TWITTER

domingo, 7 de octubre de 2012

Decadentes



...ante la convenida decadencia de la denominada clase política. Así reza una resolución del ropón Pedraz, hijo putativo del prevaricador Garzón y hombre enamorado de su ombligo, para justificar el archivo de unas diligencias por el intento fallido de asalto al Congreso. Algo así alegaron Tejero y Milans en su juicio y se llevaron treinta años de presidio, amén del reproche morigerado por zarandear al abuelo quintacolumnista Gutiérrez Mellado; no hay derecho, clamaron entonces los conjurados como clama ahora una turba arruinada y desahuciada que encuentra en el hostigamiento a la casta política la versión más cool del resentimiento social.

Querían gobierno y policía que la causa acabase en la Audiencia Nacional para que la chusma perrofláutica se llevase una condena más dura: no podía ser más ingenua la policía ni más necio el gobierno. La justicia es sana virtud que rara vez está de guardia en dicho tribunal, el mismo que da la blanca a Bolinaga para que cuando toque-que lo diga Dios y no los médicos-muera en familia o en la herriko taberna echando un mus, o el que no tiene reparos ni vergüenza en cortar el vuelo del Faisán, bicho entrañable del que ya nadie-ni el palurdo tertuliano Gil Lázaro-se acuerda. Echaron a Garzón y lo celebraron por todo lo alto sin tener la habilidad de aceptar su envenenada herencia a beneficio de inventario.

Algún pepero se desmelena y, antes de recular y creyendo que está ante un hallazgo literario, tilda a Pedraz de pijo ácrata, desconociendo que el pijerío ácrata no es ninguna extravagancia-y mucho menos hallazgo-en un país que ya es conocido hasta en Estados Unidos. Políticos, sindicalistas, ropones y periodistas, todos con el riñón bien cubierto, atizan la hoguera de la acracia para glorioso entretenimiento de una plebe que ha cogido el gusto a unas manifestaciones que presagian lo evidente: no hay rescate para España más allá del puramente moral, pues dinero sobra, como certifica un ministro dispuesto a regalarlo para que se enseñe español en las escuelas del Ostfront, ignorando que lo barato es la aplicación de la ley, esa desconocida.

viernes, 5 de octubre de 2012

Cataluña: nuevo Estado de...shock (II)


Por Tolerancio

El último valle


El valle de Arán es una delicia. Un valle precioso, abierto a Francia, y por eso si uno pasea por sus pueblitos… -casitas de piedra, balconadas de madera, tejados de pizarra-… y aguza el olfato, capta el aroma refrescante y sanador del centralismo jacobino, con ese toque amargo y picantón, carbonatado, que deja en la pituitaria una buena tanda de monarcas huevones guillotinados.

Incluso el río Garona que nace en España, cerca de allí, recorre el valle y se larga a Francia. Podría haber optado por ser un afluente del Ebro, pero se olió el paño y el rebaño y no quiso saber nada de nosotros, no fuera que algún cenutrio acabara por blindar sus aguas… una cosa tristísima y deprimente, casi como ponerle un cinturón de castidad a nuestra idolatrada concejal yebenita, la bella Olvido, cuyos encantos son ya patrimonio de todo un pueblo. De modo que el río Garona emprendió su propia singladura fluvial para unir sus aguas al Dordoña y formar el estuario de la Gironda, a tiro de ballesta de Burdeos, tras regar anchurosas vegas que producen caldos de renombre internacional.

¿Y qué decir de la olla aranesa?... un cocido montañés que es la versión mejorada de la escudella catalana y que el excursionista fatigado paladeará con la fruición de un sátrapa persa.

Tras la acometida separatista de estos últimos días, en el valle cuestionan que la nueva Cataluña independiente respete la diversidad interna del principado, quién sabe si reino en adelante… (el Bajo Llobregat no es lo mismo que el Bajo Ampurdán, para entendernos)… esa diversidad a escala española que tanto reclaman los prohombres de la patria, en sus quermeses lacrimógenas, a los opresores mesetarios, rascasobacos y recoge-boñigas, tan duros de oído como de corazón. No nos comprenden… y es que de niños se tragaron todos los episodios de Calimero, el pollito negro con un cascarón en la azotea.

El valle quiere preservar sus caminos y sendas de tanto ruido y tanto marmolillo y por eso nos da la espalda con sus abruptas montañas. Es como el Último valle, al que llega una partida de mercenarios capitaneados por Michael Caine durante las guerras de religión que devastaron Europa en el XVII… aquella banda manicomial, cada uno de siete leches distintas, con Hansen, Farelli y el aullador niño-soldado. Lo ponen todo patas arriba. Las viudas más livianas del lugar consienten en desfogar a la tropa belígera y ardorosa. Una magnífica estrategia de superviviencia. Allí se refugia Omar Sharif huyendo de la guerra, de la hambruna y de las epidemias. 

Oh, el valle de Arán… mi paraíso en la Tierra. Te calzas unas botas y en dos zancadas te plantas en Francia. Y, Adiós… au revoire. Nunca se sabe. Otro aliciente más: en el estanco de Bossòst puedes comprar Gauloises negros, más cortitos y de boquilla más ancha. Pero soy pobre y no me da para comprar una casita, una cosa sencilla, nada de lujos. Se admiten ayudas económicas.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Cataluña: nuevo Estado de...shock (I)


Por Tolerancio


Aullidos por la independencia


Melonadas sin cuento, gansadas a porrillo, ruido, desbarajuste apocalíptico, manicomial… contra un fondo de ambigüedad cobardícola. La densidad de animaladas, desplantes y traiciones en todos los frentes con motivo de la anunciada separación de Cataluña vertidas estos días en una suerte de brollante manantial emético, desatado, desbordante, sólo es comparable a la facultad compresora, jibarizante, de los catalanistas de amontonar a millón y medio de personas en una superficie de 140.000 metros cuadrados… (a más de 10 unidades humanas/ metro cuadrado)… prodigio del ilusionismo que nos recuerda el chiste aquel de cómo meter 4 elefantes en un SEAT 600: pues 2 delante y 2 detrás.

No habría espacio para glosar tanta majadería de modo que se impone dar fe de este escenario delirante con otro tipo de datos, desconectados de la realidad política en sentido estricto, pero muy descriptivos.

Meses atrás pasó desapercibido un estudio que ilustra a las mil maravillas la actual encrucijada histórica que vivimos (es histórica porque sucede efectivamente, como fue histórica la Guerra de las Naranjas con Portugal, y será histórica en el sentido de que ocupará un lugar de honor en el ránking mundial de la imbecilidad colectiva). Con motivo de la reintroducción del lobo en algunas comarcas catalanas (1), unos sesudos naturalistas concluyeron que los lobos, átame esa mosca por el rabo, aúllan de manera distinta según sus áreas de distribución en la Península Ibérica.

No damos ni para la unidad lobuna. Ante la acelerada desvertebración territorial, la única posibilidad de que España… (más cohesionada que nunca, Zapatero dixit)… no se deshilache del todo es que el marasmo sea tal que los actores de esta confusión descomunal se enreden tanto que permanezcan unidos en un gurruño inseparable, a su pesar. Entretanto los lobos galaicos se transforman en híbridos humanos, en los lobisomes de la licantropía céltica. Los lobos meridionales, víctimas del hambre secular, reclaman la deuda histórica e hincar el diente a más ovejas. Los nuestros, sujetos al hecho diferencial catalán, aúllan de diferente modo. Y así todos danzan en una suerte de esperpéntica lupercalia fragmentada por mitosis. Hablando de danzas, de rodarse un remake de Bailando con lobos en Cataluña, es claro, el protagonista habría de unirse a los asilvestrados cánidos, claro es, en una sardana. Auuu! (traducción: ¡Auuu!).


(1) Cabe, se dijo, que algunos de esos lobos procedieran de Italia y no sabemos si esa suposición se debe a que los lobos itinerantes, tras el aullido de rigor a la luna, añaden algo así como porca miseria o capsici o porque visten su peludo lomo con una camiseta de la Roma, con la loba capitolina en el escudo.