Catalonia, a la vista está, anda más demente que nunca, aunque sea agosto, si bien el inminente día 1 de octubre no entiende de calor ni de vacaciones. Por eso, bueno es dejar aquí la entrevista-quién sabe si también para la Historia-que para El Catalán hizo Sergio Fidalgo al amigo Tolerancio a cuenta de su Demens Catalonia.
miércoles, 30 de agosto de 2017
jueves, 27 de julio de 2017
De la prueba testifical
Ayer paso por la Audiencia
Nacional, en calidad de testigo, el Presidente del Gobierno en el juicio de la
Gürtel. Como era de esperar, el gallego se fue de rositas, lo que para un
testigo en un proceso es lo habitual, ya que lo contrario equivale a ser
empapelado por ofrecer falso testimonio. Para los apologetas del Presidente, que
son los mismos del Consenso del 78, el hombre salió airoso y rumboso; para los
detractores, que se reúnen todos en las televisiones del duopolio, aquello fue
una colosal estafa que contó con el apoyo del presidente del Tribunal, quien no
tenía empacho en no permitir aquellas preguntas que resultaban a todas luces
improcedentes o directamente estúpidas, si bien tampoco llegó la pregunta del
millón y a gritos: ¿ordenó usted el Código Rojo?
Entre los más airados, cómo no,
el amigo Echepenique, consejos vendo que para mí no tengo, que desde su púlpito
cibernético soltaba la bilis habitual, quizá porque pensaba que de esa
pantomima Rajoy salía esposado camino de Soto Real. Tanto desconoce el podemita
el foro, que se quejaba con amargura de que con ese magistrado cortante Rajoy
no necesitaba abogado defensor, como si los testigos fuesen a juicio con asistencia
letrada. Supina ignorancia jurídica, la de tanta garantía de defensa, que
sorprende en alguien que no deja de ser un aprendiz, minúsculo en todos los
sentidos, de aquel fiscal Vyshinski. Para mandarlo a la Lubianka, y cuesta abajo.
martes, 25 de julio de 2017
De culo
Superado lo grotesco, hay algo
obsceno en todo el prusés catalán que
va más allá de lo disparatado de la propuesta y los medios empleados. Lo último, justo cuando aquellos
que todavía atesoran un poco de cordura abandonan el barco, ha sido meter en danza a la ínclita
Yoko Ono, un personaje sobre el que uno no tenía del todo claro si seguía en este mundo
o había pasado a mejor vida, las mismas dudas que le embargan referentes a si
esta mujer sabe dónde está Cataluña, aunque público y notorio es que la mayoría de
manifiestos, aquí y allá, se firman sin leer su contenido. El caso es que Ono,
toda una especialista en rupturas, está a favor del derecho a decidir de los
catalanes, como también, si se le pone delante el papel para que figure
como abajofirmante, estará a favor de la autodeterminación de los riojanos.
Más que visto el culo de Yoko Ono,
uno de los más feos de la historia humana, y como acicate para aquellos que todavía tienen dudas de cara al 1 de
octubre, no estaría nada mal que mostrasen el suyo musas del prusés como Pilar Rahola o Nuria Feliu, acompañadas del inefable Lluís Llach y su inseparable estaca. Qué mejor metáfora para la
apasionante aventura que se emprende.
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