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miércoles, 30 de enero de 2013

El coco



Hay algo obsceno en este gobierno que va más allá de su natural incompetencia para resolver los problemas y su querencia por mantener los privilegios de una casta, la suya propia, contra viento y marea, y ello no es otra cosa que una pasión desaforada por intervenir en la vida y hacienda de los ciudadanos como sólo los gobiernos socialistas pueden y saben hacer. Con un sistema educativo propio de un país a la deriva y sin futuro, esta banda no ha tenido idea más feliz que adoctrinar a los tiernos infantes con el cumplimiento escrupuloso en el pago de impuestos, tasas, arbitrios y otras mordidas estatales, autonómicas y municipales. Que un niño sepa lo hermoso que es exigir a un autónomo el adelanto de un impuesto no cobrado parece misión sagrada para un gobierno que oye la palabra libertad y sus derivados y carga su revólver.

Se hartaron de criticar la zapateresca educación para la ciudadanía, se inventaron otra cosa igual de chusca sobre los valores constitucionales, cuando la carta magna, por su vulneración constante, es ya historia bien lejana, y vienen ahora con otra vuelta de tuerca en la formación del espíritu borreguil, una añagaza amparada en el afán por impedir que nada se mueva, que todo permanezca inalterable. Tras esta brillante idea, y junto al morigerado Wert, sólo puede andar la vice Sáez, una pesadilla para cualquier adulto, un coco para cualquier niño. Y es que cuando Hayek dedicó Camino de servidumbre a los socialistas de todos los partidos, que no eran pocos, no conocía a esta popular banda.


lunes, 28 de enero de 2013

Ecología



Conocido es que la memoria, a diferencia de la historia, es subjetiva, de ahí que Mariano, hombre al que se le presume,como buen registrador de la propiedad, prodigiosa capacidad memorística, no tenga empacho en afirmar que no recuerda la última vez que se tomó unas cañas con Bárcenas. Obligados, como frente al peor de los reos, a concederle el beneficio de la duda, habrá que pensar que la regeneración democrática era esto, una buena trituradora de papel.

viernes, 25 de enero de 2013

El soso gallego



A principios de la década de los ochenta, y un poco antes de la llegada de la Quinta del Buitre, se hizo con un  hueco en el Real Madrid Ricardo Gallego, el soso, un jugador con una clase difícilmente superable pero con una indolencia harto insoportable. Sus detractores, tan numerosos como sus seguidores, blandiendo como argumento que por sus venas circulaba horchata, cerraban la discusión con el hecho indiscutible de que era un jugador que no corría, a lo que un genio como José María García siempre daba la misma respuesta: ¡es que si el soso Gallego corriese sería Pelé!

Tras la declaración de soberanía del parlamento catalán y las críticas que recibe otro ilustre soso gallego por su falta de respuesta ante tamaño desafío, habrá que decir, y bien cargados de optimismo, como el Butanito¡es que si el soso gallego corriese sería Pelé!