Hay algo en Díaz Ayuso que repele
más allá de cualquier consideración política, algo que es superior al siempre
poco edificante juego político y que recuerda mucho al estólido Ánsar. No
satisfecha, gracias al contribuyente, con haber montado un colosal negocio a
costa de los menas, defiende una inmigración masiva desde el más rancio
clasismo. Para arremeter contra VOX resume el concepto que tiene la señora, o señorita, sobre
las tareas que deben desempeñar aquellos que vengan en busca del sueño español:
labores domésticas, recoger frutas y verduras y construir pisos. Sorprende que
dejase en el tintero la hostelería, motor de la economía española hasta el
petardazo que pegó el ladrillo hace años. Hay que tener mucha imaginación para
creer que todos esos elementos que llegan en patera se van a poner a trabajar
en el campo o sacar de paseo a un octogenario.
Y esta mujer es la gran esperanza
del centro centrado muy moderado que no logra poner contra las cuerdas al
camarada Sánchez y que si algún día quiere gobernar tendrá que pactar con los
señoritos de VOX. En el ínterin, vaya la señora, o señorita, presidenta
construyendo centros de menas y alimentado la realidad paralela en la que está
instalada. Al fin y al cabo, la responsabilidad no cotiza en política.







.jpg)












