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jueves, 18 de marzo de 2021

La piel fina

 


Que la izquierda y sus satélites mediáticos, entre ellos los siempre ambiguos tertulianos del centro centrado, tienen la piel muy fina es algo notorio que no merece la pena explicarse más allá de la simple mención anecdótica. Y así, ayer, mientras el zascandil Errejón hablaba sobre los problemas psicológicos que provoca la pandemia, un diputado del Partido Popular lanzó un grito para recomendarle que se fuese al médico. Se desató la bronca y se puso al gritón en la picota. Casualmente, unas horas antes el camarada Iglesias soltó una de sus habituales soflamas para decir que se presentaba por Madrid para acabar con los criminales que allí gobiernan. Nadie le afeó esas palabras al heredero o legatario de aquellas sacas tan madrileñas, si acaso el pequeño reproche-sólo la puntita-de que para tal injuria había utilizado su despacho oficial de vicepresidente de la ruina y la infamia.

Algo parecido ocurrió cuando el intrépido Echeminga defendía en el mismo espacio la hoy tan de moda eutanasia y un diputado, también del Partido Popular, le dijo a viva voz que parecía mentira que un tipo como él abogase por esa muerte dizque dulce que discurre por la vía rápida y con amparo legal. Otra bronca se desató entonces invocando tamaña falta de sensibilidad para con el diputado podemita. Y es que a la derecha, más o menos centrada, no se le permite ya ni el ingenio del vituperio. Como para plantear otras batallas de más enjundia. Acabáramos.


viernes, 12 de marzo de 2021

Emociones de censura

 


Que España, o lo poco que de ella queda, es un frenopático vuelve a quedar de manifiesto con un chorro de mociones de censura ¡en pleno estado de alarma! Pero esto, la moción de censura como sorteo a la representación que otorgaron las urnas, no es más que otra de las funestas consecuencias que trae consigo la Constitución y la partitocracia que consagra con grave escarnio para la soberanía. Triunfe la moción de censura y vengan con ella nuevas elecciones. Pero no, el legislador quiere que de esa (e)moción surja inmediatamente un gobierno de extraña composición que nadie ha votado. Y todo este desmadre con el añadido, nada baladí, de que nos regimos por un sistema electoral que es proporcional y no mayoritario. De ahí que un zascandil como Errejón corriese raudo y veloz a registrar su (e)moción de censura para reeditar en Madrid lo que en toda España defenestró al intrépido Rajoy. ¿Y qué vale más, se pregunta el vulgo desnortado, la decisión de la Presidenta de la Comunidad convocando elecciones o la añagaza de los censores con su (e)moción? No lo dice el legislador con claridad, luego serán los jueces los que sienten doctrina con el peligro que ello conlleva. ¿Pero no había acuerdo para repartirse la justicia?

En el fondo y emanando todo de aquel Consenso, esto no es más que la teoría, o metáfora, del fruto del árbol envenenado. Ciencia jurídica que ya estaba recogida en el Evangelio: por sus hechos, o frutos, los conoceréis.


lunes, 8 de marzo de 2021

Centro Centrado

 


En las redes sociales ha causado furor este vídeo de impecable realización que glosa todas las miserias de ese centro al que se han abonado todos aquellos que permanentemente renuncian a librar cualquier clase de batalla contra una izquierda hegemónica que, sin enemigo a batir, hace y deshace a su antojo en un país a la deriva. Quizá, como se dice en el vídeo, el mejor resumen de estos morigerados del centro reside en esta afirmación: yo renuncio a mis ideas si tú renuncias a escupirme. Lo dicho, centro centrado... muy moderado.