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miércoles, 31 de octubre de 2012

Otras profesiones


Reconozco que los tiempos que me han tocado vivir me desbordan sin mucha piedad y con pocos remilgos. Acabo de descubrir que existe una profesión nueva, al menos para mí: monitor de comedor.

Eran un grupo se seis o siete, tal vez ocho, mujeres y hombres de diferentes edades, que tomaban café junto a un colegio de la ciudad donde sobrevivo. Dada su estética perroflautesca, y algún comentario políticamente correcto sobre recortes y derecho a decidir que pude escuchar, deduje,con esa gracia del que se apunta un tanto, que eran profesores, esos que hoy enseñan asignaturas como Conocimiento del Medio, hostil añado yo. Mi señora me corrigió y me indicó que eran monitores de comedor y que de profesión nueva-dada mi insistencia en lo que consideraba un hallazgo-nada de nada.

Sorprende que en esta época de recortes-el colegio es público-exista esta egregia figura cuyo cometido no me queda demasiado claro: ¿obligan a los niños a dejar los platos limpios? ¿supervisan los menús para minorías étnicas o diabéticas? ¿amenizan el almuerzo con canciones al estilo cumbayá? ¿idiotizan a los niños con las bondades del camino a la independencia y las hazañas de Messi? Un misterio cuya resolución quizá requiera infiltrarse al estilo de aquel periodista alemán que se hacía pasar por turco en la Alemania de los años ochenta, tarea para la que mi cuerpo y espíritu ya no están preparados.

Pero tampoco hace falta jugar a los espías ni regalar el beneficio de la duda a todos aquellos que van de frente y hacen gala de su ortodoxia: viendo el pelaje inconfundible de estos monitores, su ética y estética, y la hormona de la idiotez con la que se forman y van creciendo los tiernos infantes a los que sirven el rancho, queda vacío de contenido por estéril el debate sobre la conveniencia o no de una castaña como Educación para la Ciudadanía. Y ya puede venir Wert, tipo muy poco de fiar por ser más tertuliano que ministro, con sus deseos de españolizar a los niños catalanes, que lo que se inculque en las aulas será barrido en el comedor.  

Coda: Cuando acabo estas líneas, un abogado en ejercicio me indica que una menor a la que defendió hace tiempo se está reinsertando con la obtención del título de monitora de comedor. Acabáramos. 

lunes, 29 de octubre de 2012

La maldad



Justo cuando Aznar se envuelve en la bandera nacional y sentencia que hay que reconstruir España desde los cimientos, aparece Sánchez Camacho y dice que nones, que nada hay que ordenar, salvo cuatro cosillas, y que el estado autonómico es lo mejor que han visto sus ojos, llegando a calificarlo-ella, que por edad no pudo votar la Constitución-de éxito colectivo. Así andan vascos y catalanes de contentos con la resaca de esa hazaña. No hay solución: desde que Pío Cabanillas acuño aquella humorada de cuerpo a tierra, que vienen los nuestros nunca se vio algo parecido. Aunque por aquellos tiempos de la UCD, y con Suárez a punto de salir por patas con el rabo entre las piernas, España era España y no sólo no se rompía sino que acojonaba al díscolo más pintado.

En un trance tan amargo, con una nación que pide, tal que el chistoso Alcoyano, cinco minutillos de prórroga para remontar la goleada, quisiera uno ser un poco condescendiente con una gente que cabalgando a lomos de un peronismo a la española se dirige hacia un abismo por todos conocido, pero resulta imposible, o al menos muy difícil, arar con bueyes como esta Camacho, que riñe a su hijo si habla español, o pagafantas al estilo Basagoiti&Oyarzábal, pareja circense que se resiste a una retirada que ya no resultaría decente pero sí gratificante. Porque no hay ética sin una cierta,  mínima estética, vino a decir Ortega Lara cuando dio el portazo tras olerse la tostada de aquel congreso de Bulgaria, capital Valencia.

Presos de la estulticia, son malos con avaricia, ocurriendo además-pues la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla-que el transcurso del tiempo ha traído consigo un notable perjuicio estético: partiendo de aquella maciza Norma Duval hemos llegado a esta chiquita Soraya.


viernes, 26 de octubre de 2012

Necrológica


Hace un par de días fallecía Txomin Ziluaga, histórico dirigente y fundador de Herri Batasuna, una de las cabezas mejor amuebladas-dicen-de la izquierda abertzale, lo que tampoco es para tirar cohetes. Crítico con ETA tras la matanza de Hipercor, quizá por aquello de que no todos los muertos son iguales, abandonó la coalición por su propio pie, aunque más tarde sería expulsado y zarandeado de otros cargos bajo la acusación de traición. Fue profesor de ciencias políticas, lo que no es bueno ni malo, tal vez aburrido, y como buen vasco seguramente dominaría la cocina y el mus, aunque para la posteridad quedarán siempre aquellas palabras suyas, ya ha llovido, sobre el aborto:

En HB somos partidarios del aborto porque cada año lo hacen clandestinamente en Euskadi 3.000 mujeres en condiciones de salubridad tales, que peligra, no sólo la vida de la madre, sino también de la criatura.

Que la tierra le sea leve.