Anda el personal revuelto porque un líder comunista-especie protegida en una España en permanente huelga revolucionaria-se ha referido a una alta funcionaria andaluza como la de las tetas gordas: cuestión baladí para la que se avecina con esta sureña reedición del Frente Popular que nos deja la blandenguería pepera del señorito Arenas. Desde los medios de la derecha, los mismos que marcan a Mariano un camino que éste desprecia, se pone el grito en el cielo y se denuncia el silencio de una progresía que calla y mira para otro lado ante tamaña demostración-aseguran-de machismo.
Bajo el manto de la corrección política, la estupidez intelectual y las buenas costumbres de una educación para la ciudadanía que se imparte en cada telediario, se ha llegado a una ficción, la que consiste en esperar y desear con ahínco que en una reunión de hombres se hable de Nietzsche, o de los valores constitucionales que cocina el ministro Wert para generaciones venideras, en lugar de hacerlo sobre fútbol, culos y tetas. Estúpido voluntarismo que demuestra una vez más la certeza del aforismo marxista, de Groucho, aplicado a los españoles: partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria.
Pero de la anécdota pasamos a la categoría, y de manera ingenua ya tenemos planteado un debate sobre la doble vara y la hipocresía de la izquierda cuando de ella se espera la censura de conductas poco gratificantes entre sus filas, desconociendo que esa doble vara, nada nuevo bajo el sol, es la del Almudena Grandes y su bandera republicana sobre el canalillo de unas tetas gordas y sus chistes sobre monjas violadas por milicianos, sus deseos de fusilar periodistas al amanecer y las vomitonas de odio contra todo aquello que huela a derecha. No han condenado la gran matanza del socialismo real y queremos que condenen a un fulano, comunista de verdad, que tomando unas cervezas hace un comentario-dicen- machista. Doble vara, en fin, es Llamazares y su condena implacable de los mercados mientras guarda los ahorros de una vida ociosa en un fondo de inversión.