Me encuentro con un conocido que me adelanta la tragicomedia: tras una larga serie de desencuentros, A y Z se han divorciado. Nada nuevo en los tiempos que corren y que certifican que donde no hay harina todo es mohína, aunque me asegura, a modo de un consuelo que no preciso, que no tenían descendencia por la que pleitear, mucho menos por la que sufrir. Tanto mejor, respondo aparentando un mínimo interés que pueda rellenar una conversación a la que no le quedan ni los minutos de la basura. Lo único que les unía, y por lo que siguen batallando, era un gato que permanece ajeno a tamaño desastre, insiste mi azaroso cronista: pero nunca se dijo, y así zanjo el diálogo con un broche de ánimo para un afligido mensajero, sales más caro que un gato tonto.
domingo, 30 de diciembre de 2012
viernes, 28 de diciembre de 2012
martes, 25 de diciembre de 2012
Zombis.cat
Zombis.cat: un cóctel delirante. Tomamos ¼ de corrupción urbanística, ¼ de falso ecologismo, ¼ de exhumaciones de fosas de la Guerra Civil y ¼ de nacionalismo localista e identitario exacerbado, agitamos los ingredientes en la coctelera y el resultado es esta sátira vitriólica y despitochante.
Zombis.cat es un divertimento, una locura, el rompan filas… sólo que la locura está más extendida de lo que nos gusta pensar. Estos zombis son nuestros zombis, unos zombis arraigados al territorio. Tampoco ellos escapan al llamado fet diferencial català (hecho diferencial catalán). Son muchos años de intenso adoctrinamiento nacionalista y esa lluvia fina y persistente ha acabado por condicionar la conducta de nuestros muertos vivientes.
El periodista Jaime Blanch, protagonista de la novela, descubre el modo de combatirlos. Guasa hiriente y rocambolesca. A reír, con la risa sardónica y terrorífica del calavernario.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


