Seguimos con otra de Anacleto,
agente secreto; parece ser que Pegasus, un superagente infalible, también ha
espiado al camarada Sánchez y a la ministra Margarita. Se non è vero, è ben trovato. Este episodio recuerda mucho al de
aquellas balas recibidas por miembros del gobierno y del que nunca más se supo.
El gobierno no sólo espía a sus enemigos, que entra dentro de lo normal, sino
que se pincha el teléfono a sí mismo, lo que desborda lo paranoico.
Imaginemos la delirante escena en
el congreso de los próceres de la patria: Margarita interpela al camarada
Sánchez por la intervención ilegal de su teléfono, y su jefe le dice que lo
siente mucho, pero que él también ha sido espiado por Pegasus, habida cuenta de
que, según Marlaska, el caballo mitológico se ha vuelto loco y que ya sólo obedece órdenes de alguna inteligencia superior. Tras ello, se aprueba una moción con el apoyo de todos los
grupos excepto Partido Popular, VOX y dos señores de Navarra que señala a Franco como el auténtico
Pegasus.



