TWITTER

lunes, 10 de febrero de 2020

La nueva política criminal




Como el verdadero problema de este país es el franquismo, no el separatismo, ni el paro ni la viabilidad del sistema de pensiones, el gobierno ha decidido llevar al Código Penal, vulgo tipificar como delito, la exaltación o apología del franquismo. Al otro lado de la balanza, por aquello de igualar, queda lo de rebajar sustancialmente las penas por el delito de rebelión, una figura que según los leguleyos al servicio del Psoe no se ajusta a los tiempos que corren, que aquello era propio del siglo XIX cuando se atacaba con tanques.

Terrible paradoja la de estos socialistas de hoy: antaño, la doctrina penal española, dominada por doctores de corte socialdemócrata, abogaba por adelgazar el Código Penal, eliminar tipos consagrando el principio de intervención mínima. Mas los tiempos han cambiado y ahora, al menos en la lucha contra el franquismo, se busca lo contrario. Más delitos, y más penas. En democracia no se homenajea ni a dictadores ni a tiranos, ha sentenciado una tal Lastra. Y cualquiera le explica a esta señora lo de la democracia orgánica.

Habrá que esperar al texto definitivo para saber si tendremos detallada toda la casuística, o si por el contrario, como suele suceder, tendrán que ser los jueces los que vayan delimitando, o diseccionando, el contenido del nuevo delito. ¿Será punible decir en público que con Franco apenas había paro, que la construcción de pantanos alivió el problema de la pertinaz sequía y que gracias a los tecnócratas del Opus Dei en España nació una clase media envidiada por toda Europa? ¿Será apología del franquismo llevar bajo el brazo un libro de Pío Moa, César Vidal o Ricardo de la Cierva? Y en el ámbito privado, ¿será delito tener en casa una bandera nacional con el águila de San Juan? Si fuese así, quizá tendría más pena tener esa bandera decorando una habitación que poseer un pistola sin licencia.

Habrá que esperar, insistimos, pero una cosa está clara: si esto queda plasmado tal y como se anuncia, y fácil lo tienen los promotores, cuando la derecha gobierne no lo derogará. Precedentes hay en asuntos similares. Ay, la memoria.

martes, 4 de febrero de 2020

La XIV legislatura




Arranca la XIV legislatura con Echeminga pisando moqueta a toda pastilla mientras el Rey, más sólo que la una, pide consenso, que no seamos unos contra otros. ¿Más consenso? Desde el infausto 78 no hemos tenido otra cosa que consenso y aquí estamos, con una presidenta del Congreso del consenso que dice que si dos millones de catalanes no están a gusto con el marco constitucional, pues que algo habrá que hacer. Y en eso está Sánchez, reuniéndose con el convicto Torra como cuando Suárez, otro del consenso, se reunía con un Carrillo con peluca. Al menos, en aquel trance se disimulaba un poco y se tiraba de lo postizo para no engañar a nadie. Aunque echando la vista atrás, lo mejor habría sido un Jefe del Estado en plan Estanislao Figueras: señores (y señoras), voy a serles franco (perdón). ¡Estoy hasta los cojones de todos nosotros!

viernes, 24 de enero de 2020

El saber no ocupa lugar




Las figuras de sedición y rebelión son del siglo XIX, cuando se atacaba con tanques. Tanques en el siglo XIX. He ahí la sentencia del nuevo ministro de Justicia a modo de tarjeta de presentación. Nada igual se escuchaba desde que el batasuno Txomin Ziluaga dijo que había que solucionar el problema del aborto como fuese, puesto que cada año miles de mujeres abortaban en Euskadi en unas condiciones de salubridad tales que no sólo peligraba la vida de la madre sino también de la criatura. O más recientemente Pablo Iglesias haciéndose un lío con Newton y Einstein. Este gobierno puede hacer, y hará sin rubor, lo que le dé la gana con los golpistas catalanes, pero que no lo adornen con retórica. Por favor.