...en estos días de escraches.
sábado, 30 de marzo de 2013
miércoles, 27 de marzo de 2013
La Pasionaria
Llega la Semana Santa con sus pasiones y pienso en esta nueva Pasionaria que nos ha regalado la crisis, señora muy vehemente que lidera una plataforma de afectados por la hipoteca-enorme pleonasmo, cuando la hipoteca siempre es carga tan pesada como la cruz de Cristo-pero que, según leo en sus ya numerosas biografías, vive de alquiler, lo que me recuerda a un juez de Barcelona ya retirado a quien siempre veía en la plaza de toros Monumental de Barcelona, hombre tan excéntrico que alardeaba de saber cocinar el bacalao de doscientas formas diferentes, aunque él no lo cataba porque no le gustaba. Y es que ya se sabe: los toros se ven mejor desde la barrera.
Ada Colau tomó la tribuna del Congreso para llamar cínicos, criminales y estafadores a banqueros, políticos y a todo sujeto que por allí pasase, para acto seguido, y previo desalojo de la tribuna, conseguir que se tramitase una iniciativa legislativa popular que tal vez consagre la dación en pago. De aquellos polvos estos lodos, y ahora la turba de esa plataforma acosa el domicilio de González Pons, no respetando, llueve sobre mojado, que tan importante cargo del partido del gobierno ya es hombre traumatizado desde que Zapatero congeló la pensión de su padre.
Algunos morigerados trazan en esta acción un paralelismo, ahí es nada, con el asesinato de Calvo Sotelo, soslayando el detalle fundamental de que hasta ahora la tal Colau no ha dicho del diputado valenciano las palabras que siempre se atribuyeron a la Pasionaria poco antes del magnicidio, este hombre ha hablado por última vez. Si bien tampoco González Pons es tan gallardo como aquel prohombre, pues pudiendo emular al asesinado, la vida podéis quitarme pero más no podéis, prefiere contar su tragedia en televisiones y radios. Nos hemos quedado sin épica, y sin estética, pero nos sobran plañideras.
Algunos morigerados trazan en esta acción un paralelismo, ahí es nada, con el asesinato de Calvo Sotelo, soslayando el detalle fundamental de que hasta ahora la tal Colau no ha dicho del diputado valenciano las palabras que siempre se atribuyeron a la Pasionaria poco antes del magnicidio, este hombre ha hablado por última vez. Si bien tampoco González Pons es tan gallardo como aquel prohombre, pues pudiendo emular al asesinado, la vida podéis quitarme pero más no podéis, prefiere contar su tragedia en televisiones y radios. Nos hemos quedado sin épica, y sin estética, pero nos sobran plañideras.
domingo, 24 de marzo de 2013
Sabiduría popular
Mientras España, o lo que de ella queda, espera a ver qué narices dicen los ropones de Estrasburgo sobre la liberación de criminales de diferente pelaje, la señora de Ánsar enseña Madrid a los burócratas del COI en lo que constituye el enésimo intento de tirar la casa por la ventana con el coñazo olímpico. Hasta hace bien poco desconocíamos el nivel de inglés que tendría la alcaldesa para convencer a estos vividores del deporte, ahora sabemos que es peor todavía que el de su marido, que ya era una castaña aprendida en esos cursillos que todavía se ven en los quioscos, por lo que uno termina acordándose de aquella película del inolvidable y castizo Paco Martínez Soria en el papel del nuevo rico tirando de profesora de inglés. Reír por no llorar.
España a la deriva, aunque con ganas de olimpiadas, y ese siniestro cobrador del frac que responde por Montoro inventando nuevos impuestos, o tasas, tal vez arbitrios, que ya no saben que sinónimos utilizar para referirse al más vulgar choriceo. Recientemente, y por motivos profesionales, he tratado con una mujer joven- dignísima madre soltera que vive con su hija de diez años en una habitación alquilada-que tenía un problema con el fisco del que por fortuna ha podido salir airosa. Hay que reconocer que aquella ministra de vivienda dio en el clavo cuando parió el concepto de solución habitacional para referirse a una forma de vivir propia de la posguerra. Miles de españoles viven hoy en una sencilla habitación mientras toman Nescafé y suspiran por el sueño de cualquier político: un buen sueldo para toda la vida por no hacer nada, por pasar olímpicamente de todo.
España a la deriva, aunque con ganas de olimpiadas, y ese siniestro cobrador del frac que responde por Montoro inventando nuevos impuestos, o tasas, tal vez arbitrios, que ya no saben que sinónimos utilizar para referirse al más vulgar choriceo. Recientemente, y por motivos profesionales, he tratado con una mujer joven- dignísima madre soltera que vive con su hija de diez años en una habitación alquilada-que tenía un problema con el fisco del que por fortuna ha podido salir airosa. Hay que reconocer que aquella ministra de vivienda dio en el clavo cuando parió el concepto de solución habitacional para referirse a una forma de vivir propia de la posguerra. Miles de españoles viven hoy en una sencilla habitación mientras toman Nescafé y suspiran por el sueño de cualquier político: un buen sueldo para toda la vida por no hacer nada, por pasar olímpicamente de todo.
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