Un silencio atronador
jueves, 31 de julio de 2014
martes, 29 de julio de 2014
Toda una vida
Jordi Pujol ha confesado, aunque ello no significa necesariamente arrepentimiento ni propósito de enmienda: de hecho, sus palabras, torpemente escritas, son un canto a dos instituciones básicas por estos pagos, la familia y la herencia. Tal vez el hombre, y dada su edad, o alguna razón oculta, vea próxima la cita con el Altísimo y prefiera ir allanándose un camino que nunca es agradable por lo que tiene de ajuste de cuentas. Aseguran algunos con notable prosopopeya que ha caído un mito, y lo más importante, que esa confesión al fisco es un duro golpe al nacionalismo catalán, ahora precisamente que está a punto de parir la burra, que Cataluña-la sinécdoque entre nuestro hombre y el territorio es inevitable-ha vuelto a cosechar otra derrota para recordar y, como es costumbre, festejar. No parece que la sangre acabe llegando al río, ni que los independentistas vayan a recular en sus disparatadas ambiciones, a fin de cuentas no ambicionan dejar de ser españoles sino, al modo de sus compadres vascos, ser españoles de primera, aunque sea fuera de la unión. No en vano, si algo ha demostrado Pujol a lo largo de su vida y ancho de sus negocios es la condición de pícaro: ¿y qué hay más español que un pícaro? Quizá un alférez de milicias, y poco más. No se olvide que el ABC de Anson, o Ansón, lo nombró español del año.
lunes, 28 de julio de 2014
Ja sóc aquí
Nos han hecho una jugada indigna. De ahora en adelante, de ética y moral hablaremos nosotros.
O de cómo aflora el dinero oculto en paraísos fiscales.
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