difusa, o más bien dudosa por no decir inexistente, en cualquier caso, puesto que en la guerra de Irak no aparecieron esos arsenales y sobre Irán qué decir, pues que llevamos años y años escuchando al primer ministro israelí advirtiendo al mundo de los necios gentiles que ya sí, que los ayatolás tienen bombas nucleares y que Occidente, ese faro del wokismo, será arrasado por ellas. Y aquí estamos, vivos y coleando y haciendo largas colas en las gasolineras para llenar el depósito del coche, que el motor eléctrico de los sacamantecas de Bruselas no seduce al personal. Decía el clásico que la guerra es la continuación de la política por otros medios. También es cierto que en muchas ocasiones la guerra no es más que una cortina de humo para tapar escándalos y vergüenzas y hacer el juego a los cafres de siempre.


miércoles, 7 de enero de 2026

Operaciones especiales

 


La captura de Maduro, retransmitida en directo, deja muchas incógnitas pero también muchas certezas. ¿Habrá una transición pacífica hacia una democracia más o menos al uso? ¿Se convertirá Venezuela en un protectorado de Estados Unidos? ¿Acabarán los venezolanos como Puerto Rico, siendo un estado asociado? Y Maduro, ¿se pudrirá en prisión como Noriega? Vaya usted a saber. En cuanto a las certezas, una brilla por encima de todas: la evidencia absoluta de que Trump es un gobernante con las ideas claras y mano firme que donde pone el ojo, pone la bala. Y a nivel doméstico, una cuestión interesante: ¿qué será del inefable Rodríguez Zapatero? Esperemos.


martes, 21 de enero de 2025

El mundo en vilo

 


El mundo en vilo ante la llegada de Trump. A nivel patrio la preocupación y la decepción, sin soslayar la ira, no tienen parangón. Así, la Retaguardia del conde Godó nos dice que llega la Contrarreforma y el Inmundo habla de mesianismo, mientras el antaño conservador ABC se centra en Musk y advierte de manera cursi que se avecina un nuevo modelo político establecido por los amos del algoritmo. En cuanto a los medios audiovisuales, andan entre tila y lexatin con la obvia afirmación de Trump sobre los géneros, que sólo hay dos, preguntándose cómo hemos llegado hasta aquí y por qué los americanos han votado tan mal.

En fin, nos esperan cuatro de años de matraca por parte de los exégetas del apocalipsis, y si ladran, generalmente se cabalga. Como señalaban en Estados Unidos tras la noche electoral, no rabiaban los demócratas tanto desde aquel lejano momento en que Lincoln liberó a los esclavos.


lunes, 9 de enero de 2023

Reeducación

 


El psicólogo y escritor canadiense Jordan Peterson, autor del libro 12 reglas para vivir: un antídoto al caos, ha sido obligado a realizar un curso de reeducación por dañar personas en redes. Ahí es nada. La razón es que el reputado profesional ha retuiteado, vulgo dar publicidad en Twitter, al político conservador Pierre Poilievre, contrario al primer ministro Trudeau, amén de haber sido crítico con el actual gobierno de su país. ¿Y quién le obliga a realizar dicho curso? Pues el colegio profesional al que pertenece, que además le amenaza con suspender su licencia para ejercer la profesión si no se presta a entonar el mea culpa y decir que no lo volverá a hacer más.

Que Canadá es el paraíso de la ideología woke no constituye ningún secreto, pero esto va un paso más allá en el propósito totalitario de los sátrapas de ese trasunto de Fidel Castro que es Trudeau, toda una legión en Norteamérica y ya también en la Europa de Bruselas. Se desconoce en qué consistirá, si el ofensor se presta a ello, el curso, o cursito, de reeducación, si será duro o blando, exigente o como esos que en España han de pasar los conductores que han perdido su permiso de conducir por una alcoholemia y que son un mero trámite de unas cuantas horas que el personal aprovecha para dormitar.

En cualquier caso, esto recuerda mucho a aquellos procesos de los regímenes comunistas en los que el acusado se veía obligado a retractarse en público de lo que había hecho, o decían que había hecho, para acabar luego ante el verdugo o en el Gulag. Ya imaginamos al psicólogo reaccionario asistiendo a su cursito y obligado a comer una ración de gusanos so pena de expulsión del mundo académico. Qué buena pieza habría escrito Solzhenitsyn sobre toda esta basura basada en la delación.


lunes, 17 de febrero de 2020

Franganillo, el pitbull



El otro día pasó Abascal por Televisión Española. Y casi no pasa, porque los sindicatos del ente público pusieron el grito en el cielo y exigieron su veto. Los mismos sindicatos que callaron cuando en esa casa le dieron a Otegui una sesión de baño y masaje y un lavado de imagen, todo gratis el amore. El entrevistador, un tal Franganillo, era una especie de perro de presa que sólo buscaba el descrédito de Abascal con la cosa de la inmigración y los delitos sexuales, amén de la violencia doméstica, pero el de VOX salió airoso y el pitbull con el rabo entre las piernas, porque ahora los pitbull, por aquello de la corrección política y los derechos de los animales, tienen rabo. Nada es lo que era.


En el fondo, la hostilidad de Franganillo y el intento de boicot de los sindicatos no son más las tradicionales expresiones del guerracivilismo al que está abonada la progresía desde los tiempos del Prestige, la guerra de Irak y el 11-M. Y luego el País Semanal saca un reportaje preguntándose por qué gente normal vota a VOX. Pues por Franganillo y los sindicatos, entre otras muchas razones, pero sobre todo por ser gente normal, sin complejos. Que todo hay que explicarlo.

miércoles, 22 de enero de 2020

El Gran Padre




¿De quién son los hijos, incluidos los putativos? A simple vista parece claro que los hijos son de los padres, al menos mientras son menores de edad o no se han emancipado. Por emancipación se entiende la legal, obviamente, porque si pensamos en la material o económica está claro que los hijos, incluidos los putativos, siguen siendo de los padres hasta que tienen treinta años o más, que del caluroso hogar familiar no se va nadie tan fácilmente para ponerse a la intemperie de la tan soñada independencia.

Pero en realidad no es así. Para el gobierno de este frente popular redivivo los hijos no son de los padres. ¿De quién son, pues? No lo dicen, pero parece claro que las ministras voceras consideran que son del Estado. Tampoco es de extrañar, y no porque su ideología les haga  detestar la familia, sino porque es tan enorme y está tan sobredimensionado el Estado que es normal que tenga hijos. De hecho, la mayoría de los jóvenes, según las encuestas, aspiran a ser funcionarios. ¿Quién es tu padre, chaval? Pues el Estado, que me paga.

La polémica desatada por el pin parental de la región de Murcia, que no es otra cosa que fortalecer el derecho de los padres a controlar la educación escolar de sus hijos, no es más que el aperitivo de una guerra que será larga y dura. Lo que el gobierno pretende es que el pensamiento único se consolide antes de abandonar la escuela. Como si luego, alcanzada, o casi, la mayoría de edad no estuviesen las televisiones nacionales para rematar la faena continuando con el lavado de cerebro. Dicen que el Estado es un Gran Hermano. Y un Gran Padre. Y Madre, por supuesto.

viernes, 23 de marzo de 2018

El soldado desconocido




Era Spengler el que decía que al final era un pelotón de soldados el que salvaba la civilización. Es sentencia certera que admite matices: en España, lugar ya sin épica de clase alguna, puede ser un pelotón de soldados, incluso un solo hombre cargado de buena voluntad, el que salve los restos del naufragio, pero a última hora siempre vendrá chusquero, funcionario para más señas, a dar las órdenes oportunas para que la ingrata tarea del héroe anónimo caiga en saco roto. Pero siempre nos quedará la imagen del héroe, con eso no podrán.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Boicot



Parece ser que Trueba ha estrenado una película-no voy al cine nunca-y que ésta sufre un cierto boicot tras una declaraciones del director-cada vez leo menos prensa pero algo cazo en redes sociales-en las que afirmaba que nunca se había sentido español. Es patético que la gente tenga que excusarse en la falta de españolismo del tipo para no ver la película. Con lo fácil que resulta decir que no se va porque el cine español es una mierda, porque todas esas películas son iguales, o porque eres supersticioso y crees que si ves la película tendrás el mismo mal fario que si te mira un tuerto.

Estamos ante la enésima demostración de los complejos que atesoran al personal patrio, que anda siempre con el abono permanente al excusatio non petita…Con lo fácil que es el argumento del bolsillo-el cine es un atraco y no precisamente por el IVA-e incluso otro de más peso, el fiscal o tributario: mire, no vamos al cine español porque ya lo hemos pagado la película antes con las subvenciones que estos cineastas se llevan, y ya se sabe que ha de estar siempre proscrita la doble imposición. Hacienda somos todos, y la patria, los que quieran, y también los que no quieran, ni renunciando, que no es tan fácil perder la nacionalidad española. ¿Y la europea, ein?

viernes, 11 de noviembre de 2016

In memoriam



Ha muerto Perico Fernández, enfermo y abandonado, que es esa forma tan habitual de morir en los boxeadores y que tanta literatura ha generado. Hay una España en el blanco y negro televisivo que está asociada a Perico Fernández, Urtain y otros boxeadores, como lo está asociada a la fiesta de los toros cuando ninguna falsa corrección podía vetar ciertos espectáculos en televisión, mucho menos establecer un límite de edad para su visionado. De forma cruel, y estando tutelado por los servicios sociales, Perico Fernández ha muerto devastado por el alzhéimer, bicho implacable que borra la memoria y que la habrá impedido recordar quién fue, de dónde venía y hasta dónde llegó. Vayan estas líneas preñadas de nostalgia en un recuerdo, el suyo, que debe ser imborrable.

domingo, 23 de octubre de 2016

En sus manos



Recibo un correo electrónico que a modo de publicidad engañosa y no solicitada me dice que antes de imprimir el mensaje me asegure de que es necesario hacerlo, y a modo de conclusión, que el medio ambiente está en nuestras manos. Falso: el medio ambiente está en manos del gobierno. Como lo está nuestra salud o la falta de ella, nuestro dinero o ruina, nuestras pensiones, nuestra factura de la luz, nuestros coches y motos y sus radares, nuestras calles inundadas de ciclistas, nuestros hijos y su educación, nuestros teléfonos y correos, nuestros exabruptos en las redes sociales, nuestra interpretación de la historia, nuestra iconoclastia e indiferencia…todo está en manos del gobierno, aunque sea en funciones, menos nuestra libertad. Porque ya no nos queda un ápice de ella. Era el contrato social, subnormal, de ahí que ya nadie se queje, aunque todavía los hay que se preocupan por un árbol.

domingo, 10 de marzo de 2013

No queremos que conduzcas



Hace ya un cierto tiempo, ese ente demoníaco que es la Dirección General de Tráfico lanzó una campaña  para sensibilizar al público contra los accidentes con el lema no podemos conducir por ti: pues ni falta que hace, les contestó un airado y extrañamente sensato Aznar tras cocerse de vino en La Rioja. Descubrimos ahora que el gobierno, en otro alarde de intervencionismo, prepara una nueva legislación que a tenor de su contenido bien puede lucir otro lema: no estamos dispuestos a que conduzcas.

Reducción general de la velocidad, a cambio de la limosna de permitir circular a 130 kilómetros por hora en supuestos muy concretos, más imposiciones sobre los pasajeros infantes y, lo más grave y auténtico desastre para las cadenas de la TDT y su publicidad y conductores díscolos, prohibición de los detectores de radar. Cuánta razón tenía Rajoy cuando advertía a los cuatro liberales de su partido que si buscaban un espacio propio que montasen el partido liberal. Esto es la socialdemocracia en estado puro: condiciones, restricciones y sanciones. Y así, a golpe de intervención, han saturado los juzgados de procedimientos penales y administrativos relacionados con el tráfico con una vocación ejemplarizante sólo para el ciudadano de a pie, que ahí están a su aire futbolistas de élite con sus velocidades de vértigo o políticos de últimas generaciones conduciendo en otro país con funestos resultados cuando por aquí no podían hacerlo por andar sin puntos.

Como bien decía aquel programa de televisión, qué bueno sería en ocasiones contar con una segunda oportunidad: para haber nacido en otro lugar, sin duda. 

lunes, 2 de abril de 2012

El siete



Hoy se cumplen veinte años de la muerte de Juan Gómez, santo y seña del madridismo. Juanito murió como vivió, demasiado deprisa, con un montón de años por delante y sin  ser consciente-iba dormido cuando la fatalidad se cruzó en su camino-de la orfandad en la que iba a quedar sumida la afición que lo encumbró al altar de los héroes.

Como todos los genios, Juanito era capaz de lo mejor y lo peor, de la sutileza de un regate inverosímil y de la bajeza de un escupitajo a un ex compañero, por lo que podía pasar de la gloria a la infamia en un suspiro, de la alegría desbordada por un gol que él solito había fabricado al lamento por una expulsión absurda que dejaba a su equipo contra las cuerdas. Todo en un segundo, como la distancia ridícula que separa la vida de la muerte.

El siete de Los Boliches era la épica a la que el Madrid se encomendaba cuando el guión exigía aquellas remontadas de noche europea que debían seguirse por la radio, jornadas interminables que obligaban a dejar aparcadas otras tareas más prosaicas y que tenían la recompensa instantes después de consumada la gesta, cuando un amplio reportaje televisivo terminaba alojado en una cinta de vídeo que resistiría el paso de los años y que certificaría que de alguna forma, más cercana o lejana, todos estuvimos allí.

Muchas veces me he preguntado cuándo comencé a desengancharme de la militancia madridista a la que me aboné siendo un crío: tal vez fuese esa fatídica madrugada, o al día siguiente, mientras veía las lágrimas de Camacho, Gordillo y Míchel en su funeral, o quizá  más adelante, cuando el club señor por excelencia no retiraba la camiseta con el número siete: clamorosa negligencia, odiosa estupidez que demuestra que los gestores del Madrid no están a la altura de la afición y sus ídolos.

Dice Luis García Montero que la verdadera nostalgia, la más honda, no tiene que ver con el pasado, sino con el futuro. La nostalgia de aquellos días de fiesta, cuando todo merodea por delante y el futuro aún está en su sitio. Yo siento con frecuencia la nostalgia del futuro, de aquellos días de épica, cuando tras una estrepitosa derrota en competición europea Juanito decía que no pasaba nada, que quince días después íbamos a remontar.


domingo, 25 de marzo de 2012

Algunos hombres necios



No soy cinéfilo, suelo invertir el tiempo libre sumergido en la literatura, pero guardo grato recuerdo de ciertas películas que, ya sea por algunas escenas o por la magistral interpretación de sus personajes, me han impactado especialmente, hasta el punto de verlas de nuevo sin que por ello mengüe el interés.

Que la guerra, independientemente de su justicia o injusticia, es una mierda no apta para estómagos delicados lo sabe el más cándido de los niños y el más necio de los pacifistas, de ahí que cualquier masacre en la que perezcan civiles ajenos-en teoría-al conflicto forma parte de un macabro ritual que no cesará hasta que la paz, si es posible en algunos escenarios, devuelva las cosas a su idílico estado natural.

Que un sargento estadounidense vaya a ser juzgado por la muerte de varios civiles en el culo del mundo, con la posibilidad de una petición de pena de muerte, me ha traído a la memoria la inolvidable interpretación de Jack Nicholson en Algunos hombres buenos y el demoledor alegato que realiza para defender una actuación que muchos calificarían de delictiva pero en la que subyacen varias cuestiones relacionadas con la guerra y sus límites.

Hace muchos años, cuando España se disponía a mandar el primer contingente en misión de paz a la antigua Yugoslavia, un legionario decía ante las cámaras de televisión que él no se había alistado en el Tercio para repartir bollería. A la espera de su juicio, el sargento Bales lamentará no haberse quedado en su pueblo repartiendo bollos y leche en cualquiera de esas casas de beneficencia tan típicamente americanas, imbuido de espíritu solidario y ajeno por completo a  la guerra, ese infierno que organizan los políticos y del que rara vez deben responder.

viernes, 7 de octubre de 2011

Una cultura




Este discurso de Steve Jobs en Stanford ha terminado siendo una especie de testamento. No sería mala idea hacer del mismo una asignatura obligatoria en los colegios españoles a fin de que los alumnos pudiesen cambiar el triste destino que les ofrece una sociedad lanar. Dado que el vídeo es tan claro como didáctico, no sería necesario que profesor alguno impartiese la clase.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Escandalosa pluma

Leo con demasiada avidez, eso creo a veces, o sencillamente es que me estoy haciendo viejo y casi todo me la sopla, porque no le di la suficiente importancia a una peripecia erótico/festiva que cuenta Fernando Sánchez Dragó en Dios los cría...Hace cuarenta años, que no es poco para tanto ruido, el escritor se trajinó a unas niñas en Japón, o más bien fue al revés, al menos eso se deduce del relato que, obligado por las circunstancias que marca la penosa actualidad, he releído con más tranquilidad: que las niponas adolescentes se lo trajinaron a él, y por turnos. Veo ahora las explicaciones y matizaciones del interesado en un artículo y resulta que la cosa no fue más allá de cuatro caricias. Obviamente, esto es progrelandia, se ha montado el cirio y unos cuantos imbéciles exigen sangre: la justicia nunca les ha interesado y la terrible fechoría, en el peor de los casos para nuestro hombre, estaría prescrita. Que la pluma tiene mucho peligro, más ahora que nunca, lo puede certificar un Pérez Reverte que sale a escándalo semanal y que no deja títere con cabeza ni fulano en el que ciscarse. No obstante, y mientras no lo prohíban, seguiré leyendo y releyendo con la misma avidez, preguntándome, solo como ejemplo, qué dirían hoy todos los meapilas que nos alumbran sobre un tal Louis Ferdinand Destouches.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Ciscarse

Afirma Arturo Pérez Reverte que acabará por ciscarse públicamente en la puta madre de alguien, o lo que es lo mismo, que empieza a desabrocharse el cinturón mientras busca un objetivo claro. Bien está: no es habitual por estos pagos que un tipo conocido y reconocido renuncie a un cargo bien retribuido y que además proceda a cagarse en los muertos de aquellos que tanto han luchado por provocar ese abandono: nada nuevo bajo el sol, una historia más de la sucia política. Está claro que para la izquierda es un ajuste de cuentas con un escritor al que tacha de reaccionario, como si de injuria grave se tratara, desconociendo que la primera acepción del DRAE para esa palabra no es nada peyorativa y define perfectamente a este escritor: que propende a restablecer lo abolido. Porque si de algo se queja amargamente APR es de la desaparición de valores fundamentales-honor, lealtad, fidelidad, honestidad, cultura, educación-que antaño guiaban las conductas y que hoy no son más que piezas de museo y por cuya recuperación, tarea ya casi imposible, saca la pluma y llena cuartillas casi a diario. Es lo bueno de gozar de independencia y tener unos cuantos años, que te ciscas en quien te apetece y quedas como Dios. Mientras, y en otro tipo de querellas, un portal cultural de la administración de Montilla mete en el mismo saco a los escritores catalanes que escriben en español y a los autores extranjeros afincados en Cataluña, amén de ignorar a otros de grandes ventas: veremos cómo y en quién se ciscan los afectados.

lunes, 19 de julio de 2010

Reflexión



Quizá haya que revisar ese abandono de toda esperanza al que nos habíamos abonado con enorme y deprimente resignación. Ni el desgaste de la crisis, ni los eternos parados, ni el Estatut de Pepe, ni tampoco, por supuesto, la más que dudosa alternativa mariana: y es que al final, quién lo diría, hasta serán útiles...

viernes, 11 de junio de 2010

Armas

A Don Chippewa

Tengo la extraña costumbre de releer muchas cosas, tal vez demasiadas para los réditos que luego se obtienen, una vez cerrado el libro, la revista o el ordenador. Repaso textos, y ahí nunca fallo, de Arturo Pérez-Reverte y me topo-oh, casualidad-con un artículo no muy viejo, de hace un par de años, pero más actual que nunca. Lleva por título Nostalgia del AK-47, y extracto su párrafo final, su último latigazo:

Y ahora viene la paradoja. En este siglo XXI que empezó con torres gemelas cayéndose e infelices degollados ante cámaras caseras de vídeo, el Kalashnikov sigue presente como icono de la violencia y el crujir de un mundo que se tambalea: este Occidente viejo, egoísta y estúpido que, incapaz de leer el destino en su propia memoria, no advierte que los bárbaros llegaron hace rato, que las horas están contadas, que todas hieren, y que la última, mata. Pero esta vez, el fusil de asalto que sostuvo utopías y puso banda sonora a la historia de media centuria, la llave que pudo abrir puertas cerradas a la libertad y el progreso, ha pasado a otras manos. Lo llevaban hace quince años los carniceros serbios que llenaron los Balcanes de fosas comunes. Lo empuñan hoy los narcos, los gangsters eslavos, las tribus enloquecidas en surrealistas matanzas tribales africanas. Se retratan con él los fanáticos islámicos cuyo odio hemos alentado con nuestra estúpida arrogancia: los que pretenden reventar treinta siglos de cultura occidental echándole por encima a Sócrates, Plutarco, Shakespeare, Cervantes, Montaigne o Montesquieu el manto espeso, el velo negro de la reacción y la oscuridad. Los que irracionales, despiadados, hablan de justicia, de libertad y de futuro con la soga para atar homosexuales en una mano y la piedra para lapidar adúlteras en la otra; mientras nosotros, suicidas imbéciles, en nombre del qué dirán y el buen rollito, sonreímos ofreciéndoles el ojete.
Lástima de Kalashnikov, oigan. Quién lo ha visto. Quién lo ve.

No está mal la andanada, por lo que me meto en la cama hasta con un cierto optimismo, sin la bilis habitual que genera la basura en la que hay que revolcarse cada día, guste o moleste, sí o sí. Y es aquí, en este Occidente cobarde y decadente, en esta España viva imagen del buen talante y alianzas de paz y amor bañadas en mierda multicultural y revestidas de prendas extrañas, con manifiestos y manifestaciones constantes en favor de los parias de la tierra, que siempre son los mismos patanes, donde más cachondo se pone uno, hasta el punto de montarse sus propias batallitas, de ficción por el momento, con ganas de engrasar un buen hierro y echarse al monte. Así que, por si acaso, y rememorando aquellos tiempos nuevos y salvajes, ármese el que pueda, que pintan bastos y no es cuestión de dar facilidades a la hora de ser enculados, pues como bien dice Reverte el ojete está ofrecido.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Tradición



Causó tanta sensación como sorpresa, pero es más normal de lo que muchos creen, más arraigado de lo que otros puedan soportar.